domingo, 24 de noviembre de 2013

Astrología en la Edad Media. Por Alba de Hermes.











Astrología en la Edad Media

 

 

  Para el estudio de la astrología en la Edad Media hay que considerar las dos culturas fundamentales que aparecen en Europa en ese periodo , por un lado el Islam y por otro el Cristianismo. En la astrología árabe hay un antes y un después a la destrucción de la ciudad de Baghdad por los mongoles y entre los cristianos hay un momento decisivo que es la función de la Escuela de Traductores de Toledo en España, la escuela de Salerno en Italia, etc. que marca un punto de inflexión en la cultura de toda Europa.


La Edad Media europea suele dividirse en dos subperiodos, el primero que llaman Baja Edad Media desde el triunfo político definitivo del cristianismo en el siglo V hasta el siglo XI o XII; y el segundo periodo que es la Alta Edad Media desde este siglo hasta su final en el siglo XV.
La primera parte esta caracterizo por el poder supremo de la Iglesia. La Iglesia se sintio desde un principio incapaz de superar la cultura civil y para extender su especial visión del mundo tuvo necesidad de destruir todas las formas culturales existentes: el arte, la filosofía la educción, el derecho, etc. Una vez que el cristianismo se afianza en el poder, se cierran las instituciones culturales,se queman las bibliotecas y se destruyen los edificios y esculturas. Poco a poco la sociedad se va volviendo casi analfabeta y las profesiones relacionadas con la cultura, como profesores, escritores, actores, etc son sospechosas y perseguidas. En esas condiciones es normal que la ciencia astronómica se derrumbe y empiecen a sostenerse errores ya superados en aquella época, como son la esfericidad de la Tierra y su movimiento en el espacio.
En el segundo periodo, la Alta Edad media, se experimenta un cierto fortalecimiento del poder civil que se traduce en una mayor apertura a la ciencia y la cultura. En esa segunda época las traducciones de los textos de los escritores griegos se difunden por todas las ciudades y cortes del norte de Europa, superándose las estrechas limitaciones que había impuesto la censura eclesiástica. En el siglo XII, las escuelas de traductores y otros traductores individuales tradujeron numerosos textos clásicos del griego y del árabe al latín y los difundieron por Europa. Entre ellos muchos textos básicos de astrología, como fueron los de Doroteo de Sidon y los textos árabes de Mashaala y Albumasar. En España, la Escuela de Traductores pudo trabajar al abrigo de la Inquisición gracias a la protección y apoyo del Rey, pero dejo de existir tan pronto murió Alfonso X y su hijo reinicio una política clerical, anticultural y xenófoba.

La ciencia astronómica, casi destruida en los primeros siglos de cristianismo, pudo reconstruirse gracias a los astrólogos árabes, quienes mejoraron las tablas de efemérides planetarias y trasmitieron textos clásicos que sirvieron de base para que siglos mas tarde Galileo pudiera desarrollar la teoría heliocéntrica del sistema solar.

La teoría heliocéntrica fue ya formulada por algunos griegos antes del cristianismo (Pitagoras fue el primer griego que afirmo esta doctrina) siglos antes, pero rechazada después por la doctrina oficial de la iglesia como contraria al texto bíblico, cuya lectura literal exige la creencia en una tierra plana, sin antípodas y quieta en el espacio. Impresiona pensar que se llegara a tal aberración intelectual, totalmente contraria a la evidencia siglos después de que los griegos hubieran ya incluso calculado el diámetro de la esfera terrestre, las distancias de la Tierra al Sol y los tamaños relativos del Sol y de la Luna.
Para comprender que la Tierra no es plana basta con observar en el horizonte del mar como de un barco que se aproxima, primero aparecen los mástiles y, poco a poco, vamos viendo el resto del barco como subiendo; mientras que si la Tierra fuera plana el barco se vería cada vez con mas nitidez en todas sus partes por igual. Como esto último no sucede, como ya sabia en aquella época cualquiera que hubiera observado un barco en el horizonte del mar alguna vez, resulta incomprensible que doctos padres de la Iglesia, como Agustín o Ambrosio hallan defendido en sus escritos que la Tierra es plana y que las antípodas no existen, por ser ambas afirmaciones contrarias a la "verdad" de la palabra de Dios, tal como se refleja en la Biblia.
La Edad Media se conoce así por ser un periodo intermedio entre la aniquilación de la civilización clásica de Grecia y Roma y su renacimiento diez siglos después en Europa. También a la Edad Media se le llama Edad Oscura o "periodo de tinieblas" en que se oscureció la civilización, la cultura y las libertades públicas. Algunos atribuyen este declinar de la civilización a las continuas guerras que asolaron Europa tras la mal denominada "caída del Imperio Romano". Otros consideran que esto es inexacto, pues en el siglo V, que es cuando se considera el comienzo de la Edad Media, no resulta correcto decir que el Imperio Romano cayera en modo alguno. Sucedieron dos hechos que llevan a esa falsa apreciación , por un lado, el Emperador Constantino traslado la capital imperial de Roma a Constantinopla (la actual Estambul , junto al Bósforo, en la actual Turquía); y por otro lado el Imperio se hizo cristiano-"católico". El declinar de la cultura y las libertades públicas y privadas fue uniforme en casi todo el ámbito europeo, por ello esto hay que achacarselo más al cambio ideológico y político-religioso experimentado en la cúpula del poder del estado que a otras causas externas.

En el norte de la Europa ya romanizada, sobre todo en Inglaterra, las cosas sucedieron de una manera diferente, pues allí, si que el traslado de la capital del Imperio a Constantinopla y el progresivo abandono de las guarniciones militares de Britania, produjo un debilitamiento de la frontera imperial, con las consiguientes invasiones de "bárbaros", escandinavos, vikingos, etc. que en efecto produjo una terrible convulsión social y una autentica tragedia cultural y humana.

En la parte sur-occidental de Europa, Galia (Francia) e Hispania, las tribus germanas que penetraron fueron los Godos, los Vándalos y los Suevos. Estas tribus ya estaban parcialmente romanizadas, poseían una cultura propia fruto del mestizaje con la cultura romana, y estaban cristianizados casi en su totalidad. Los Visigodos (= godos occidentales) fueron los más numerosos y se instalaron dentro de las fronteras del Imperio con el beneplácito del gobierno imperial sustituyendo la autoridad y la administración romana en muchos lugares con el fin de poder imponer el cristianismo con mayor eficacia.

Las luchas por el poder existentes en la cúpula del Imperio ya cristiano, se reproducen entre los visigodos, divididos entre católicos unitarios (arrianos) y católicos trinitarios. En todo el Imperio la investigación científica, y en particular la astrológica, se paraliza, pues al asimilar las diferentes legislaciones a los astrólogos con los herejes, brujos y adivinos, se promulgaron severas penas, como confiscación de propiedades, pena capital, etc, a quien consultara astrólogos o siquiera tuviera libros de astrología en su domicilio. Así que a la quema de las bibliotecas publicas siguió la quema, por prudencia, de las bibliotecas privadas en evitación de registros y detenciones. En el Concilio de Calcedona, año 468, se promulga la primera legislación anti-astrologíca, aquí se distingue entre "astrólogos" y "matemáticos", poniendo a los primeros junto a brujos y adivinos como herejes convictos, reos de pena capital.

En los países donde triunfa el Islam, en un principio en los siglos VIII y IX, se observa un aire de tolerancia y de apoyo a la ciencia y la cultura, sobre todo con la dinastía Abasida de Baghdad, pero esto también cambio a partir del siglo XI por efecto de la progresiva intolerancia religiosa islámica. A todo esto hay que añadir la toma de Baghdad por las tropas del Gran Khan (1258), que significó otro duro golpe a la civilización por la destrucción de los restos de la cultura clásica que se habían salvado en sus bibliotecas y escuelas. Por ultimo, el saqueo de Constantinopla, esta vez a manos de las propias tropas cristianas de la Primera Cruzada, que supuestamente fueron allí para salvar la ciudad del avance del Islam, fue el golpe definitivo que acabó con lo poco que se había salvado de los siglos de represión y destrucción cultural.
Así pues, cuando se llega al siglo XV, a ese periodo que se ha denominado con tanta razón "el Renacimiento", cada ejemplar que se encuentra de entre los miles de libros que habían en la antigüedad, es considerado una joya, por la cual los magnates de la época, llegan a pagar grandes sumas de dinero. Es gracias a esos mecenas de la cultura, algunos de ellos papas, obispos, monarcas y grandes terratenientes, que llegado el momento en que la intolerancia religiosa disminuye su furor, que empieza a valorarse algo la cultura y Europa comienza a despertar de ese sueño o aletargamiento forzado de sus facultades intelectuales.