miércoles, 27 de noviembre de 2013

El juramento hipocrático del astrólogo.











"No practicaré la adivinación ni la predicción para satisfacer los mórbidos anhelos de los curiosos, ni buscaré asombrar, ni jugar con la credibilidad ajena, sino que satisfaré consultas solo a quieres tengan un problema sobre el cual saben que necesitan ayuda, buscándola ansiosamente.
En lugar de adelantar un pronóstico, me esforzaré para instalar el pensamiento recto que contribuya a evitar o mitigar una condición desfavorable que vea en una actividad, interpretándola en términos de influencias más bien que de sucesos y enseñando, en todo momento, una filosofía de libre albedrío y autocontrol emocional que sea antítesis de fatalismo y predestinación impecable. No daré a persona alguna consejo que contribuya a perjudicar a otra o aprovecharse injustamente de ella.
Jamás efectuaré manifestación ni interferencia alguna que vaya en demérito de otro astrólogo salvo que éste me llame a consulta.
No cejaré jamás en mis esfuerzos para acrecentar mi conocimiento científico para enseñarlo a quienes juzgue dignos de seguir mis huellas y consagrar mis energías sin regateo al mejoramiento de la comprensión humana y a las relaciones personales en servicio de la Humanidad y la sociedad.
Quiera el creador que puso los planetas en sus órbitas como medios de guía de los destinos del hombre preservarme y sostenerme en proporción a la fidelidad con que yo cumpla con las leyes que me ordenó enseñar."
Hipócrates