miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los eclipses en Astrología. Por Octavio Déniz.









Los eclipses en Astrología (Interpretación)

 

La interpretación de un eclipse en la Carta Astral de cada persona depende básicamente de en qué casa o sector del cielo se manifieste el fenómeno y si toca algún planeta natal.
Dado que los eclipses de Luna involucran a dos casas opuestas (aquella en las que están el Sol y la Luna), veremos que efectos tienen sobre los ejes de casas. Generalmente, los eclipses señalan cambios, algo que muere, a veces de forma literal y otras de forma simbólica. Indican la zona de nuestra experiencia que está sufriendo renovaciones, destrucción y renacimiento.
Eje de la Primera/Séptima. Identidad y reconocimiento. Cambios en la propia identidad, en cómo nos sentimos y cómo nos mostramos ante el mundo. El efecto que tienen sobre nosotros las relaciones con los demás, especialmente la pareja. Vernos y reconocernos en los otros. Algo se va y quizá algo comience.
Segunda/Octava. Posesiones y sexo. La necesidad de tener algo propio, el dinero, la materia y cómo, en ocasiones, debemos desprendernos de ella. La sexualidad como algo que damos a los demás y que recibimos de ellos. A veces, la necesidad de revisar nuestra vida sexual, de renunciar a ella o de retomarla.
Tercera/Novena. Conocimiento y libertad. El deseo de conocer, el uso de la mente para ir más allá de la realidad del aquí y ahora. Romper con hábitos mentales. Dejar el lugar en el que se reside, las ideas antiguas, para buscar un nuevo horizonte vital o espiritual.
Cuarta/Décima. Identidad y seguridad. El hogar o cualquier otra zona de nuestra experiencia que nos otorgue seguridad o sensación de pertenencia. El desarrollo profesional y la misión pública de la persona. Se pueden dar rupturas, cambios o nuevas perspectivas en estas áreas.
Quinta/Undécima. Amor y amistad. Todo lo que contribuye al placer puede sufrir un agudo cambio. Si hemos vivido de forma dolorosa las relaciones con los demás, indicará un final que es necesario para hacer una renovación completa. La necesidad de querer y sentir el cariño están ahora en primer plano.
Sexta/Duodécima. Integración y servicio. La manera en que realizamos las actividades cotidianas deben ser revisadas. También el deseo de encontrar armonía, salud o paz interior. Los excesos del pasado buscan ser sanados y se necesita un tiempo de retiro y alejamiento para lograrlo.
Los planetas que resultan afectados por el eclipse indican rupturas y finales que estarán teñidos por la simbología del planeta en cuestión.
Si el eclipse toca al Sol, se pierde la vitalidad, la ilusión y las energías. El ego puede sufrir algún golpe, pero sólo para que emerja una visión renovada de uno mismo. Si es a la Luna, indicará el final de algún hábito, de un sentimiento o de una forma de sentir o expresar la maternidad. Mercurio señala el fin de viejas formas de pensar, abandonar un lugar. Venus indica el final de una relación o de una forma de disfrutar de la vida. Marte el final de un conflicto o el distanciamiento de algún hombre.
Júpiter afectado por el eclipse indica el final de una forma antigua de ver la vida, así como la culminación de alguna oportunidad o de una buena racha. Saturno, el final de una obligación, de una restricción, la pérdida de una persona mayor. Con Urano, se acaban las energías y ciertos conflictos. Con Neptuno, es el final de las ilusiones. Y con Plutón, la renovación final y el inicio de un período de agudo cambio.
Hay que señalar que los planetas representan también personas importantes para nosotros con las que habrá rupturas o un distanciamiento necesario.
 
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 Los eclipses en Astrología (Introducción)



Los eclipses son acontecimientos astronómicos que han asombrado y en ocasiones aterrorizado al ser humano desde el principio de los tiempos. Desde antiguo, su carácter de acontecimiento inusual, ha hecho que se asocien con desgracias personales, caída de imperios, revoluciones y enfermedades infecciosas. Los animales también reaccionan ante los eclipses totales de Sol, pues corren a refugiarse en sus nidos o madrigueras para emerger de ellas unos pocos minutos después, una vez que la breve noche del eclipse se ha convertido de nuevo en día.
Existen dos tipos principales de eclipses. Los eclipses solares se observan de día y en ellos, la superficie del astro se ve cubierta, total o parcialmente por un cuerpo que no es otro que la Luna. Los eclipses de Luna sólo son visibles de noche y en ellos, la sombra de la Tierra, proyectada sobre el satélite, produce un tonalidad rojiza que impacta al espectador.
Los eclipses solares se dan en la fase lunar conocida como “Luna nueva”, momento en el que ambos astros coinciden en la misma región del firmamento. En cambio, los eclipses lunares corresponden a la fase denominada “Luna llena”, cuando ambos cuerpos están en lugares opuestos. Como sabemos, todos los meses hay una luna nueva y otra llena, pero sólo hay unos pocos eclipses cada año (aproximadamente dos eclipses solares y cuatro o cinco lunares). ¿A qué se debe por tanto que no todas las lunas nuevas o llenas den lugar a eclipses?
La respuesta es que las órbitas aparentes del Sol y del la Luna, tal como las vemos desde la Tierra, no están en el mismo plano, y se intersectan en dos puntos concretos del cielo conocidos como “Nodos”. De este modo, aunque el Sol y la Luna se encuentren en el mismo grado exacto del cielo, pueden estar situados en planos diferentes. Sólo cuando ambos cuerpos se reúnen en uno de los nodos, es decir, en el punto donde sus órbitas aparentes se tocan, se puede producir un eclipse.
Desde el punto de vista astrológico, un eclipse solar es una lunación, como cualquier luna nueva, sólo que más poderoso. Es decir, que si en una lunación normal, la luna nueva siembra las semillas que fructificarán en la luna llena que se produce dos semanas después, los efectos del eclipse se prolongan por más tiempo.
No hay un consenso claro sobre la duración del efecto del eclipse, porque además hay que tener en cuenta que los puntos activados por el acontecimiento, seguirán siendo reactivados, semanas o meses, después por el paso de la Luna u otros planetas. Algunos astrólogos opinan que el efecto del eclipse durará hasta un nuevo eclipse, mientras que otros señalan que su persistencia estará en relación con el tiempo que éste emplee en producirse en el cielo (la antigua regla de un mes de actividad por cada minuto de duración en los lunares y un año por hora para los de sol).
En cualquier caso, estamos ante acontecimientos celestes que tienen una destacada influencia en las sociedades y las personas.

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