viernes, 13 de diciembre de 2013

La mentira de la Navidad, fiesta pagana.








"No existen fiestas estrictamente cristianas, ya que, al menos en su origen, en su mayor parte proceden de ritos paganos", dijo alguna vez Manuel Mandianes, antropólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), respecto a celebraciones como la Navidad.
Resulta raro, quizás, que aquello que llamamos Navidad, término que proviene del latín "Nativitas" y significa nacimiento, sea más bien una mezcla de muchas otras celebraciones que poco tienen que ver con la religión cristiana.

Veamos algunos ejemplos.

¿20 de mayo, 9 de abril, 29 de marzo o 29 de septiembre, 20 de abril? Respecto al nacimiento de Jesús, no hay registros, no se sabe bien cuándo fue. Ni año ni día. Según los expertos, lo que sí se sabe es que no llegó al mundo el 25 de diciembre del año 1 antes de Cristo y se cree que lo hizo entre el 6 a.C. y 4 a.C.
Sin dudas, no fue casualidad la elección (alrededor del año 340) del 25 del último mes del calendario gregoriano, no. Muchos Mesías de otras religiones nacieron ese mismo día y la razón es que casi todos los pueblos celebraban el solsticio de invierno. Este renacimiento del sol era festejado en las ceremonias vikingas en honor de Odín, las Saturnalias romanas, el nacimiento del dios Indoiraní Mithra, entre otras.
Si se sigue esta línea, Jesús es uno más de los Dioses Solares, como Apolo y Helios en Grecia y Roma, Huitzilopochtli en Tenochtitlan, Mitra en Persia, entre otros.
De acuerdo a otras versiones, durante el Imperio Romano, las celebraciones durante la semana del solsticio llegaban a su punto clave el 25 de diciembre. Por ello, para hacer más fácil que los romanos se convirtiesen al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha. Eso ocurrió en el año 350.
Otros sostienen que el 25 de diciembre fue adoptado en el siglo IV después de que el emperador romano Constantino I el Grande se convirtiera al cristianismo para animar un festival religioso común y convertir a los paganos en cristianos.
El árbol de Navidad es otro elemento ajeno al cristianismo. Según tradiciones paganas, muchos pueblos les rendían culto a algunos árboles considerados sagrados y el más común era el roble. Con el correr del tiempo se cambió por el abeto (y luego el pino) porque “la forma triangular de la enramada correspondía al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.
La idea de vestirlos, adornarlos tal como se hace ahora es más moderna. Si bien existe una tradición milenaria de cubrir a los árboles desnudos por causa del otoño, el uso del arbolito navideño tuvo su auge en el siglo XVII. Apareció en Alemania y en Finlandia en el año de 1800, y de allí se extendió por el resto de países nórdicos.
Padre Invierno, Santa Claus, Sinter Klaas… Papá Noel. Otro elemento pagano es Papá Noel. Sobre este personaje también circula varias teorías.
Según cuentan algunos, los vikingos en un principio agasajaban al Abuelo Invierno para que fuera benévolo y partiera sin resentimiento para dar paso a la nueva vida. Con el advenimiento del cristianismo y, siguiendo la costumbre vikinga, los bretones los denominaron Viejo Padre Navidad: allí uno de ellos se disfrazaba del personaje y le ofrecía comida y bebida al pueblo hasta su partida.
Por otro lado, indican que en el siglo II, un sacerdote cristiano llamado Nicolás abandonó Italia, para difundir en Asia la palabra de Dios. Mientras era misionero, fue trasladado a Myra, para ser nombrado obispo. Murió un 6 de diciembre, fue proclamado santo e inspiró la figura de Papá Noel.
A este hombre, de mucho dinero, bondadoso y protector de los niños, los holandeses le tomaron particular cariño y lo llamaron Sinter Klaas (San Nicolás). Con ese nombre se lo conoció, alrededor del 1600, en América en la ciudad de Nueva York (fundada por holandeses). Con el tiempo Sinter Klaas se transformó en el famoso Santa Claus, es decir en Papá Noel.
La estética Santa Claus o Papá Noel, tal como se lo conoce en la actualidad, es una invención estadounidense del siglo XX, basada en la vida y la leyenda de San Nicolás.
Los reyes magos tampoco se salvan. Hay estudiosos que aseguran que estos tres personajes nunca existieron, que fueron inventados siglos más tarde para que "cada rey representara a una parte de la Tierra hasta entonces conocida", según señaló el antropólogo Segundo Moreno; ya que Melchor representa al europeo, Gaspar al asiático y Baltazar al africano (no hay americanos).
Pero eso no es todo. Otros ni siquiera creen que hayan sido tres, ni reyes. Pasemos a los regalos: la costumbre de dar y recibir regalos se adoptó de las fiestas romanas en honor a Saturno.
Ahora, podemos decir que cada vez que festejemos Navidad, también vamos a estar celebrando fragmentos de muchas otras festividades antiguas y paganas.


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