miércoles, 26 de marzo de 2014

Los cuatro temperamentos hipocráticos.







Los temperamentos hipocráticos.



El temperamento es una parte de la personalidad que incluye aspectos afectivo-instintivos, tales como: el mayor o menor grado de impresionabilidad ante los estímulos, las reacciones ante las emociones, los cambios de , etc. El temperamento depende de la constitución y de factores hereditarios y por tanto, puede cultivarse pero no cambiarse; a diferencia del carácter que sí incluye aspectos volitivos, culturales, sociales y ambientales.
La teoría más antigua de los temperamentos procede del griego Hipócrates (460 a.C.- 377 a.C.) quien así los denominó por la palabra del latín temperare, que significa regular, equilibrar.

Hipócrates distinguió 4 categorías: sanguíneo, colérico, melancólico y flemático, que estaban relacionados con el predominio de uno de los cuatro líquidos o humores en el organismo: sangre, bilis amarilla, atrabilis o bilis negra y pituita o flema. La del entonces, dependía de la adecuada temperatura y equilibrio de estos cuatro .


Principales características de los temperamentos:


Sanguíneo: Individuos que demuestran alegría de vivir y dinamismo. Son inquietos, apresurados, fácilmente excitables, aunque su entusiasmo suele ser pasajero. Optimista, no se deja influir demasiado por los fracasos, con tristezas y enojos esporádicos que son superados con mucha rapidez. Su aspecto negativo es la falta de perseverancia, la inconstancia incluso en sus opiniones y emociones. Según Hipócrates tienen un físico robusto y bien desarrollado. Sociable, extrovertido, empático, líder, locuaz. 




Colérico: Preponderancia de la bilis amarilla (colh =  cholé) en el organismo. Individuos que manifiestan emociones súbitas, fuertes y perdurables. Apasionados, luego de la excitación inicial, suelen quedar en estados de mal humor o abatimiento. Su aspecto negativo es el descontrol. Poseen una gran sensación de fuerza, predominan los gestos y voluntad firme, no se amilana ante las dificultades. Puede ser hiriente y recriminador.
 



Melancólico:
Predomina la bilis negra o atrabilis (melaina colh =  melaina cholé). Sus estados de ánimo son perdurables y su actitud es negativa con una fuerte impronta del dolor. Lo domina la duda, es desconfiado, dirige su mirada hacia el pasado o hacia adentro. Se aislan, prefieren el silencio y la soledad. Reflexivo, profundo, compasivo. 



Flemático: Determinado por la preponderancia de la linfa (jlema = phéma). A diferencia del sanguíneo, su rasgo principales es la constancia y una cierta lentitud en el actuar. Indiferente, no muestra interés por nada en particular, la inacción es su aspecto negativo. No se irrita fácilmente, es pasivo, no se estresa con facilidad, se conmueve poco por las sensaciones exteriores. 


En la Astrología antigua se tenía muy en cuenta el temperamento y a partir de los elementos y las cualidades se creó una primera tabla esencial.

Fuego....caliente y seco

Tierra.....fria y seca

Aire.....caliente y húmedo

Agua....fria y húmeda

Posteriormente  y con el tiempo, a los  planetas se les asignaron determinadas cualidades.

Aquí teneis la tabla que creó Morín de Villefranche.



 
 William Lilly al que podríamos considerar el último gran astrólogo de la Tradición todavía seguía utilizando estos conceptos y cosechó una gran fama en su época.