sábado, 26 de abril de 2014

Aspectos, una introducción.








Transcribo aquí un artículo interesante sobre los Aspectos astrológicos, que he encontrado en la red.

Desconozco quien es el autor.


Aspectos. Introducción


Normalmente los astrólogos basamos nuestra interpretación en los Planetas, los Signos zodiacales y otras divisiones, las Casas y los Aspectos. Estos son los cuatro pilares principales en los que solemos basar nuestra interpretación astrológica. Los planetas con su contenido de patrones de comportamiento y analogías con la vida humana son el principal elemento, luego el cielo por el cual trascurre su caminar y que, por sus diferentes divisiones, adquieren fuerza o debilidad y matices de interpretación, a continuación la esfera del mundo proyectada en el cielo que conocemos como Casas y nos hablan de la relación con el mundo a modo de diferentes escenarios de la vida. Finalmente, como elemento más sutil en la intepretación, están los Aspectos.
De estos cuatro elementos básicos de la interpretación, el que más años y esfuerzo me ha costado para llegar a comprender, han sido sin duda los aspectos, los aspectos han sido para mi lo más dificil de conocer y de explicar y al mismo tiempo son un elemento tan indispensable como cualquiera de los otros.
-Hace más de diez años mi amigo Miguel García me regaló un paquete de folios donde habían unos 500 temas natales levantados por unos astrólogos norteamericanos. En esos mandalas, defecuosamente diseñados, se podían ver los Planetas, los Signos, las Casas, pero no había aspectos, al parecer han llegado a desechar a los aspectos en ciertos circulos astrologicos norteamericanos, hasta ahí ha llegado la degradación de los aspectos. Me da la sensación que saben tan poco sobre ellos que no les merece la pena ser usados.
La verdad es que, salvo que son ángulos de determinada dimensión entre planetas o puntos, y que hay unos que son benéficos y otros maléficos, no hemos recibido una información muy clara sobre este asunto. Sin embargo creo que conviene dar un repaso a los astrologos antiguos.
La explicación que da Ptolomeo sobre los aspectos es muy parca, y, como dice Demetrio Santos, "....es la racionalización ptolemáica (y mediocre) de unos hechos o conocimientos anteriores que no comprendió muy bien: Debió de ser un mediano profesor, que lo único que intentó es hacer comprender con sus propias y particulares razones, a sus alumnos, una ciencia que le venía de atrás"
Para Ptolomeo los aspectos son divisiones del círculo, en las que los Signos tienen semejanza entre ellos, de ahí surge una relación mutua que se configura mediante los Aspectos. Las relaciones entre ellos pueden ser la de un diámetro, dos ángulos rectos, o seis Signos, o 180º. Otra es la de los Signos que distan uno de otro un Trígono, que comprende un ángulo recto y 1/3 de éste que son 4 Signos o 120º. Una tercera distancia es la de Cuadratura, que comprende un
ángulo recto, o bien, tres Signos o 90º: Otra más es la distancia de Sextil que comprende los 2/3 de un ángulo recto, o sea dos Signos o 60º.
Ptolomeo dice que la razón por la que debemos operar solamente con estas distancias se puede comprender por lo siguiente: “La explicación del aspecto de oposición está clara pues la oposición de los ángulos forma una recta que divide en dos el círculo. Las otras distancias se deducen de los productos sesquiparciales, -que significa que el término más grande, en este caso el círculo, contiene una cantidad de veces al término más pequeño- o dicho de otro modo, las medidas angulares de los aspectos se deducen considerando las partes mayores en las que hay una proporción armónica (musical) de la parte al todo”.
Tomando como unidad los dos rectos, el valor armónico musical forma la cuadratura con 1 1/2, el valor 1 1/3 forma el sextil, y el doble de éste 1 2/3 forma el Trígono.
Según nota de Demetrio Santos: "Da la impresión de que Ptolomeo, en todo el párrafo de los aspectos, ha tomado sus datos de libros anteriores y nos lo ha explicado sin llegar a comprenderlos él muy bien, o no ha sabido explicarlos: en realidad se trata de un fundamento armónico lo que forman las relaciones de los Aspectos según él."
A pesar de ello creo que vale la pena repasar el Tetrabiblos.
Ptolomeo dice que las relaciones de trígono y sextil son armónicas porque están formadas por signos concordantes, ya que ambos serán masculinos o ambos femeninos; las que están en Oposición o Cuadratura no son arnónicas, porque no se forman con Signos concordantes en su naturaleza.
Más adelante en el libro II cap 23 dice que los planetas serán poderosos cuando formen aspecto con el Ascendente, mientras que cuando no están en tal relación serán débiles y sin fuerza.
Luego en los siguientes libros nos deja algunas interpretaciones haciendo uso de los aspectos. Para estudiar la vida de la madre recomienda observar los aspectos de la Luna con Júpiter o Venus y dice que si forman aspectos de trígono o sextil, estando ambos con astrodinas, que se prolongará la vida de la madre. Pero si Marte forma aspecto de cuadratura o de oposición o si lo hiciera Saturno, especialmente si están retrógrados o estacionarios, indican señales de enfermedad o debilidad para la madre.
De tal manera que insinúa que los aspectos de sextil y trigono son favorecedores y los de cuadratura y oposición son perjudiciales.
Luego hace los mismo con el tema de los hermanos donde dice que si no hay aspectos con los planetas que significan los hermanos, son señal de desavenencias con ellos.
En el libro III capitulo 9, llega a decir que si hay una oposición entre el Sol y la Luna, y las infortunas aspectándolas en figura equilátera, los niños nacerán muertos o medio muertos.
También habla de los aspectos en el libro IV en el capitulo de la cualidad de la muerte, donde dice que: “la cualidad de la muerte será según el aspecto de los planetas.....”
Ptolomeo escribe en algunos lugares más sobre los aspectos pero no deja aclaraciones sobre el cómo o el porqué de sus influencias.
Manilius en su Astronomicon, traducido por Demetrio Santos, también habla algo de los aspectos pero haciendo referencia a los signos zodiacales con los que se relacionan, siguiendo los pasos de Ptolomeo, pero no aporta ninguna explicación más.
Siglos después, grandes recopiladores del conocimiento antiguo como Ben Ragel o Abraham Ben Ezra nos han dejado algunos textos donde consideran la importancia de los aspectos, como en este pasaje::
" Lo esencial de los juicios está fundado en los aspectos. Yakub al Kindi dijo que ya que los signos son en número de doce, se los divide por la mitad ( por parejas ) y es la oposición, después por un cuarto, luego por un tercio y finalmente por seis. Y no se los divide de otra manera".
Luego tenemos montones de aforismos que nos permiten hacernos una idea como el siguiente.
“Si algún planeta está en el signo que ocupa el Ascendente, combina también su naturaleza con él. Igualmente, si un planeta está junto a la Luna o forma aspecto con él, mezcla sus naturalezas con las del signo en que está la Luna y combínalas también con aquellos.”
En esta manera de interpretar los aspectos, repiten los consejos de Ptolomeo en el sentido de que los planetas transmiten sus patrones de comportamiento a través de los aspectos. Algo similar se expresa en el siguiente aforismo.
“Si la Luna está junto a Mercurio o forma un aspecto de cualquier tipo con él, y ambos forman aspecto con el Ascendente, su carácter será recto y cabal y con
toda clase de saberes y nunca hará nada sin razón ni le fallará su señor en la enfermedad, cuando menos en la salud.
En astrología tradicional además de trasmitir patrones de comportamiento, se añaden otras relacionadas con entorno inmediato.
Hay muchísimos aforismos que son fuente de información pero que no nos aclaran del todo el tema de los aspectos, como el siguiente:
“Si Saturno forma aspecto con la Luna, aquel nacido pasará toda su vida sumido en la tristeza y las cavilaciones; si lo hace Júpiter, será alegre y pacífico; Marte, iracundo y en rebeldía de noche y de día; el Sol, será hombre que querrá tener cargos; Venus, no se ocupará más que de conseguir placeres; Mercurio, buscará toda clase de sabiduría. Si ningún planeta forma aspecto con la Luna, será errabundo en todos sus asuntos.”
De esta manera, a través de numeroso aforismos, nos ha llegado una información que nos permite hacernos una idea del significado de los aspectos, pero no resuelven su incógnita ni explican completamente el fenómeno de los aspectos.
Zahel Amembriz es otro astrólogo medieval de origen judío como Ben Ezra, y como los demás autores sigue los pasos de Ptolomeo y opera sólo con los aspectos de conjunción, sextil, oposición, cuadratura, trígono y oposición. Zahel particulariza un poco más sobre la fortaleza de la acción de los aspectos. Como sus antecesores puntúa en primer lugar a la conjunción, luego la oposición; sigue puntuando la cuadratura; le da menos valor al trígono y mucho menos al sextil. Pero, además, añade una valoración del aspecto por su elevación, o dicho de otro modo, si el aspecto es de ida o de vuelta, dice Zahel:
“...El Sextil segundo, o sea, el que se forma desde el signo 11ª, es más fuerte que el primer Sextil. El de Cuadratura 2º, o sea, el que se forma del 9º al 10º signo, es más fuerte que la primera cuadratura. De los dos trígonos, el aspecto desde la Casa 9ª, o sea, el segundo, es más fuerte que el primero. Este aspecto se denomina de elevación, es decir, más alto”
Zahel está aplicando una valoración dinámica del aspecto que se acerca bastante al planteamiento armónico de los aspectos.
Los aforismos me han servido durante bastante tiempo para desentrañar parte del significado de los aspectos, pero no ha sido suficiente. Tanto es mi interés por los aspectos que logré estimular a mis amigos Miguel García y Pepa Sanchís
para acometer la tarea de traducir un libro de Morín de Villefranche que trata sobre los aspectos. El noventa y cinco por ciento del trabajo recayó en Pepa, nunca le estaré suficientemente agradecido. Todo mi afán era saber cómo interpretaba los aspectos mi mítico maestro.
Morín de Villefranche dedica todo un tomo de su astrología Gállica al tema de los aspectos. En el prefacio del libro 16 dice:
“La doctrina acerca de los aspectos es la más importante y la más sutil de toda la astrología: porque los planetas por los diversos aspectos que forman entre sí y hacia los ángulos del horizonte y del Medio Cielo, alteran de diversas maneras este mundo sublunar. Sin embargo los astrólogos discrepan mucho entre ellos sobre estas cuestiones. Tanto respecto a cuánto es el número de los aspectos, como el círculo celeste en el que éstos mismos se han de tomar, como en las proporciones que han discurrido de la cantidad de cada uno, y también sobre el por qué unos son benéficos y otros maléficos. En este libro se trata especialmente de todas estas cuestiones.”
Morín hace una clara distinción entre rayo y aspecto. Define al rayo como simple cuando es emitido desde algún planeta en línea recta, pero el aspecto, según él, consta de dos rayos emitidos por dos astros.
Sobre las ideas astrológicas de Kepler, Morín opina de manera despectiva, pues, aunque Kepler consideraba los aspectos como los fundamentos muy ciertos de la astrología, desechaba la mayoría de los restantes elementos astrológicos como las regencias y eso Morín no podía admitirlo.
En su libro sobre los aspectos comienza afirmando que nadie ha tratado de manera científica la cuestión de los aspectos. Dice que por el nombre de aspecto se puede entender tres cosas:
1.- La línea o distancia entre dos puntos cualquiera del cielo, tomados entre dos astros o un astro y un punto del cielo.
2.- La línea enviada desde algún punto del cielo o astro hacia la tierra o una persona.
3.- La reunión de dos líneas hacia la tierra, o el centro del mundo, que manan de dos puntos del cielo, de dos planetas o de un planeta y un punto del cielo.
Según afirma Morín esta tercera es la auténtica definición de aspecto.
Morín continúa examinando las opiniones de otros astrólogos. En primer lugar alude a Ptolomeo, luego menciona a Cardano que junto a Naibod y Magino
admiten el “octante” o figura de ocho lados con los aspectos de semicuadratura y sesquicuadratura. También dice que Ptolomeo en opinión de Lucio Belantio, Pontano Junctino y otros que creen que en las enfermedades se deben considerar los aspectos derivados del armónico 16.
Pero Morín con su inteligente tozudez dogmática está en desacuerdo, los niega y no es capaz de admitir estos aspectos. Al final del párrafo -sin duda henchido por su soberbia- dice: “No hablaré aquí de Maestlino y Kepler que han introducido otros aspectos meramente ficticios“. En este caso no tiene argumentos para razonar en contra de los postulados armónicos de Kepler. Morín desde luego es muy listo, pero demuestra en este caso y en otros, que es un astuto destructor de las ideas de los demás, muchas veces sin razón. Es cierto que es un gran maestro, pero también es un perillán que trata que sólo sea verdadera su opinión.
Morín con su mente matemática desarrolla una teoría de la formación de los aspectos que resulta bastante obtusa, además dice que las otras opiniones las engendra la ignorancia del origen y fundamento de los aspectos.
Los aspectos que propone Morin vienen reflejados en un gráfico se donde observan los aspectos de Quincucio de ida - desde el punto 0 de Aries hasta Virgo y el de vuelta, desde el mismo punto hasta Escorpio. También se añaden los semisextiles, uno de ida y otro de vuelta, o uno diestro y otro siniestro. En las Determinaciones de Morín se incorpora el quincucio como aspecto de naturaleza maléfica y el semisextil de características benéficas.
Para Morín los aspectos se forman en la esfera diurnal o el primer movible. Traza una serie de círculos desde la posición del planeta al polo y otros más complejos que no dibuja y llega a la conclusión de que el círculo tiene una división duodenaria y vuelve a mostrar sin más fundamentos que la división del círculo en 8 o en 16 partes en meramente ficticia. Morín de nuevo se manifiesta de manera dogmática y no razonada, típica de un Piscis con ascendente Aries. Aunque él cree estar en posesión de la verdad, aquí yerra de nuevo y se expresa de manera arrogante.
La verdad es que he aprendido mucho de ese trabajo, pero lo mejor es que he conocido a Morín encerrado en su biblioteca, viajando con su Marqués,
destrozando corazones de muchas mujeres que pusieron su vida en peligro en muchas ocasiones, despotricando y diciendo frases como estas
“No hablaré aquí de Maestlino y Kepler que introdujeron muchos otros aspectos meramente ficticios. Estas diversas opiniones las engendra la ignorancia del origen o fundamento de los aspectos”
“Pero no estamos de acuerdo con Cardano que (lib. 3, Tetrabiblos. cap. 2) atribuye a Ptolomeo la figura de 12 lados iguales, e igualmente el aspecto de dodectil...”
Morín discute las opiniones de todos los astrólogos, desde Ptolomeo hasta Regiomontano. Tenía un carácter mucho más duro que mis amigos Miguel, Pepa y J.L Pascual juntos. Desde luego hace un desarrollo muy brillante sobre los aspectos, pero al llegar a la intepretación me he encontrado con una cierta sorpresa, no se si será debido a que Morin estaba sujeto o dependía de un poderoso señor de la iglesia y tuvo que claudicar o si efectivamente era un hombre piadoso y creyente, pero ¿que se puede saber de un Piscis Asc Aries con tantos planetas en la XII?
Cómo muestra de la opinión de Morín sobre la intepretación de los aspectos veamos un párrafo, aunque advierto que es un poco fuerte -creía que los aforismos antiguos eran fuertes, pero Morín gana-
“Así pues el rayo de oposición aries-libra que cae perpendicularmente a la concavidad de la periferia sin regreso por reflexión a su propio principio, expresa la vía de los ateos y los demás, los hombres peores e impíos, que se oponen por el diámetro a Dios y su influencia y rechazan a éste, negando incluso el retorno a su principio; ciertamente se cuidan muy poco de Dios, sino que, por la pertinacia de su propia maldad constante e incapaz de inclinación, permanecen siempre alejados de Él. Esta vía es completamente diabólica y abismo de toda iniquidad. Y no se sulfure de entrada el lector de que, por medio de los rayos de los aspectos, expongamos los caminos de los hombres respecto a la religión y la piedad, como si estas vías no tuvieran nada en común con el cielo o los astros. Pues en su momento se demostrará que las inclinaciones a la religión y la piedad o lo contrario a estas cosas proceden de los cuerpos celestes, y no es por nada o sin razón que la Casa nueve sea la casa de la religión, en el triángulo del horóscopo.”
Kepler a su vez y en la misma época hace un desarrollo de los aspectos mucho menos artístico que Morín y es el único que da un paso adelante y trata de explicar en cierta medida el porqué de los aspectos y abre la puerta a otros nuevos aspectos. En su “Harmonices mundi”, dedica un buen espacio de su capítulo IV y un apéndice final al tema de los armónicos y los aspectos. En la
proposición IV de este capítulo presenta las figuras geométricas de las que extrae los nuevos aspectos. Dice Kepler:
“Las configuraciones eficaces son estas que interceptan estos arcos del cielo del Zodiaco:
180 grados.-Oposición, según el diámetro del círculo.
Para Kepler los aspectos cuyos grados son de mayor eficacia o más notables, de acuerdo con los demás autores de la tradición, son los de conjunción y oposición.
El segundo aspecto notable por su eficacia es el de la cuadratura. El tercer aspecto notable por su eficacia es el trígono y a continuación el sextil. Kepler elabora una serie de figuras geométricas para definir y explicar los aspectos.
El siguiente aspecto al que considera eficaz es el semisextil que se origina en la división en doce del círculo. De esa misma división extrae el Quincuncio de 150º.
Luego divide el círculo en cinco partes formando un pentágono y extrae uno de los primeros nuevos aspectos, que serán en principio discutidos, pero finalmente aceptados por el colectivo astrológico. De esta división del circulo en cinco partes nace el Quintil de 72º.
De la misma división del círculo en cinco partes surge el diseño de la estrella de cinco puntas, desde cuyos extremos alternos se forma el aspecto de biquintil. (144º)
De la división del círculo en diez sectores aparecen también nuevos aspectos. En otra figura geométrica, Kepler divide el círculo en diez sectores iguales y se forma el aspecto de decil. (36º) En esta figura se observa la estrella de diez ángulos de la que Kepler extrae el Tridecil de 108º.
También divide el círculo en ocho sectores iguales de donde surge la semicuadratura, y del diseño de la estrella de ocho puntas nace el aspecto de sesquicuadratura (135ª)
Kepler dice en el capítulo XV que existen ciertas configuraciones que son inciertas y otras eficaces - como algunas de las que se extraen del arco de 24º originado en la figura de quince lados y el de 18º originado en la figura del polígono de 22 grados. Estas figuras tienen formas de diferentes estrellas. Las primeras cinco que forman sus ángulos en el círculo son las de 48 grados, 96
grados, 112 grados, 156 grados, 168 grados. Las segundas se forman por los arcos de 54 grados, 126 grados, 162 grados y 171 grados.
Luego continúa explicando que las configuraciones eficaces han sido descubiertas en ciertos momentos propicios y que el número de aspectos aumenta hasta 12. . Kepler añade el Quintil 72º, Biquintil 144º, el Semisextil 30º, Quincucio, sesquicuadrado o trioctil 135º, el Octil o semicuadratura 45º, tridecil 108º, semiquintil o decil 36º. Además deja abierta la puerta al estudio de las divisiones armónicas y los nuevos aspectos como el septil, el novil y el oncil.
Con Kepler se originan los aspectos que llevan su nombre y están basados en la división de un quinto circulo o el desarrollo del Armónico diez. Son éstos:
Semidecil 18º División de 360º en 20 partes
Quindecil 24º " 15 "
Decil o semiquintil 36º " 10 "
Quintil o quintilio 72º " 5 "
Biquintil 144º cuyo valor es el dos quintilios
Tridecil 108º " " " " tres deciles
Al estudiar los aspectos, me da la sensación de que se han seguido, como en toda la Astrología, dos caminos paralelos, unos buscando una teoría que avale los resultados y otros buscando unos resultados que avalen cualquier teoría. Demetrio Santos editó un libro en Barath titulado Astrología teórica donde trata de hacer un excelente trabajo en este sentido. Creo que para un tipo de mente formada matemáticamente puede resultar convincente o al menos un alivio intelectual. Miguel Garcia también ha trabajado en este sentido en su Suite Armónica, pero a mi no han acabado de resolver del todo el porqué de la intepretación, por eso he seguido un camino buscando resultados empíricos que al mismo tiempo actualizasen la interpretación y muestren una imagen fácil de asimilar.
En 1989, en el Congreso de Buitrago, presenté un trabajo sobre interpretación de los aspectos. Trataba de aportar palabras claves y conceptos que facilitáran la tarea al intérprete, pero aún me faltaban aspectos. Más tarde, para comprender un poco mejor el significado o la intepretación de cada uno de los aspectos, pensé que cuando forman alguna figura cerrada deberían de dejar una huella más profunda en los individuos y que resultaría más facil descubrir sus significados. En ese estado se cruzó Miguel García con una herramienta que podía calcularlo todo y buscarme entre un archivo a las personas que tuvieran esa configuración. Para ese menester elaboró un subprograma que acopló al Kepler con el que pude hacer un amplio estudio que muchos conocéis. De ahí a la implicación con
los armónicos y con esa nueva perpectiva creo que , aunque generalizando se puede comprender un poco mejor el significado de cada uno de los aspectos.
Años después, al relacionarme con Miguel García, añadimos la hipótesis armónica. La hipótesis armónica es más general, pero en este punto nos interesa su versión geométrica más sencilla: Si ponemos uno de los vértices de un polígono regular (de dos, tres, cuatro, cinco, etc. lados) sobre cualquiera de los focos del huevo cósmico, los vértices restantes de dicho polígono marcan puntos sensibles en la piel del huevo, y, además, esta sensibilidad está matizada o filtrada por la cualidad armónica del número de vértices del polígono.
La resonancia es un fenómeno que se da en aquellos sistemas físicos, biológicos, o de otra naturaleza, en los cuales, el sistema tiene capacidad para convertir energía de tipo vibratorio en otros tipos de energía, y viceversa. De forma que si el sistema se alimenta con energía de otro tipo, el sistema puede convertirla en energía vibratoria; y expuesto a la energía vibratoria adecuada, el sistema puede absorber parte de ella y producir energía de los otros tipos.
Para que se pueda hablar con propiedad de resonancia, el sistema deberá responder únicamente a las vibraciones de cierta frecuencia característica, la frecuencia de resonancia.
La resonancia se manifiesta en astrología especialmente en relación con los aspectos. De alguna manera los aspectos del tema natal nos indican la existencia en la constitución psíquica del nativo de sistemas resonantes, que responden a frecuencias de resonancia especificas para cada aspecto.
Un cielo de nacimiento lleva marcado una angularidad que permite la recepción de determinados aspectos Por ejemplo, un individuo que en su tema natal careciera de trígonos, difícilmente los vivenciará a no ser a través de las angularidades de que forman las estrellas fijas, que también forman parte de ese capullo de energías, y que actúan a modo de miniplanetas, y será siempre de manera menos intensa que para aquellas personas que cuenten al nacer con esos "canales" abiertos. - De todas maneras, pienso que será en última estancia el individuo, quién podrá lograr una transmutación de todas esas energías, y serán sus características psicológicas, educacionales, ambientales, circunstanciales, etc. las que le den el último tono aun aspecto.
El aspecto se muestra así dentro de las peculiaridades de una mentalidad determinada, y de nada sirve responsabilizar exclusivamente de lo que nos sucede a cierto momento, a tal o cual ángulo planetario que figure en nuestro cielo natal, pues esta configuración no se manifestará de la misma manera, o de ninguna en absoluto, en otros individuos.
En la tradición astrológica se utilizan desde antiguo varios aspectos, a saber : la conjunción, la oposición (180 grados), el trígono (120 grados), la cuadratura (90 grados), el sextil (60 grados), y otros aspectos menores, que se solían clasificar en maléficos (oposición,, cuadratura, y las conjunciones de ciertos planetas) y benéficos (el trígono, el sextil, y las conjunciones de otros planetas), otros aspectos pertenecían al limbo de los aspectos variables, de delicada incorporación a la interpretación.
De ahí la necesidad de concienciar los factores astrológicos propios como una de las mejores vías de acceso a la libertad. Y también de la relatividad de los términos "aspectos maléficos o benéficos". Pues teniendo en cuenta la imperfección y la variabilidad común de los perceptores para alojar cualquier clase energía celeste, nunca podremos saber si un aspecto de los denominados maléficos, será mejor trasformado dentro de una psique especial y para un momento evolutivo determinado, el que remueva fibras paralizadas por la absorción de otros aspectos, y el que, en fin, revele caminos y metas satisfactorias para el individuo que lo "padece". Este fenómeno se puede objetivar pensando en el gran número de personajes importantes que poseen en sus temas natales, aspectos de estas características.
Sin entrar en consideraciones profundas acerca del destino humano o el azar individual, no hay que pensar que las energías planetarias, que no son otra cosa que fuerzas sutiles aun no comprendidas, vayan a alterar su carácter evolutivo hacia nuestro destino particular, simplemente por figurar a una distancia geométrica u otra. Lo mas que se puede deducir razonablemente es que la probable mezcla energética (al igual que la del planeta por su ubicación en un signo zodiacal) incide sobre la materia receptora (la conciencia humana) y allí es trasmutada según la especial conformación que aquella posea, debido a las circunstancias familiares, ambientales, históricas, geográficas o culturales, pero nunca deberíamos pensar que esas energías celestes, por fruto del azar se "esquinen" particularmente contra alguien y se vuelvan "malas". Mas bien esto nos debería llevar a pensar que muestran en ese "alguien" una faceta que en su mundo se tornará algo que vencer, o algo que ayudará a vencer.
Lo mismo cabe decir de la relatividad de ciertos aspectos en tránsito. Todo dependerá, como se sabe muy bien, de las circunstancias del sujeto receptor, de su medio ambiente, y el que esos aspectos encuentren "eco" o resonancia, dentro de su psique. También se debe considerar el nivel de evolución que haya alcanzado el ser en cuestión, ( Un aspecto de Saturno no lo vivirá igual un niño de seis años que un anciano de 84 anos) y la capacidad de transcendencia sobre las condiciones materiales. Aquí se puede repetir la frase que dice que "el sabio gobierna sus estrellas"
De estos se puede concluir que al individuo le queda la tarea autoperfeccionadora y liberadora, como afirman tantas religiones orientales, e incluso la mística cristiana, que consiste en la transformación del ser humano en una especie de substancia cristalina, transparente y desindividualizada ( del Ego-Sol proceden casi todos los traumas, las fijaciones y los prejuicios ) la transmutación en cristal diamantino, prototipo de aquello que en mas alto grado, deja traspasar la luz de las estrellas, reflejar el calor, trasmitir la vibración y evadirse de las fuerzas gravitacionales