lunes, 7 de abril de 2014

Stelliums y Doriforias. Por Tito Macia.







Las Doriforias son, más exactamente, los planetas que acompañan al Sol -que van delante de éste o que salen por el horizonte Este antes que él- o los que acompañan a la Luna y se ponen por el horizonte Oeste después que ella, formando un grupo de conjunciones largas u otro tipo de aspectos que descarguen en el lado correspondiente. Morín en primer lugar empieza a describir las Doriforias del Sol y la Luna:


“La Doriforia es doble: evidentemente, por cuerpo y por aspecto y ambas deben ser consideradas tanto en las luminarias como en los planetas menores, al menos los de mayor importancia y trascendencia en la figura.


La Doriforia de las luminarias por cuerpo es cuando uno, dos, o más planetas acompañan al Sol o a la Luna, de tal modo que éstos no distan del acompañante, o del más cercano de los acompañantes, más de ambos semidiámetros del orbe de influencia (1), pero los otros acompañantes están en iguales condiciones entre ellos, aunque los antiguos astrólogos admiten entre el Sol -o la Luna- y el planeta acompañante 30 grados de distancia, lo cual, sin embargo, no es una Doriforia por cuerpo, sino por aspecto de dodecil. Pero, cuantos más planetas haya como acompañantes y cuantos más cercanos estén al Sol -o a la Luna- y entre ellos, fuera de los límites de la combustión, tanto más notable será la Doriforia y producirá sucesos mayores y muy poco frecuentes si es absoluta.”


Cuando dice absoluta hace una distinción entre un tipo de Doriforias y otras. Morín concede mayor importancia a las Doriforias del Sol, en las que los planetas acompañantes son orientales -que pueden verse antes de la salida del Sol por el horizonte naciente- luego a las de la Luna si tiene planetas occidentales -que pueden verse por la noche después de ponerse la Luna-; a continuación sitúa a las Doriforias en las que los planetas implicados son de la misma condición y sexo que el propio luminar, -obviamente, masculinos y diurnos para el Sol, pero femeninos y nocturnos para la Luna-, pues según afirma Morín:


“En el caso de que concurran todos estos factores, la Doriforia será insigne y poderosa y promete grandes cosas acerca de los hechos particulares significados por aquellos planetas a los que 2
domina con su determinación el luminar que tiene la Doriforia, sobre todo si dicho luminar está en los ángulos“.


Este concepto de la Doriforia, no ha sido bien comprendido por los autores de nuestro siglo, Nicholas Devore describe a las Doriforias como un planeta que se comporta como una especie de guardia de corps o de Juan Bautista que sale poco antes que el Sol, en el mismo signo o en el contiguo. Sin embargo el concepto de Doriforia es mucho más amplio como veremos a continuación.


Henri J. Gouchon tampoco aclara mucho, dice que la Doriforia significa escolta, pero él mismo declara que la definición que da Julevno atribuida a Ptolomeo es muy complicada y poco clara. Añade que parece designar un encadenamiento o acercamiento a las luminarias, (sobre todo al Sol) por astros bien dispuestos. Continúa diciendo que el Sol debe estar en la Casa X o en la I. Se pueden tener en cuenta los aspectos que caigan en el vecindario del Sol. Esto significará grandes éxitos en la vida. Pero a mi juicio, y por lo que dice más adelante Morín, el párrafo del Sol en las casas X o I, es incorrecto, pues puede haber Doriforias con el Sol en otras posiciones domales. Se habla de Casa X y I en las Doriforias en las que se sustituyen a los planetas por estrellas.


Para distinguir la interpretación que se deben dar a las distintas Doriforias Morín añade otras explicaciones que permiten diferenciar este tipo de combinación planetaria. Para ello expone como ejemplo su propio tema natal.

Carta de Morin






















Dice: “Pero si todos los factores que concurren son contrarios, la Doriforia será pésima y presagia un mal muy grande, sobre todo si está en las casas desdichadas de la figura....... Por ejemplo, en mi carta natal están Mercurio, Venus, el Sol, Saturno y la Luna conjuntos al principio de la duodécima casa, y Venus -regente de la primera- y Mercurio - regente de la tercera- están orientales al Sol, Júpiter y Saturno occidentales; pero la Luna está occidental a Saturno - regente del Medio Cielo- y los demás orientales; además, Júpiter, Venus y Mercurio son benéficos y bien afectados, en cambio Saturno es maléfico por naturaleza, pero, por determinación, en parte bien y en parte mal afectado; por fin, Mercurio es el único que está en signo masculino, todos los demás planetas están en signos femeninos, y, sobre todo, Venus es de sexo femenino. Pues por ello ocurre que la historia de mi vida y de mi fortuna es asombrosa y nada corriente, famosa evidentemente por las numerosas desdichas y hechos afortunados, de cuerpo y alma, y los numerosos peligros que expondré más detalladamente en otro lugar.”



En otro lugar expone una parte de la interpretación de este encadenamiento planetario, dice:


“...Esta disposición de los planetas significa que, o bien el efecto de la conexión de los extremos se logrará mediante las cosas o personas representadas por el intermedio, o bien que el efecto representado por la conjunción del intermedio con aquél al que aplica se originará por las causas significadas por el planeta del que se separa, o bien que el efecto significado por la conjunción del intermedio con aquél del que se separa desembocará en el efecto significado por el planeta al que aplica, o, por fin, que para el efecto significado por el del medio concurren las cosas o personas representadas por los extremos.”


Soy consciente de que la manera de expresarse de Morín es difícil o muy complicada, sin embargo, como en muchas ocasiones ofrece ejemplos para aclarar estos conceptos.


“Por ejemplo, en mi carta natal Mercurio está a 27 gr. 55 de Acuario, en sextil partil con el Ascendente, Venus en el grado 1 de Piscis, el Sol en el grado 4. 19’ de Piscis, Júpiter en el grado 4. 48 de Piscis; y por eso Venus se separa de la posición de Mercurio y aplica completamente -por posición y cuerpo- al Sol y a Júpiter. Así pues, cuando llegó al Medio Mercurio por dirección, en el año 1629, se me nombró Profesor Real de Matemáticas; cuando llegó Venus, regente de la I y del Parte de Fortuna, recibí 4000 libras de dos prohombres, por la Trigonometría y la solución del problema del terremoto que había publicado; y cuando llegó el Sol y Júpiter en el año 1635, volví a recibir 1000 libras y alcancé una gran fama, incluso en el extranjero, por la teoría de las longitudes descubierta por mí , pero también me gané con ello muchos enemigos ocultos. Me puse en contra a comisarios y a un prohombre de primer orden, el cardenal Richelieu, porque, arriesgándome a perder mi reputación y la remuneración prometida, quise velar por mi honor y exponer públicamente, sin desfallecer, la justicia de mi causa.


Y por consecuente se verifican aquí las cuatro cosas citadas, pues, primero, la celebridad de mi nombre en astronomía, entonces los enemigos por las cosas representadas por Mercurio y el Sol aparecieron por Venus: si ésta no me hubiese dado el dinero necesario para la Tipografía, no me hubiese ganado ningún enemigo, porque debería haber soportado pacientemente la afrenta inferida y, expuesto al escarnio público por su envidia e iniquidad, hubiese hecho el sacrificio de mi fama. Segundo: la conjunción de Venus con el Sol y Júpiter representa para mí bienes de parte de prohombres por causa de Mercurio, por mí y mis obras matemáticas. Tercero, los bienes representados por la conjunción de Venus y Mercurio desembocaron en enemistades ocultas, incluso de un temible Prohombre. Cuarto, para los bienes significados por Venus debían concurrir unos prohombres con el apoyo de la inteligencia, por el Sol y Mercurio unidos a partir de allí a Venus. Así pues el evento se ajustó en todo a la constitución celeste.”


En su caso, Morin centra la Doriforia en el Sol y la Luna y encuentra paralelismos en su vida que pueden considerarse asombrosos y lo que dice que expondrá detalladamente en otro lugar se refiere también a su vida íntima en la que no obtuvo resultados demasiado satisfactorios, antes bien al contrario, a causa de las mujeres y de sus amores con ellas Morín estuvo a punto de perder la vida en más de una ocasión.


Más adelante expone las Doriforias de los planetas menores y dice así:

Doriforias de los planetas


“La Doriforia de los planetas menores por cuerpo es, igual que se ha dicho antes, cuando uno o varios planetas acompañan a otro planeta, sobre todo si éste está ubicado en su domicilio o en su exaltación y es de primordial o notable relevancia en la figura (como, por ejemplo, si se trata del regente natal, o del Sol, la Luna, el Parte de Fortuna, el Ascendente o el Medio Cielo). Y esta Doriforia también presagia grandes y notables bienes, ciertamente insignes si el planeta acompañante está bien y es de su mismo sexo y condición. Pero si el planeta de primera importancia en la figura está en su exilio o caída y le acompañan uno, dos o más planetas maléficos por naturaleza o determinación, mal afectados y contrarios por su sexo y condición, dicha Doriforia presagiará males muy grandes.”


Doriforia de los regentes de la XII y la VIII


También tiene en consideración las Doriforias que se pueden formar en torno a los planetas regentes de casas importantes como son la VIII y la XII. Dice así:
“Además, hay que prestar especial atención a la Doriforia de aquellos planetas que rigen la duodécima u octava casa, pues éstos significan singulares calamidades y muertes ilustres.
Por fin, todo concurso de planetas en alguna casa de la figura hace al nativo conocido y famoso por los significados de esa misma casa, como se evidencia en mi propio caso, por el concurso de 6 planetas al principio de la duodécima casa, en lo que se refiere a enfermedades, servidumbre y enemigos ocultos; en el nobilísimo D. Ludovico Tronson, por el concurso de los cuatro planetas - Luna, Júpiter, Venus y Mercurio- en la décima casa (de éstos, los tres últimos eran occidentales a la Luna y orientales al Sol, situado cerca del principio de la duodécima) en las dignidades, honores y el feliz éxito de sus acciones; en el ilustrísimo D. Carlos Dalbert, condestable de Luynes, por el concurso de 4 planetas en la tercera casa, en cuanto a sus hermanos, allegados y muchas cosas más.”


Morín se centra en las Doriforias del Sol, de la Luna y de los planetas y dice que las Doriforias son notables sobre todo de tres maneras.


“Primero, cuando a un planeta angular, en su domicilio o exaltación, le aspecta otro planeta, situado también en su domicilio o exaltación, naciendo su rayo antes que el del primer planeta. Y esta Doriforia hace la carta ilustre y asegura grandes cosas, sobre todo si el planeta angular está en el Ascendente o en el Medio Cielo y es benéfico por aspectos.”


-Quiere decir que el aspecto del segundo planeta debe recaer delante del planeta que forma la Doriforia-


“Segundo, si a un planeta situado en el Ascendente o en el Medio Cielo le acompaña un planeta de la misma condición, que lanza su rayo a la parte anterior a oriente, respecto al Sol, o posterior a oriente, respecto a la Luna. “


-Aquí aclara una vez más la diferencia entre un Stellium, que es una agrupación de planetas en una Casa, y las Doriforias, en la que los planetas o los aspectos deben de ser orientales al Sol u occidentales a la Luna, e igualmente las Doriforias de planetas masculinos como Marte, deben de estar acompañados de planetas orientales, o de aspectos que sean orientales al mismo u occidentales si se trata de planetas femeninos como Venus.


“Tercero, cuando, a un planeta situado en el Ascendente o en la casa X, le acompañan los planetas diurnos, en un nacimiento diurno, o nocturnos, en un nacimiento nocturno, siendo el rayo anterior o posterior, según el planeta sea per se diurno o nocturno. El Sol y la Luna también pueden acompañar a planetas de su misma condición o tendencia situados en los ángulos. En cambio habrá discrepancia y desacuerdo en el efecto significado si los planetas nocturnos acompañan a los diurnos, o los diurnos a los nocturnos, a no ser que los acompañantes sean benéficos y bien afectados. Por lo demás, la tercera Doriforia, o mediana, se puede deducir de los dos tipos anteriormente expuestos: es, evidentemente, cuando a un planeta le acompañan otros, los unos por cuerpo, los otros por aspecto”.


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