miércoles, 7 de mayo de 2014

La elección del astrólogo. Por Dr. Spicasc.








La elección del astrólogo.

 


La gran desgracia de la Astrología es, sin duda alguna, la  abrumadora mayoría de los que se dicen astrólogos, que se han encargado de que la imagen pública de esta disciplina sea lamentable. Y ello es muy comprensible, pues la gran mayoría de las personas juzga en base a lo que halla en los medios (diarios, revistas, televisión) y no puede creer que la cosa sea más que eso. Creemos que tendrán una enorme sorpresa cuando sepan cuanto la Astrología puede hacer por ellos cuando se la practica como se debe.

Es fácil darse cuenta por observación que lo que se presenta como Astrología en los medios no tiene ni validez ni seriedad alguna. Las predicciones por signo solar no pasan de ser un pasatiempo de tan poco valor práctico como lo es la lectura de las tiras cómicas. A nadie escapa que el día que un taurino saca el premio mayor, otro taurino fallece, otro viaja y un cuarto se pelea con su mujer. El más elemental sentido común obliga a no tomar en cuenta tales cosas, escritas la mayoría de las veces por periodistas que no tienen la menor idea de lo que es la Astrología seria.

Ante todo comencemos por señalar que esta disciplina es compleja. Practicarla como se debe  hoy día exige mucho: manejo de computadoras, software especializado y un conocimiento a fondo del tema.

Lo más complejo y lo más necesario es la rectificación previa del tema natal. ¿De que se trata esto? Todo el mundo por tradición familiar o partida de nacimiento, conoce generalmente la hora "redonda" en que nació, es decir solamente una aproximación. Y resulta que en Astrología, si se trata de efectuar predicciones, se debe conocer la hora exacta del nacimiento con error tope de a lo sumo tres segundos.

Para determinar esta hora exacta se recurre a técnicas especiales y sofisticadas de rectificación de la hora natal. Estas requieren conocer un buen número de fechas importantes de la vida del nativo. Estas fechas deben ser exactas (día, mes y año). Conocer el mes y año solamente no es suficiente. A partir de ellas se corrige la hora natal aproximada y se determina la hora exacta con el error tope que antes mencionamos. A esto se lo denomina rectificación de la hora natal.  

Esta imprescindible rectificación es lo único que permite la predicción con fechas exactas. Pero lamentablemente, es un tema muy arduo y sólo un uno por mil de los astrólogos es capaz de realizarla correctamente. De ahí que sus trabajos sean de inferior calidad, repletos de vulgaridades y que no resuelvan los problemas de nadie. Para peor, con temas no rectificados se torna un verdadero peligro hacer cambios de revoluciones solares y lunares, pues no se sabe donde se hallan en realidad las cúspides de estas. Pero a estos irresponsables poco les importa. Con tal de cobrar...

Y atención: muchos astrólogos engañan diciendo que rectifican los temas natales. Pero hacen cualquier tontería y la cobran bien cara. Luego indicaremos formas de evitar ser engañados. Puedo mencionar el caso de una señora que estaba al frente de un centro astrológico. Había echado fama incluso como rectificadora. Hé revisado más de cuarenta de sus trabajos y todos, sin excepción, estaban groseramente equivocados. Otro engaño más y bien redituable por cierto.

La rectificación (real o pretendida) puede y debe ser puesta a prueba. De hecho uno de los objetivos fundamentales de tal proceder es que las direcciones astrológicas funcionen en el futuro con fecha muy exacta. Y aquí está la piedra de toque. Toda rectificación debe ser puesta a prueba durante un período de tiempo de seis a ocho meses. Si en ese lapso las direcciones astro-cúspide se dan con precisión en fecha y en forma acorde a lo anunciado, podemos confiar en que la rectificación ha sido correctamente hecha. Pero si esto no es así el trabajo estará mal hecho y debe ser revisado.

Precisión en fecha supone un error máximo tolerable de más o menos dos días empleando mis Multiclaves. Y aquí se acaba el dilema de si la hora natal se halla corregida debidamente. Si el astrólogo es honesto deberá efectuar sus trabajos de rectificación con garantía si las direcciones mencionadas no se cumplen en fecha. Y así procedemos nosotros.

Cuando oigan a un astrólogo de que se vale de tránsitos, lunaciones, eclipses y progresiones (direcciones secundarias) para predecir, sepan que se hallan en presencia de un charlatán. Ninguna de estas técnicas (si cabe llamarlas así) proporciona resultados precisos y confiables. Son características de quienes poseen muy escasos conocimientos.

 Y aquí corresponde formular una grave advertencia. Existen multitud de astrólogos y de tarotistas que se apresuran a ofrecer "trabajos" mágicos para resolver problemas de la vida, y los cobran bien caros. Por supuesto esto es estafa y debe ser tales casos denunciados policialmente como delitos que son. Y por supuesto que tales trabajos son ineficaces, pues en primer lugar, no existen más que en la imaginación. Se trata simplemente de obtener dinero con engaños y ello habla a las claras de la moral de quienes se valen de tales medios. 

Existe otra plaga que son muchos psicólogos metidos a astrólogos. Como desconocen las técnicas de predicción las niegan y pretenden reducir todo el estudio del ser humano a su disciplina. Incluso pontifican en cuanto que no se debe predecir. En realidad lo que sucede es que las uvas están verdes: como ellos no saben ni pueden hacerlo no quieren que otros lo hagan. Pero la predicción es muy importante, pues el destino humano es una realidad comprobable que va más allá de toda consideración psicológica. Sin negar el enfoque psicológico conformarse sólo con este es mutilar el conocimiento de la persona humana y de su devenir.