lunes, 14 de julio de 2014

La Exaltación de los planetas. Por Rafael Gil Brand.







La exaltación de los planetas

  
Llegamos por fin a la exaltación, una dignidad importantísima en la tradición astrológica. Sin embargo, la he reservado hasta al final por tratarse de una técnica muy diferente de las anteriores.
Hasta ahora hemos tratado regencias de planetas sobre diferentes sectores del círculo, incluidos los trígonos zodiacales. Se trata siempre de espacios definidos de la eclíptica. Sin embargo, las exaltaciones se definen como determinados grados de la eclíptica en que un planeta alcanza una fuerza especial. O bien, como se expresan mucho autores griegos, el planeta se exalta “alrededor de” estos grados.

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Como se aprecia en la tabla, existen dos versiones de las exaltaciones, una helenística y otra hindú. Los signos de exaltación son los mismos, pero en el caso de el Sol, Júpiter y Saturno varía el grado específico de exaltación dentro del signo. Aunque los autores griegos no suelen mencionarla, incluyo también la exaltación de los nodos, que aparece como tarde con los persas y árabes.
Estos grados de exaltación (hypsoma en griego) se corresponden con grados de depresión de los planetas (tapeinoma), situados justo en el punto opuesto de la eclíptica. Esta es, pues, la única dignidad que conoce un contrario, un lugar en que el planeta se debilita especialmente. Al parecer, fueron los astrólogos árabes los que extendieron este concepto a los domilicios, introduciendo así el de exilio o detrimento, que no aparece en la astrología antigua. La depresión o caída de un planeta es de igual importancia que la exaltación.
Vaios autores antiguos nos transmiten que las exaltaciones son de origen caldeo. Fírmico Materno asegura que los caldeos consideraban a los signos en que se exaltan los planetas como sus domicilios, y deduce que “un planeta en su exaltación está mejor situado que en el signo en que está domiciliado”. Es una de las muy pocas ocasiones en que encontramos mencionada una diferencia cuantitativa entre diferentes dignidades. Lo cierto es que los hindúes también consideran a la exaltación como algo más potente que el domicilio.
No sabemos a ciencia cierta cual es el origen de las hypsomata. Algunos de estos grados sugieren una relación con ciertas estrellas fijas, y más aún si tomamos la variante hindú. Si comparamos los grados con los que culminaban ciertas estrellas importantes en el año 3102 aC., considerado el inicio del Gran Año platónico y del Kali Yuga hindú, es bastante chocante la concordancia con los grados de exaltación, tomando como referencia el zodiaco babilónico (desplazado en uno o dos grados del zodiaco utilizado hoy en día en la India):


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Se trata en casi todos los casos de estrellas principales de constelaciones zodiacales, y de Sirio, la estrella más luminosa del firmamento. Únicamente Mirach, estrella de la constelación de Andromeda, se sale un poco del esquema. La exaltación de los nodos coincidiría muy propiamente con la intersección de la Vía Láctea (ecuador galáctico) con el zodiaco.
De todos modos, esto es una mera especulación mía, que podría ser pura casualidad. Además – todo sea dicho – hoy en día las culminaciones de estas estrellas se habrían desplazado en algunos casos considerablemente.
Otra teoría, postulada por Cyril Fagan, ve el origen de las exaltaciones en el año 786 a.C., cuando en el curso del año los fenómenos helíacos de los planetas se sucedían muy cerca de los grados de exaltación (helénicos). Pero no queda claro porqué se eligiría precisamente este año en particular.
En cualquier caso las exaltaciones son grados específicos del zodiaco. Sin embargo ya los griegos practicaban la extensión al signo completo. La razón es obvia: como todo lo contenido en un signo se afecta mutuamente, al entrar el planeta en el signo que contiene su grado de exaltación, comienza a estar en conjunción con el mismo. Esta idea sugiere que el grado de exaltación por sí mismo emite una “fuerza”, como si fuera una especie de representante fijo del planeta ahí exaltado. Al fin y al cabo, los caldeos tenían una teoría según la cual ciertas estrellas del cielo eran representantes de los planetas. Algunas técnicas hindúes parecen corroborar este modo de entender las exaltaciones.
Es importante notar que los planetas exaltados en un signo no solían entenderse como dispositores o regentes de ese signo en la astrología helenística, al contrario de lo que se practicaba en la astrología árabe. La función original de las exaltaciones y depresiones planetarias es únicamente la de fortalecer o debilitar al planeta de una manera especial. Los planetas en exaltación parecen a veces exagerar sus efectos, tanto para bien como para mal, según hacia qué estén determinados.
Podemos entender la exaltación como un lugar en el que el planeta, aunque no esté en su propio domicilio o en otro sector en que tenga regencia, es colmado de honores, como si fuera un huésped especialmente venerado en esa casa. De ahí a pensar que el planeta tiene autoridad en el signo en que se exalta, hay un paso. Pero no se encuentra la aplicación del “regente de exaltación” como dispositor de otros factores de la carta, salvo en Ptolomeo y algunos autores que siguieron a este.
Sin embargo nos encontamos con otra idea, sumamente interesante. Los hindúes enseñan que los planetas cobran su mayor fuerza cuando están en conjunción con el grado de exaltación, para ir perdiéndola conforme se apartan de este, estando máximamemente debilitados en su grado de caída. Aunque no encontramos directamente esta técnica en la astología helenística, existen dos casos que utilizan los grados de exaltación y caída de un modo similar:
Vettius Valens denomina la cuadratura diestra al grado de exaltación “viento” o “latitud” norte, y la cuadratura siniestra sur. Parece como si los grados de exaltación y caída fueran una especie de nodo planetario (aunque no coinciden desde luego con los nodos reales de los planetas, ni con los calculados en la Antigüedad). Pues bien, a partir de aquí divide el círculo en sectores de 15 grados. Si un planeta se encuentra, respecto a su exaltación, en el mismo sector que el Hyleg, congeniará con él y resultará favorable, y lo contrario si se encuentra en un sector opuesto.
Un ejemplo de esto lo tenemos en la carta de Joan Baez (tomando los grados de exaltación helénicos): Desde la cuadratura diestra al grado de exaltación del Sol (19° Capricornio), el Sol mismo (Hyleg) se encuentra en el segundo sector (de 15°). Pues bien, tomando la misma cuadratura a partir de la exaltación de Venus (es decir, 27° de Sagitario), Venus se halla en el sector análogo al Sol. Indudablemente puede decirse que Venus ha favorecido la vida de Joan Baez.
La otra cita es de Erasistratos, y se refiere a preguntas relacionadas con objetos perdidos o robados.  Dice: “si el planeta significador del ladrón se hallase en su propia exaltación, significa un tiempo largo (hasta recuperar el objeto); si se hallase en su depresión, un tiempo corto; en concordancia con la distancia a las exaltaciones y depresiones, así la duración de tiempo.” Vemos de nuevo una aplicación de la posición del planeta relativa al eje de exaltación y caída.
De este modo se explica por cierto el concepto de “vía combusta”, que se encuentra a menudo en la literatura árabe y europea. Se trata de un ángulo que abarca los últimos diez a quince grados de Libra y la primera mitad de Escorpio, y en el que se supone que la Luna se halla especialmente afligida. Antonio de Nájera concretamente la sitúa entre 19° de Libra y 20° de Escorpio. Si calculamos el punto medio, lo hallamos a 4,5° de Escorpio, prácticamente el grado de caída de la Luna. Es decir, cuando la Luna se encuentra dentro de los 15° de distancia a su grado de caída, se halla especialmente debilitada, independientemente del signo. Esto concuerda muy bien con la idea hindú, y probablemente sea un concepto muy antiguo.
Joan Baez tiene a la Luna cerca de su exaltación, creciente en luz, en su gozo (casa 3) y en Hayz. Al ser regente de casa 5 indica una gran capacidad creativa y artística. La casa 3 se relaciona con la expresión y comunicación de nuestras ideas, y Joan Baez utilizó su talento artístico sobre todo para dar expresión a sus ideas políticas – téngase en cuenta al luchador Marte justo enfrente de la Luna – llegando a ser la voz (Tauro representa las cuerdas vocales) de toda una generación.


 http://www.astrologia-tradicional.net/la-funcion-de-las-dignidades-en-la-astrologia-helenistica/




Dejo también un vídeo explicativo y super interesante de Rafael Gil Brand, sobre la Clave de las Exaltaciones planetarias.