lunes, 14 de julio de 2014

Los regentes de la Triplicidad. Por Rafael Gil Brand.





Rafael Gil Brand



Los regentes de la triplicidad

 

Los regentes de la triplicidad o del trígono tienen mucha importancia en la astrología helenística. Se trata de tres planetas que comparten la regencia sobre cada uno de los cuatro trígonos zodiacales, compuestos por tres signos de la misma naturaleza: fogosa, térrea, aérea y acuosa. Es de notar que los griegos solían hablar del primer, segundo, tercer y cuarto trígono, para a lo sumo – y no siempre – añadir la naturaleza que los caracteriza. Sería pues inexacto decir que los planetas asignados tienen regencia sobre el elemento de fuego, tierra, aire o agua.
Para entender las regencias de triplicidad es necesario conocer antes otro concepto fundamental de la astrología antigua: las sectas. Existen dos sectas, el día – secta del Sol – y la noche – secta de la Luna. Cada planeta pertenece a una de estas dos sectas, hablándose entonces de planetas diurnos o nocturnos. Las dos luminarias encabezan estas sectas o partidos.
Los planetas diurnos son el Sol y los dos planetas superiores, Júpiter y Saturno. Curiosamente son los planetas gigantes del sistema que, como sabemos hoy, tienen más parecido con el Sol.
Los planetas nocturnos son la Luna y los dos planetas vecinos a la Tierra, cuya consistencia es precisamente parecida a la Tierra y la Luna. Se trata de Venus y de Marte.
Mercurio podría considerarse planeta nocturno, al pertenecer a la misma familia que los demás planetas interiores del sistema. Sin embargo la tradición asigna Mercurio a ambas sectas, según su posición relativa al Sol: si sale antes del Sol es diurno, y si se pone después del Sol es planeta noturno.
Los cuatro elementos que describen la naturaleza de los trígonos, son considerados también diurnos y nocturnos: Los elementos Fuego y Aire son masculinos y diurnos, y los elementos Agua y Tierra son femeninos y nocturnos.
Los regentes de una triplicidad son siempre tres planetas que pertenecen a la secta asociada al elemento o naturaleza del trígono en cuestión. De estos tres planetas, uno de ellos es considerado regente diurno del trígono o triplicidad, otro es considerado regente nocturno, y un tercer planeta se denomina regente participante, o común a ambos tiempos. El esquema es el siguiente:


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Como regente diurno de la triplicidad de Tierra se considera tradicionalmente a Venus. Sin embargo, Doroteo de Sidón en el Carmen astrologicum (citado por Hefesto de Tebas) escribe:
De Tauro, Virgo, Capricornio son soberanos
de día la nacida de la espuma (Venus), de noche la celestial Selene (Luna),
y como tercero les sigue el dios que rige las guerras (Marte),
y en el presente (trígono?) obtuvo también al hijo de Maia (Mercurio)

El último verso es ambiguo, y Pingree en su traducción de la versión árabe del Carmen astrologicum dice “y en Virgo hay también una participación de Mercurio”. En cualquier caso, Doroteo parece jugar con una corregencia de Mercurio en esta triplicidad.
Lo cierto es que tal regencia de Mercurio tiene mucho sentido, y por mi parte tengo la impresión de que funciona bastante bien. La lógica subyacente a los regentes de triplicidad además sugiere una regencia de Mercurio en el trígono de Tierra, en vez de Venus:


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Observamos que los regentes diurnos de una triplicidad son aquellos planetas que tienen su exaltación en uno de los signos de ese trígono. Al menos esto sería así si tomaramos a Mercurio como regente diurno de la triplicidad térrea. Los regentes nocturnos son siempre los regentes de un domicilio en ese trígono. La única excepción es la Luna en la triplicidad de Tierra, pero es de notar que este es el único trígono en el que se exaltan tres planetas de la secta correspondiente (incluyendo a Mercurio). En los otros trígonos no se da el caso.
El regente participante, por fin, es meramente el miembro sobrante de la secta, independientemente de su familiaridad con los signos de la triplicidad (o del signo que queda). Se obtiene así el cuadro adjunto.
Pero veamos para qué sirven los regentes de triplicidad.
Una de las funciones específicas de los regentes de la triplicidad es determinar la fortuna, calidad de vida y el grado de encumbramiento del nativo. Para ello, se averiguará cual es la luminaria correspondiente a la secta vigente – día o noche – y se examinará como están situados los regentes de la triplicidad en que se encuentra tal luminaria, “si están en ese momento en un ángulo, o en (casa) sucedente o cadente, en orto u ocaso (helíaco) o en su propio signo, y si son aspectados por benéficos o maléficos” (Vettius Valens, Antología II.2). Como se deduce de Valens y de Doroteo, sobre todo, se le daba particular importancia a la posición en casas angulares, sucedentes o cadentes.
En la tradición astrológica hay discrepancia sobre la cuestión de si se han de considerar siempre los tres regentes, dando preeminencia al primero, o si bien solo ha de considerarse al regente que corresponde a la secta vigente, secundado por el participante. Los textos griegos no carecen de cierta ambigüedad, pero en definitiva el esquema parece ser el siguiente: El regente que corresponde a la secta vigente es el principal, e indicará la pauta preponderante en la vida de nativo. Le seguirá en importancia el regente de la secta contraria, o segundo regente, y no el participante (tercer regente). Pero además, el primer regente se hará notar más en la primera fase de la vida, el segundo en la segunda, y el tercer regente hacia el final de la vida del nativo.


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Valens y Doroteo nos indican también como calcular el periodo que abarcan estas fases, al menos a modo orientativo. Este periodo viene determinado en primer lugar por el tiempo de ascensión del signo en que se encuentra, o bien por los años menores asignados al regente de la triplicidad, o al planeta regente del signo.
Tomemos como ejemplo la carta de Joan Baez (9.1.41; 10h48m; Staten Island, NY). Al ser un nacimiento diurno, analizaremos los regentes de triplicidad del Sol. Este se halla en Sagitario, por tanto los regentes de triplicidad serán Sol, Júpiter y Saturno, en este orden tanto de importancia como temporal.
El Sol se encuentra an casa angular y en su hayz, y sin aspectos maléficos. Promete pues fortuna y encumbramiento. El signo de Sagitario esciende en algo más de dos horas, lo cual equivale a un periodo de unos 31 años. De hecho Joan Baez obtuvo su primer gran éxito a comienzos de los sesenta, cuando tenía apenas 19 años (los años menores del Sol), y fue una de las figuras más influyentes en la música pop de la década de los sesenta.
El segundo regente es Júpiter, que se encuentra en Aries en la segunda casa. Se halla en el signo de su triplicidad y en casa sucedente, lo cual es una posición media. La conjunción con Saturno evidentemente creará obstáculos o frustraciones, y en esta fase disminuye claramente la popularidad de Joan Baez. La ascensión de Aries corresponde a un periodo de 20  años, que termina en el 1992. En esa época la cantante comienza a rehacer su carrera, hace una psicoterapia y procura profesionalizarse, p.e. contratando a un manager y entrenando su voz. Saturno como tercer regente de triplicidad, aunque se halla en caída, es favorecido por la conjunción de Júpiter y la buena situación de su dispositor, Marte.
No en todos los casos vemos funcionar a los regentes de la triplicidad de un modo tan nítido. Pero si observo que una posición dominante y afortunada de estos planetas, especialmente del primer regente, favorecen el éxito y la fama en la vida del nativo. Ahora bien, estas indicaciones tendrán que ser corroboradas sobre todo por el Ascendente y por la Parte de la Fortuna y sus regentes.
Los regentes de triplicidad se utilizan de manera similar para analizar el destino en base a otros significadores naturales. Así por ejemplo, Paulus Alejandrinus nos aconseja, para analizar el tema de los hijos, “mirar la estrella de Zeus y el regente de su trígono”, aparte de las casas y partes pertinentes. Parece ser que los regentes de la triplicidad – especialmente el primero – se consideraban como dispositores eminentes de significadores naturales (p.e. Júpiter de los hijos, o las luminarias de la vida del nativo), reservándose los regentes de domicilio más bien para el análisis de las casas.
No quiero terminar con los regentes de triplicidad sin mencionar una técnica proveniente de la astrología árabe: los tres regentes de triplicidad de una casa se consideraban aquí como significadores de tres ámbitos particulares relacionados con la casa. Por ejemplo, Ben Ezra (Libro de los Juicios de las Estrellas, Libro Introductorio) nos dice con respecto a la casa 5, que “el primer regente de la triplicidad es el significador de los hijos; el segundo, del placer; el tercero, de las mensajerías”. Esta idea podría derivar de la división helenística en tiempos de vida, como sugieren algunas significaciones, por ejemplo esta: “El primer señor de la triplicidad (de la casa 3) es el significador de los hermanos mayores; el segundo, de los medianos; el tercero, de los pequeños” (Ben Ezra, Libro Introductorio).





http://www.astrologia-tradicional.net/la-funcion-de-las-dignidades-en-la-astrologia-helenistica/