domingo, 2 de noviembre de 2014

Saturno retrógrado. Por Maya Time.














Saturno Retrógrado

Siempre indica la continuación de un karma de antiguas encarnaciones. Cualquier que sea la lección, el individuo es extraordinariamente lento en llevarla a cabo. Así, en esta vida, necesita llevar en su alma un peso extra de una vida anterior, de modo que cuando finalmente se combinen las dos, eso le resulte lo bastante evidente como para comprender completamente su auténtica misión. Mucho de lo que hace en esta vida es una repetición de lo que su Saturno representa. Pero ahora, afronta situaciones y circunstancias que son ligeramente diferentes. La acción retrógrada del planeta puede hacerle sentir su fuerza restrictiva, particularmente si intenta escapar de la carga de su lección. Pero si sigue con ello, comprendiéndole gracias a la paciente guía que recibe le conduce lentamente a identificarse con algo superior a lo que había imaginado, podrá apreciar verdaderamente el funcionamiento del bello universo de su dios interno a través de este planeta. Saturno es el maestro, y cuando aparece retrógrado, el individuo ya ha recibido enseñanzas similares antes de esta vida. Como revelan los años, existe una gran cantidad de sabiduría que fluye constantemente de Saturno retrógrado. De todos los planetas, éste es el que se siente más cómodo en esta posición retrógrada, puesto que proporciona al individuo una especie de segunda oportunidad para mejorar la relación establecida entre su alma, las circunstancias a las que se enfrentó en una encarnación anterior y cómo las entendió. Ahora, bajo la dulce guía de Saturno, es capaz de dar forma a todo lo que aprendió en el pasado. El individuo con Saturno retrógrado se toma muy en serio el completar aquello que dejó inacabado en su pasado. Tiende a querer retroceder para llenar cualquier hueco en lo que anteriormente se apresuró en considerar terminado. Por eso, tiende a ser serio y constante. A veces quizá parezca demasiado prudente o demasiado frugal, pero cualquier reserva por su parte se basa plenamente en su necesidad de conservar la esencia para determinados usos. No cree en despilfarros o extravagancias, dado que lo experimentó en otras vidas. Ahora aprecia profundamente todo cuanto recibe. A menudo se siente en deuda con dios, lo que se traduce en un fuerte sentido de gratitud por todo lo que ve a su alrededor. Intenta enseñar a los demás, menos entendidos o expertos que él. Sin embargo, no tiene éxito si no han pasado por su vida anterior como "caídos del cielo" ni por su gran lucha que le ha hecho volver atrás. En consecuencia, existe una madurez interior en Saturno retrógrado que uno no puede conseguir sin un gran sacrificio y esfuerzo personal.



Saturno gobierna todos los intentos por estructurar el ego, a fin de asegurar la fortificación y la estabilización del estatus quo del individuo en el ámbito social. Cuando está directo, se centra primordialmente en construir escudos, barreras, y defensas sólidas para proteger al individuo de ser atrapado por fuerzas externas más allá de su control. Se convierte en el planeta de la autopreservación, incitándonos a establecer pa­trones de seguridad a través del funcionamiento realista, que suele ser separativo y orientado hacia el poder. Intenta mini­mizar la vulnerabilidad estableciendo límites apropiados y de autodisciplina en el mundo externo. Sin embargo, cuando Saturno está retrógrado en el horóscopo natal, las condicio­nes externas no impulsan al individuo hacia la autoestructuración y la definición personales. En cambio, esta persona puede intentar inconscientemente preservar una imagen o molde psicológico limitado de sí misma, que protegerá y apo­yará siempre, aunque sea un concepto absolutamente auto-derrotista. Si Saturno se encuentra en una configuración muy tensa, su marco interior de trabajo será indebidamente rígi­do e inflexible a las influencias externas. Se apoyará en mie­dos subjetivos, ansiedades reprimidas, inadecuación, y un sentido de falta de valor personal que lo invade todo. Los sentimientos de duda e inferioridad que experimenta en su interior serán poco visibles en la superficie. Se enfatizan las presiones que el mismo individuo crea. Saturno retrógrado señala a un individuo que vuelve sus im­pulsos disciplinarios y autoritarios típicos de este planeta sobre sí mismo, en vez de sobre el medio ambiente. Será ex­tremadamente crítico consigo mismo y la culpa lo corroerá internamente cada vez que fracase en vivir a la altura de sus expectativas. Es muy sensible a las carencias o deficiencias que percibe en sí mismo. Esta condición puede ser la rúbrica de un ego lastimado y apaleado que se repara muy lentamen­te y de forma indecisa (ya que la resistencia al cambio es muy fuerte). A niveles sutiles se autonegará, y es propenso al ma­soquismo psicológico, que rara vez reconoce o acepta a nivel consciente. Desde un punto de vista positivo, Saturno retró­grado señala a un individuo bien equipado para resistir un bombardeo de circunstancias difíciles, sin sentirse amenazado o temeroso. Sin embargo, es probable que soporte estas pre­siones externas y luchas sin provocar los cambios dinámicos que necesita para ponerles fin. La resistencia y la perseve­rancia de Saturno eligen funcionar hacia dentro en un intento por controlar las energías de la psique. Como resultado de ello, está menos dispuesto a defenderse abiertamente y a mantener el control a través de su voluntad cuando es con­frontado por egos más fuertes y dominantes (especialmente si Saturno hace aspectos difíciles al Sol, a Marte, al ASC, o al regente del ASC). Es intimidado fácilmente, puede parecer externamente sumiso o inclinarse ante las exigencias de los demás sin oponer resistencia, pero en su fuero interno, se adapta mal a tales presiones y se siente constantemente frustrado y resentido. Experimentará agudamente la amargura y la depresión pero rara vez las exhibirá externamente. Nece­sita poner límites a las exigencias y expectativas de los demás si quiere respetarse más a sí mismo. A menudo, experimenta su conciencia tan vívidamente que la represión puede bloquear o frustrar el cumplimiento de sus deseos y ambiciones personales. Quizás posea un sentido dis­torsionado de lo que debería hacer o dejar de hacer. La lec­ción más importante será aprender a reconocer su propia im­portancia. Debe aceptarse libremente tal cual es (incluso las partes de sí mismo que están en la sombra), sin avergonzar­se, rechazarse, o desilusionarse de su persona. Tiene temor de realizar cambios personales que puedan alterar beneficio­samente su autoimagen (puede ser un crítico feroz de sí mis­mo), a menudo su concepto es demasiado estrecho como pa­ra ser tolerante con sus debilidades innatas. Deberá superar obstáculos psicológicos desde dentro, antes de poder funcio­nar productivamente en el mundo externo. Cuando Saturno se halla retrógrado, la ambición para alcanzar una posición social y para que se reconozcan sus méritos no será algo innato, ya que la determinación de este planeta por triunfar y subir peldaños sociales será menor. Para este individuo, quizá el triunfo tenga un significado personal único que no se relacione con ganar el respeto y el halago del mundo. Estará más sintonizado con el desafío de controlar su naturaleza in­terior y lograr seguridad y poder en este nivel. Como Saturno también simboliza la imagen interior de la fi­gura paterna arquetípica, su posición retrógrada sugiere que el padre del nativo no responde al modelo tradicional. Aun­que no sea una persona débil, tendrá una imagen paterna dis­torsionada o que lo desorientó durante sus años formativos. O quizás la actitud de la persona hacia su padre era muy sub­jetiva y no se ajustaba a la realidad externa o verdadera. El resultado será la confusión y la ambivalencia. Lo importante aquí es cómo reacciona interiormente el individuo frente a la relación que mantiene con su padre, ya que esta respuesta determinará el trato que tendrá en el futuro con la autoridad interior y exterior. En muchos casos, una persona con Satur­no retrógrado tendrá dificultades para manejar el poder y la autoridad con equilibrio, sugiriendo que esta cualidad está poco desarrollada (o demasiado en otros casos, que intentan así compensar sus sentimientos de impotencia). Debido a su sentido de incompetencia, el individuo puede no perseguir activamente las tareas y los deberes que impliquen un desafío. Incluso quizás no acepte madurar, pues éste es un factor indispensable para poder competir. A veces ni siquie­ra intentará defender su posición social si debe arriesgarse a un fracaso o al juicio público. Pero cuando Saturno es mane­jado correctamente, el individuo tendrá una gran disciplina interna, la habilidad para aceptar y trabajar bajo limitacio­nes o rechazos sin sentirse agobiado, y el vigor para enfrentar las dificultades con más desapego y percepción. Las cosas más difíciles de la vida se originarán siempre en su propia psi­que. (Peter Tchaikovsky, Franz Schubert, George Eliot, Er­nest Hemingway, Richard Nixon, Greta Garbo, Marilyn Monroe, Emily Dickinson, Albert Einstein).



PROGRESADO: Una vez que Saturno se pone retrógrado por progresión, no se pondrá directo otra vez durante el resto de vida del indivi­duo (ya que permanece en fase retrógrada durante 140 años progresados). Señala un tiempo en el ciclo vital en que el in­dividuo comienza a abandonar la búsqueda de control y la autoridad externos a la manera del Saturno directo. En vez de alcanzar un sentido de seguridad a través del manejo am­bicioso de los asuntos sociales que podrían brindarle logros y elevación, se concentrará en estructurar y definir sus bases psicológicas. Reorganizará la forma en que ha estado mane­jando lo social hasta este momento. A través de esos esque­mas nuevos, se pondrá en contacto con lo que todavía necesi­ta organizar y reestructurar interiormente para asegurar su crecimiento. La Casa que ocupa Saturno se volverá más seria a nivel subjetivo y se incrementará la profundidad de su aproximación a la misma. Reflexionará y autoexaminará el papel externo que se siente impulsado a adoptar, al tratar con su Dharma o sentido interno de responsabilidad social. Se volverá más cauteloso en su manera de encarar los asun­tos externos y los cambios serán más lentos, debido a su eva­luación cabal de las razones que se ocultan tras sus acciones. Se tomará tiempo para considerar las consecuencias de sus compromisos, antes de asumir ningún tipo de obligación. Las responsabilidades asumidas deberán estar en consonancia con lo que interiormente considera significativo. Debido a ello, los asuntos regidos por la Casa que ocupa Saturno sufri­rán demoras, limitaciones, retardos, y restricciones munda­nas... frenando su ambición hasta que comience a imponer en esta área la disciplina interna necesaria. A medida que los componentes más inconscientes de su psique comienzan a ejercer una influencia directa sobre la estructuración de su ego, el individuo empieza a comprender el componente uni­versal implícito en sus impulsos de lucha y logros mundanos. Kármicamente, al ponerse Saturno retrógrado por progre­sión, el individuo se verá reintroducido a los patrones de se­guridad negativos y a los mecanismos de protección que cumplieron un papel importante en vidas pasadas. Debido a ello, podrá comprender mejor los miedos inconscientes, las inhi­biciones, y las actitudes autolimitadoras que asfixiaron mu­chas facetas de su ego en la vida presente. Se le brinda la oportunidad de reconocer su sombra (en el sentido junguiano del término) y hacer un inventario de sí mismo que le permi­tirá ordenar aquellas partes de su psique que de otro modo permanecerían fragmentadas y sin integrar. Para lograrlo, es probable que pase el resto de su vida en un estado no dema­siado obvio de autocontemplación. Se irá alejando de la acti­vidad pública, de la vida mundana, y del reconocimiento ex­terno para concentrarse en la reconstrucción de un ancla espiritual interior. Estará menos motivado por razones so­ciales, quizás adopte un estilo de vida recluido, buscará sim­plificar sus necesidades y limitar sus intereses y placeres a aquello que sirva para reestructurar sus exigencias internas. Para ver cómo focalizará la estructuración de su alma duran­te el resto de sus días, deberán estudiarse los aspectos natales de Saturno.

Cuando Saturno se pone directo por progresión, el individuo comienza gradualmente a adoptar una actitud más confiada ante sus responsabilidades externas. Continuará actuando con cautela en sociedad, pero su base interna le permitirá aventurarse. En muchas formas, este período de transición será liberador y lo ayudará a soltarse. Estará más en contacto y de manera responsable con los asuntos importantes del mundo externo, ya que sus ambiciones se manifestarán me­jor a través de las estructuras existentes en su medio ambien­te. Desde su nacimiento, ha sido condicionado a acercarse a la autoridad y al control con profundidad. En este momento predestinado, deberá volver al mundo objetivo para exhibir su propia importancia, autoridad, y control con un sentido mayor del rumbo y de los propósitos elegidos (ya que psicológi­camente ha ahondado en las razones más profundas de sus impulsos hacia el éxito). Deberá trabajar para darle un senti­do mejor y más consistente a la estructura de su ego fuera de sí mismo, evitando su tendencia innata a someterse incons­cientemente a las exigencias y presiones de los demás. Las condiciones externas que no ha elegido ejercerán menos do­minio sobre él, se fortalecerá su sentido de autorrespeto y autonomía. Al mismo tiempo, podrá soltar las estrechas riendas psicológicas que asfixiaron su ser interno durante la mayor parte de su vida, y comenzar a sentirse cada vez más libre de las restricciones autoimpuestas (la mayoría de las cuales han sido agobiantes e incómodas). El individuo se vol­verá menos ansioso y no condenará con tanto fervor sus ac­ciones. La Casa donde se encuentra Saturno natal experi­mentará un renacimiento de las ambiciones, el individuo estará ansioso por realizar cosas o algo que le valga el reco­nocimiento social y el respeto.
TRANSITO: La fase de Saturno retrógrado en tránsito dura unos cuatro meses y medio, y ocurre una vez al año. Al atravesar una Ca­sa natal, Saturno vuelve más lentas las actividades del sector para que el individuo tenga la oportunidad de desarrollar un plan o un método más eficiente y sensible que le permitirá más tarde obtener más beneficios de cualquier oportunidad que se le presente en esta área. A nivel externo, debido tanto a la naturaleza innata de Saturno como a la dinámica normal de la retrogradación, las actividades mundanas o las expecta­tivas sufrirán postergaciones o innumerables reveses. Las ambiciones inmediatas serán desbaratadas innecesariamen­te, según la perspectiva limitada del individuo, usualmente debido a que entrarán en su vida compromisos imprevistos y responsabilidades que le exigirán tiempo y energía. Pero con Saturno retrógrado tales obligaciones son generalmente «asuntos inconclusos», descuidados en algún momento pre­vio y que ahora deberán ser resueltos y completados, a cier­tos niveles de conciencia, antes de que el individuo pueda ini­ciar una nueva actividad. Sin embargo, aquí se pone en fun­cionamiento un sistema de regulación del tiempo poco com­prendido pero correcto, el individúo tendrá más éxito en sus empresas futuras si acepta ahora sus deberes presentes con más paciencia, resistencia, y concentración interior. Deberá seguir trabajando en sus objetivos en este sector y no abandonarlos, pero no deberá presionar para obtener gratifica­ciones o resultados inmediatos. Saturno le indica que vaya más despacio, que ponga un freno a su ego, y que se organice mejor. Saturno retrógrado lo hace aún más cuidadoso ante la posibilidad de desperdiciar o aplicar mal cualquier recurso significativo de la Casa que ahora ocupa. Esta fase es un momento inadecuado para llevar a cabo nue­vos cambios en la profesión, o para intentar impulsivamente alterar su estatus quo presente o su posición en el medio am­biente o en el mundo (por ejemplo, renunciar a un puesto de trabajo de muchos años). En cambio es un tiempo adecuado para realizar ajustes o alteraciones que alivien su sentido de frustración. Aunque los astrólogos (a veces ingenuamente) luchan por lo ideal, la verdadera vida exige que uno cumpla con patrones que no siempre satisfacen nuestro concepto preconcebido de lo que debería ser. Lo que se exige a cada individuo, lo dicta su propio patrón de crecimiento interno, no nuestras fórmulas. Este período trae responsabilidades adicionales que a menudo son agobiantes y consumen el tiempo del individuo, por lo tanto no es conveniente buscar activamente obligaciones extras, ya que podrían representar una carga y un gasto de energías mayores de lo anticipado. Saturno retrógrado intenta ponernos en contacto con nues­tras limitaciones interiores. Sin embargo, puede ser un mo­mento óptimo para hacer un inventario de uno mismo y tra­bajar en la construcción de una estructura interna, que fomente una mayor fuerza psicológica. En esta fase, Saturno debería dedicarse a reflexionar, en vez de luchar ambiciosa­mente, por obtener sus metas externas. Si en estas fechas Sa­turno hace aspectos difíciles a algún planeta natal, podrá re­surgir ciertos elementos de la personalidad poco elaborados que han sido evitados en el pasado, y a los que ahora deberá prestar atención y corregir.