jueves, 25 de diciembre de 2014

La incomodidad de los planetas " desterrados ". Por Silvia Ceres.










Frecuentemente se afirma que un planeta en detrimento -presente en el signo opuesto a su domicilio o exaltación- se encuentra debilitado, acrecentando sus facetas maléficas y disminuyendo sus efectos benéficos.

Sin duda una afirmación un tanto difícil de captar, en tanto implica una categórica e incuestionable división entre benéfico y maléfico –como el muchachito y el villano de los western de nuestra infancia- que no resulta tan sencilla, pues ya hemos aprendido a dudar de los buenos buenísimos y de los malos malísimos.

Previo a definir la particularidad del funcionamiento de un planeta en esta posición, vale recordar que el exilio o el destierro era una severa condena para el ciudadano de la Grecia clásica, en tanto lo sometía a una experiencia de extrañamiento como consecuencia del quiebre de los lazos del ciudadano con la polis.

Devenir extranjero, significa entre otras cosas, entrar a un territorio cuyo código resulta ajeno, desconocido. Perder la lengua materna, no se reduce a un problema intelectual sino principalmente a un asunto emocional de percibirse desenraizado, extraño para sí mismo.

Siguiendo la idea del significado griego del castigo al desterrado, podríamos enunciar que un planeta ubicado en el signo opuesto a su regencia carece de empatía con las características del territorio ocupado, y en su necesidad de expresarse, lo hace de manera inadecuada, como una nota desentonada.

El astrólogo vienes Oskar Adler, sostuvo que las posiciones exiladas no son realmente “debilidades” -en el sentido de poca vitalidad en la manifestación- sino más bien una función de los planetas extrañamente intensificada, fuera de foco, en tanto el planeta carece de sintonía con la naturaleza del signo donde se ubica.

En lenguaje coloquial, podría pensarse en un sordo, que como no oye a los demás, habla a los gritos. Por lo tanto, el planeta exiliado muestra una exacerbada vehemencia en su manifestación.

Así es frecuente observar al Sol en Acuario con una actitud arrogante, fruto de la certeza de pertenecer a una aristocracia intelectual rara vez apreciada por el vulgo.

O a una Luna en Capricornio semejante a la madre de Woody Allen, que en su sobre protección interfiere la vida de su hijo cuarentón.

Convengamos que los Mercurios de Sagitario o de Piscis no carecen de elocuencia, más vale cuesta ponerles límites y organización a discursos que fluyen ininterrumpidamente como agua de manantial.

¿Quién no ha observado a esas Venus de Escorpio siempre preparadas para asaltar con su seducción a su posible presa? ¿O a ese Marte de Libra querellante y mandón? ¿O a ese Júpiter de Géminis dispuesto a enseñar todo el tiempo al interlocutor e iluminarlo con su sabiduría?

Ni a ese Saturno en Cáncer, que lejos de perder responsabilidad, aún se reprocha no haber estado allí para impedir que Eva diera de probar la manzana a Adán.

Dejando de lado las descripciones caricaturescas, sería pertinente redefinir la debilidad no como “carencia de…” sino como “exceso de…”.

Según mi criterio, la ignorancia del funcionamiento de planetas en exilio, dio pie en los últimos tiempos, a la interpretación de “personalidad polarizada”.

Así escuchamos afirmar alegremente que un Libra desconsiderado se polarizó en Aries, olvidando que en tanto signo de detrimento de Marte –exilio- y Sol –caída- es un ser necesitado del reconocimiento a su individualidad, pero imposibilitado de afirmar con fluidez su autonomía.

De la misma manera, Tauro resentido, no se polarizó en Escorpio, simplemente es el detrimento de Marte y Plutón y lo que en un escorpiano de ley es la espera paciente de ver pasar el cadáver del enemigo, será para ese taurino una fuente constante de rencor y enfado guardados en su interior como un tesoro preciado.

Sagitario estilo “Wikipedia” no se polarizó en Géminis, simplemente padece de bulimia informativa, debido al exilio de Mercurio. 


Diferentes naturalezas del exilio


Morin de Villefranche indicó que no todos los destierros son iguales y por lo tanto se hace necesario diferenciarlos. La Luna en Capricornio, enclave de Saturno –domicilio- y Marte –exaltación- se encuentra más hostigada que Saturno en Cáncer, territorio de Luna -domicilio- y Júpiter –exaltación-.

De la misma manera, los exilios de Venus son más tensos que los de Marte, en tanto la primera ubicada en Aries o Escorpio, padece la beligerancia de Marte, mientras éste en Tauro o Libra, recibe el buen trato de Venus.

Por supuesto ninguno de nosotros nos sentiríamos cómodos al estar perdidos en una ciudad desconocida, cuya lengua ignoramos. Pero si los transeúntes nos miran con simpatía y sonríen estaremos menos asustados que si nos encontramos en igual situación pero atravesados por miradas hostiles y amenazantes.

Siguiendo la reflexión de Morin, es interesante observar que si al evaluar una carta natal, no perdemos de vista el movimiento planetario implícito en ella, también podemos realizar distinciones.

En aras de la sencillez, acordemos utilizar las direcciones ptolomeicas que permiten el avance constante de todos los planetas de acuerdo a la ecuación de 1º = 1 año, independientemente de la velocidad de su desplazamiento astronómico.

Dejando de lado las luminarias, poseedoras de un solo domicilio y por lo tanto de un solo exilio, encontramos el siguiente cuadro diferenciado de destierros:

Mercurio en Sagitario, pasará a Capricornio -trigonocracia, dignidad menor asociada con un elemento acorde a su naturaleza planetaria, en tanto rige a Virgo, signo de Tierra-. Mientras que Mercurio en Piscis progresará a Aries, signo perteneciente al elemento Fuego, poco afín a su funcionamiento.

Venus de Aries, antes o después ingresará a Tauro -domicilio-. Venus en Escorpio, seguirá su camino hacia Sagitario, sector ajeno a su expresión.

Marte en Libra, se desplazará hacia Escorpio -domicilio-. Marte Tauro, ingresará a Géminis, signo escasamente análogo a su naturaleza.

Júpiter en Géminis, irá rumbo a Cáncer -exaltación-. Júpiter en Virgo, pasará al territorio de Libra, siendo el Aire un elemento extraño para el planeta.

Saturno de Cáncer, progresará a Leo -sale de un signo de exilio para entrar en otro de igual condición-. Saturno de Leo se trasladará hacia Virgo -trigonocracia-.

Algunos opinarán que es hora de abandonar estas antigüedades. Personalmente creo que no es cuestión de excluir sino de incorporar, por aquello de que lo cortés no quita lo valiente.