viernes, 28 de noviembre de 2014

Quién fue Diego de Torres Villarroel ?




 

 
 Diego de Torres Villarroel

 



Diego de Torres Villarroel.

Diego de Torres Villarroel, (Salamanca, 1694 - ibíd., 19 de junio 1770) fue un escritor, poeta, dramaturgo, médico, matemático, sacerdote y catedrático de la Universidad de Salamanca




Biografía

 

Era hijo de un librero de Salamanca. Fue bautizado el 18 de junio de 1694. Se describió a sí mismo como rubio y de ojos azules y bien parecido, "con más catadura de alemán que de castellano o extremeño" y como persona desenvuelta, sociable y accesible. Aprendió las primeras letras y pasó a estudiar latín en el pupilaje de don Juan González de Dios, quien sería luego catedrático de Humanidades en la Universidad de Salamanca. Lo hizo con tal aprovechamiento que ganó tres años después una beca por oposición en el Colegio Trilingüe. Empero, su temperamento díscolo y travieso le empujó a faltar a clase, meterse en peleas, robar a otros compañeros y hurtar viandas de la despensa del colegio por lo que se ganó el sobrenombre de piel de diablo. Leyó mucho en la tienda de libros de su padre, pero sin orden ni programa alguno, aunque sentía particular afición por las matemáticas. La lectura del Astrolabium, un tratado sobre la esfera celeste del padre Cristoforo Clavius (1537-1612), le inclinó por la astrología. Otro libro llamado Tratado de la esfera, fue el que le introdujo en las matemáticas, ciencia olvidada en aquella época.
Según cuenta en su Vida, biografía muy novelada, al salir del colegio huyó de las consecuencias de sus desmanes a Portugal, concretamente a Oporto y a Coímbra, donde llevó una vida aventurera en la que fue sucesivamente ermitaño, bailarín, alquimista, matemático, soldado, torero, estudiante de medicina, curandero, astrólogo y adivino.
Esa biografía novelada haría que sus contemporáneos le atribuyesen una poderosa leyenda. Se supone que a su vuelta a Salamanca sentó la cabeza y emprendió un programa de voraz lectura de libros de filosofía natural, magia y matemáticas, y para ganarse la vida montó un pingüe negocio editorial como escritor de almanaques y pronósticos anuales bajo el seudónimo de "El gran Piscator de Salamanca", género de periodismo popular del que fue uno de los fundadores y con el que se hizo famoso, ya que mucha gente recurría a él para saber del futuro.
Parte de la leyenda de Torres tiene que ver con sus profecías, a las que —siempre a posteriori— se le atribuyeron notables aciertos. En el Almanaque de 1724 pronosticó con acierto la muerte del joven rey Luis I, que falleció el 31 de agosto de ese mismo año. Había profetizado que moriría en "el rigor del verano de 1724". Además también se le acusó de vaticinar el Motín de Esquilache y un pliego tardío suponía que había pronosticado la Revolución francesa, esta última de la siguiente manera:

Cuando los mil contarás
con los trescientos doblados
y cincuenta duplicados,
con los nueve dieces más,
entonces, tú lo verás,
mísera Francia, te espera
tu calamidad postrera
con tu rey y tu delfín,
y tendrá entonces su fin
tu mayor gloria primera.
Esta serendipia se explica de esta forma: 1000 + (300 \cdot 2) + (50 \cdot 2) + (9 \cdot 10) = 1790, año en plena Revolución francesa.
En 1723 marchó a Madrid en donde al principio sufre hambre y miseria pero por su buen don de gentes hace amistades de buena condición los cuales le ayudan. Estudia medicina y se gradúa en la ciudad de Ávila. Fue nombrado vicerrector de la Universidad, pero decidió buscar fortuna en Madrid, aunque pasa miseria al principio, sobreviviendo bordando para un vendedor de la Puerta del Sol. En esta época se plantea incluso dedicarse al contrabando, pero lo salva la Condesa de Arcos. Fue escritor de la Gaceta de Madrid en donde cuenta los cotilleos de la ciudad. A causa de un fenómeno de poltergeist en la casa de la condesa de Arcos y su fama como mago, fue llamado por esta para desencantarla durante once noches; no lo consiguió, pero eso le permitió un puesto como criado de su casa, a cama y mantel, y allí permaneció, pues, otros dos años En su palacio lee y escribe en abundancia, sin embargo en sus apariciones públicas se burlaba de la vanidad y falsedad de las clases altas y es expulsado de Madrid por el Real Consejo debido su carácter excéntrico, huyendo entonces a Salamanca.
De nuevo en tierras salmantinas, Villarroel descubre que la cátedra de matemáticas en la Universidad está libre y decide presentarse a los exámenes por oposición. Tan solo tenía un rival para ello, al que derrotó consiguiendo mejor resultado final y logrando la ansiada cátedra que hacía más de treinta años que no ocupaba nadie, debido a la incultura y dejadez que había sufrido dicha ciencia. La gente de Salamanca realizó varias fiestas en honor al nuevo catedrático. Villarroel comenta en su Vida que sus conocimientos matemáticos eran mínimos aún habiendo superado el examen, criticando el poco progreso de los estamentos universitarios. Durante cinco años estuvo enseñando matemáticas y en 1732 se gradúa en Artes, siendo maestro de dicha materia. Durante esta época pasaba los veranos en Madrid.
Él mismo da cuenta de su ascendencia soriana del siguiente modo:

Salieron de la ciudad de Soria, no sé si arrojados de la pobreza o de alguna travesura de mancebos, Francisco y Roque de Torres, ambos hermanos, de corta edad, y de sana y apreciable estatura. Francisco, que era más hábil, y de humor más violento, llegó a Salamanca; y después de haber rodado todas las porterías de los conventos asentó en casa de un boticario: recibiole para sacar agua del pozo, lavar peroles, machacar raíces, y arrullar a ratos un niño que tenía. Fuese instruyendo insensiblemente en la patarata de los rótulos: entrometiose en la golosina de los jarabes y las conservas: y con este baño, y algunas unturas que se daba en los ratos ociosos con los Cánones del Mesue salió en pocos días tan buen gramático y famoso farmacéutico como los más de este ejercicio. Fue examinado y aprobado por el reverendo Tribunal de la Medicina, y le dieron aquellos señores su Cedulón para que sin incurrir en pena alguna hiciese y despachase los ungüentos, los zerotes, los julepes, y las demás porquerías que encierran estos oficiales en sus cajas, botes, y redomas. Murió su amo pocos meses después de su examen; y antes de cumplir el año de muerto se casó, como era regular, con la viuda; la que quedó moza, bien tratada, y con tienda abierta: y entre otros hijos tuvieron a Jacinto de Torres, que por la pinta fue mi legítimo abuelo.
Estuvo en Medinaceli, en donde conoció a D. Juan de Salazar en ese mismo año del 32; es desterrado por un oscuro delito cometido junto con Salazar huyendo los dos hacia Burdeos. Vuelven arrepentidos a España y Salazar es condenado a seis meses de prisión, mientras Villarroel sufre destierro de Salamanca, yendo de nuevo hacia Portugal. Recorrerá el país luso pueblo por pueblo pero de forma triste y melancólica; cayó enfermo durante 2 años, hasta que sus hermanas suplicaron su regreso por orden del rey, cumpliéndose en 1734.
Desde entonces hasta 1743 se dedicaría a su trabajo en la Universidad, a la escritura de libros y sonetos, y a las idas y venidas a las estancias de la corte de Madrid. Su fama aumenta cada vez más y vive en casa de la duquesa de Alba (Palacio de Monterrey). En 1742 publicó los cuatro primeros «Trozos» de su Vida, de la que se hicieron cinco reimpresiones en aquel mismo año: tres legales y tres piratas o furtivas. Creó un periódico llamado el Piscator historial de Salamanca.
En 1745 sufre una depresión moral y filosófica que le hace arrepentirse de las fechorías hechas de joven y de sus escritos satíricos, provocándole un estado que rayaba la locura dejando el trabajo. En marzo de 1746 reaparece de nuevo por las aulas y en noviembre vuelve a Madrid, en donde le creían muerto. Su padre le instó anteriormente a que se ordenase de subdiácono para acceder a una capellanía en la parroquia de San Martín de Salamanca, pese a lo cual sólo llegó a ordenarse sacerdote cuando ya contaba 52 años.
En 1750, tras 24 años de cátedra, pidió su jubilación antes del tiempo legal, lo que Fernando VI le concedió por real decreto. Realizó el Camino de Santiago, siempre acompañado de gente que le admiraba y conocía, ya que era muy famoso. A partir de 1751 su vida fue tranquila "viviendo con honra en el pueblo donde nací", según palabras del propio Villarroel escritas en su autobiografía, trabajando en Salamanca en el enriquecimiento de la biblioteca universitaria.
Solicitó un diaconato en febrero de 1754, y un mes más tarde se ordenó de presbítero en Salamanca. Ayudó de modo desinteresado, e incluso con asistencia personal, al Hospital del Amparo de Salamanca.
En 1752 se publicó la primera edición completa de las Obras de Torres, impresa durante su vida, algo insólito para las costumbres de entonces y que informa de su gran popularidad. Se hizo por suscripción pública, procedimiento que fue en España la primera vez que se adoptaba. La suscripción fue encabezada por la familia real, el Marqués de la Ensenada, gran número de nobles, universidades y colegios mayores, religiosos y particulares, pero no por la Universidad de Salamanca. Tras su jubilación siguió trabajando en diversas comisiones de la Universidad; aún asistía a los claustros en 1769. Murió el 19 de junio de 1770, a los 77 años de edad, en el Palacio de Monterrey de Salamanca, donde ocupaba habitaciones que, hacía años, la Duquesa de Alba había puesto a su disposición.
Fue un hombre muy culto debido a su gran curiosidad, que junto con su fisonomía extraña y rara fascinaba a unos y repelía otros. Se situó entre la ciencia barroca y la ilustrada de los Novatores, pero no era nada supersticioso. Fue conocido por casi todo el país en aquella época y a pesar de ser un hombre relativamente callado cada vez que hablaba y opinaba provocaba el escándalo o la gracia de los demás. Se burló de todo lo que pudo siempre con aire desenfadado, provocando odios y envidias que lo llevó a diferentes destierros. Su personalidad queda reflejada en sus escritos, sobre todo en su Vida, titulada en la época Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Doctor Don Diego de Torres Villarroel, catedrático de prima de matemáticas en la Universidad de Salamanca, escrita por él mismo.


Obra

 

En 20 años de escritor recibió más de 2,000 ducados cada año. Sus libros se vendían muy bien y escribió en abundancia, como por ejemplo Los desdichados del mundo y la gloria (1737), además de sus libros científicos como Anatomía de lo visible e invisible de ambas esferas (1738). Para Russell P. Sebold, la vida de Torres es de carácter bifronte (de dos caras): es un tejido de contrastes u oposiciones entre su conformismo burgués y su desprecio bohemio. Tiene conciencia de su existir sólo como contradicción consigo mismo y era fundamentalmente un escéptico incapaz de idealizar nada. Fue hombre mundano y como científico no hizo aportación alguna ni supo apreciar la importancia de Newton.
En 1752 se publica por suscripción pública una edición de sus obras en catorce volúmenes. Se hizo una reedición de sus obras completas en quince volúmenes en octavo en Madrid entre 1794 y 1799.
Su escritura y repertorio temático se inspiran principalmente en la obra de Francisco de Quevedo, de quien calca el estilo conceptista, pero, como bien notó Jorge Luis Borges, carece de la sombría visión pesimista de éste y por el contrario su estilo es vitalista y festivo. Como poeta, destacan sus sonetos (Los ladrones más famosos no están en los caminos; El presente siglo), las composiciones que llamó pasmarotas, sus jácaras y seguidillas, etc. Además también realizó varios versos de amor como A una dama o de la muerte, ¿Cuándo vendrá la muerte?.
La obra en prosa más importante que escribió, entre muchas otras, es Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres y Villarroel, (1743, con sucesivas ampliaciones posteriores), dividido en seis "trozos" que corresponden cada uno a una década y donde, con todo el material de su propia biografía, da forma a una novela picaresca, sin imitar como en otras de sus obras el estilo de Quevedo, sino mostrando un estilo más castizo, llano, espontáneo y natural. También son interesantes sus Visiones y visitas de Torres con D. Francisco de Quevedo por Madrid, 1727-1751), de estilo muy conceptista. En El ermitaño y Torres (1752) diserta sobre la piedra filosofal. Se interesa en muchas de sus obras por lo humano y también por lo divino, ya que escribió sobre fantasmas y fenómenos aéreos extraños, incluso de experiencias personales, como en Juicio y pronóstico del globo y tres columnas de fuego que se dejaron ver en el horizonte español (1726). Llegó a repetírsele el fenómeno o prodigio, como gustaba de llamar a estos globos de fuego, en 1730 y 1736. Además también su diversidad en prosa llegaba hasta escribir vidas de religiosos (Vida de Sor Gregoria de Santa Teresa) y de poetas (Vida de Gabriel Álvarez de Toledo).
Compuso asimismo algunas piezas cortas como bailes y sainetes, y gran número de folletos más o menos satíricos, como Barca de Aqueronte, el Hospital de incurables, etc. Además, publicaba todos los años un Almanaque que le proporcionaba importantes ingresos y donde insertaba pronósticos, algunos de los cuales se cumplieron.

Fuente : Wikipedia. 




Eugenio Garín. El zodiaco de la vida.










El zodíaco de la vida de Eugenio Garin 

 

   Un libro escrito por un tal Marcello Palingenio Stellato fue publicado entre 1534 y 1537. Su título fue "Zodiacus vitae" y en él se nos habla de una concepción del universo antigua. Allí los cielos no eran el lugar donde se situaban estrellas o planetas sometidos a leyes físicas. Tampoco el universo que se describía estaba plagado de agujeros negros o cometas. No, el universo que se describe en ese libro es un  universo que sirve como medida de los hechos humanos. Dicho de otro modo: es un libro de astrología que estudia la correspondencia entre la posición de las estrellas y los hechos que ocurren en el mundo. Este antiguo texto de astrología sirve para dar título a un libro que pretende hablar de eso mismo: de astrología. Pero en un período muy concreto: el renacimiento. 


   Eugenio Garin es un reputado historiador que tiene como aval una gran cantidad de obras valiosas, centradas principalmente (aunque no exclusivamente) en el renacimiento. Este libro en concreto pretende contarnos las principales discusiones en torno al tema de la astrología. Porque, en efecto, la astrología era un asunto importante en la época donde supuestamente la ciencia empezaba a imperar. Eugenio Garin hace notar que incluso Copérnico y Galileo todavía estaban influenciados por estas mismas corrientes. Y tal asunto no tenía importancia en el renacimiento porque unas cuantas mentes dotadas del renacimiento tuvieran controversias sobre ello. La importancia que tenía era la de unir dos tendencias que se daban cita por aquel entonces: la de definir al hombre como un ser esencialmente libre y la de la astrología.
   La astrología se había separado tradicionalmente en dos ramas:

            1) el estudio del movimiento de los cuerpos celestes como estrellas y planetas. Esta parte sería la que luego se separaría de la astrología y se llamaría astronomía.
               2) el impacto de esos cuerpos celestes en los acontecimientos humanos y naturales.


    Esta división todavía la mantenía Alberto Magno en el medievo: "Dos son las ciencias magnas y a ambas se da el nombre de astronomía: de las cuales la primera trata de la ciencia de la figura... La segunda ciencia magna, que también se llama astronomía, es la ciencia de los mensajes de los astros, que es la ligazón de la filosofía natural y la matemática".

   El gran problema que presentaban la astrología y el humanismo en el renacimiento era, principalmente, que si los astros determinaban los acontecimientos humanos entonces no se podía decir que el hombre fuera libre. De ahí que encontremos a Petrarca negándose a aceptar la astrología al decir: "Dejad el camino de la verdad y de la vida... Los globos de fuego no pueden hacer de guías... Las almas virtuosas, confiadas a su sublime destino, reciben la iluminación de una luz interior más hermosa. No tenemos necesidad, iluminados por tal rayo, de astrólogos embaucadores ni de truhanes profetizadores que a sus crédulos secuaces limpian de oro las arcas, llenan los oídos de patrañas, entorpecen con errores el juicio, y la vida presente turban y entristecen con nugatorios temores de lo porvenir." No rechaza Petrarca tanto la astrología porque considere a los astrólogos charlatanes, sino porque se niega a pensar que el hombre está determinado de algún modo. El hombre es libre y por saber que es libre es seguro afirmar que todo aquello que niege su libertad (como la astrología) es falso o no tiene fundamento. No son raras las palabras que el famoso poeta dedica a un astrólogo llamado Jacopo Allegretti de Forli en julio de 1378: "dejad al género humano el libre albedrío; si pretendéis arrebatárselo, suprimiréis juntamente lo humano y lo divino."

   Partiendo de este problema inicial que se nos presenta en el renacimiento, Garin rastrea el origen del problema que ya estaba presente en el medievo. En esa edad había multitud de astrólogos y filósofos preocupados por el problema que planteaba la astrología: ¿si nuestro destino está dictado por la fuerza de los astros podemos decir que somos libres? Entre esos astrólogos se encontraba Albumasar, célebre astrólogo musulmán que escribiría dos tratados que ejercieron una gran influencia a partir del s. XII: "La gran introducción a la astrología" y las "Indicaciones de los individuos superiores". El primero de esos volúmenes se tradujo en diversas ocasiones al latín ("Introductiorium maius in astronomian") por Juan de Sevilla y Hermann el Dálmata. En estos libros se estudiaba la posición de los planetas y la posible influencia que tenían sobre distintos sucesos históricos: como plagas, hambrunas, guerras y catástrofes de distinto tipo. Junto a este problema hay otro añadido: la cosmovisión de la astrología. La cosmovisión de la astrología es igual a lo que los historiadores de la religión llaman "animismo". El animismo consiste en considerar que todo está vivo: los hombre, los animales, pero también objetos como piedras o estrellas. Este fue un rasgo distintivo en la filosofía griega en sus primeros estadios. Recordemos a Tales de Mileto cuando decía: "Todo está lleno de dioses". Mucho más tarde, todavía el místico romano Plotino diría: "Todo respira al unísono". Pues bien, a esta cosmovisión en la que todo está vivo se presenta el problema de la magia (tema muy importante también en el renacimiento). El problema se podría plantear así: si todo está vivo a todo se le puede hablar. De la misma manera que cuando le pedimos algo a alguien debemos pedírselo de algún modo (con tono educado y ciertos formalismos) lo mismo ocurre con las cosas. Dicho de otro modo: el sortilegio o hechizo es la fórmula con la que "pedimos" a la naturaleza que se comporte de cierto modo. Pasa por tanto a hablar ligeramente del "Picatrix" y su influencia en los autores más destacados del renacimiento.
   Si bien el tema al principio no me atraía mucho la manera seria de presentar la problemática, el rigor con que lo hace y la claridad con que lo trata ha hecho que este libro me haya resultado particularmente agradable. Además este libro ha servido para convencerme de algo: el estudio histórico de la astrología puede ser interesante, siempre y cuando sea meramente histórico, puede ser útil para el estudio de campos como el de la historia de la ciencia o el de la historia de las ideas... Un libro que no es interesante, sino lo siguiente. 



http://unpocodeliteraturacompartida.blogspot.com.es/2014/01/el-zodiaco-de-la-vida-de-eugenio-garin.html




" Hay una íntima conexión entre las cosas de los hombres y los planetas ". Por Richard Tarnas.








 

"Hay una íntima conexión entre las cosas de los hombres y los planetas"


Los planetas estaban alineados de la misma manera el día en que Jimi Hendrix arrasó ante las multitudes con su forma heterodoxa de tocar la guitarra y el día en que Viena se rindió a los pies de Beethoven por la hondura de sus conciertos de piano. Lo explica Richard Tarnas, profesor de filosofía y psicología en California, formado en Harvard y doctorado en el Instituto Saybrook. Seguramente, un tipo poco habitual en el mundo académico.
En Cosmos y psique lo que Tarnas defiende es que todo está relacionado y que hay una íntima conexión entre lo microscópico y lo macroscópico, entre las cosas de las criaturas humanas y la marcha de los planetas, e insiste en señalar la extrema complejidad del mundo y la pluralidad de perspectivas desde donde puede ser analizado. El libro acaba de aparecer en Atalanta, la editorial que Jacobo Siruela puso en marcha tras dejar el sello que lleva su nombre. Como ya hizo entonces, ha abierto su desafío a propuestas poco convencionales, y en las que la razón conecta con otro tipo de saberes.
"La física cuántica ha mostrado que el edificio de la razón tenía grietas"
Tarnas considera que corren tiempos en los que reina una profunda insatisfacción y en los que los hombres no encuentran una manera coherente de explicarse las grandes cuestiones. "El reinado de la razón ha sido avasallador, y fueron tantos los logros tecnológicos que propició que parecía que se imponía un progreso irreversible", explica. "Luego vinieron los excesos y hoy parece claro que se ha ido demasiado lejos. Ahí están las crisis ecológicas y la amenaza cada vez más real de que la tierra tiene los días contados".
Años setenta, California: la contracultura cuestiona los valores sagrados y los jóvenes se abren a nuevas experiencias. Tarnas vivió aquellos días y confiesa que sólo ha podido embarcarse en este proyecto por enseñar en esa zona, donde hay menos prejuicios académicos. "La propia filosofía, la literatura y la física cuántica ya revelaron que el edificio de la razón tenía grietas. Después de Freud, Jung descubrió la riqueza de los arquetipos para explicar algunos conflictos psicológicos. Ahí había un camino por recorrer". Y en ese camino descubrió la astrología.
"El primer sorprendido fui yo", dice, "cuando empecé a comprobar que había muchos paralelismos entre las cartas astrales de las grandes figuras y que había relación entre la posición de los planetas y el momento en que, por ejemplo, Galileo, Darwin o Einstein realizaron sus descubrimientos más revolucionarios".
En Cosmos y psique, Tarnas propone un recorrido atípico por la historia, por las obras de los grandes maestros, por las crisis y las guerras y por los momentos de esplendor. La llave maestra que lo guía es la astrología y constata que "hay una íntima conexión entre las cosas de los hombres y los planetas". No habla nunca de una relación causal, no pretende establecer que un mundo determina lo que pasa en el otro. "Sólo propongo una manera distinta de ver las cosas que nos permita reconciliarnos con la naturaleza".

Richard Tarnas, durante su visita reciente a Madrid. / ÁLVARO GARCÍA




http://elpais.com/diario/2008/03/19/cultura/1205881206_850215.html



Entrevista a Robert Hand. Por Lluís Gisbert.



www.geocosmos.es/entrevista-a-robert-hand-2/#sthash.Nj0YNKFs.dpuf







Entrevista a Robert Hand

 

Una conversación con Robert Hand
El astrólogo moderno con una herencia medieval  - Por Tore Lomsdalen


Robert Hand es un astrólogo profesional con más de 40 años de experiencia en este campo. Goza de reconocimiento por sus pioneros trabajos que incorporan nuevas técnicas astrológicas, incluyendo la investigación sobre cartas compuestas y el campo de los armónicos. Es autor de numerosos libros y traductor de textos antiguos y medievales. Hand es presidente del Consejo Nacional de Investigación Geocósmica (NCGR). Ha impartido conferencias, seminarios y talleres por todo el mundo. Ha ejercido de astrólogo en Nueva York, Boston y Cape Cod, y ahora vive en Reston, Virginia, donde trabaja en una tesis doctoral en la Universidad Católica de América. Esta primavera ha recibido un premio en reconocimiento a la labor de toda su vida. Su página web es www.robhand.com Después de una dura semana de conferencias en la escuela de verano-2007 de la Facultad de Estudios Astrológicos en Oxford, Inglaterra, de la que Robert Hand es en realidad patrocinador, nos sentamos juntos en medio de un ambiente magnífico en el Brasenose College, donde se estudiaba astrología hace 700 años. Este era un marco perfecto para hablar con Hand, quien es bien conocido por tratar de reconectar la astrología moderna con sus raíces medievales.
Tore Lomsdalen: Robert, cómo se interesó usted por la astrología?
Robert Hand: Fue a través de mi padre. Él empezó a usar la astrología como un instrumento suplementario para el análisis del mercado de valores. Eso me interesó. Yo tenía entonces 17 años. Ahora voy a cumplir 65. Son casi 50 años de astrología – mucho tiempo…
TL: ¿Comenzó a estudiar astrología formalmente a los 17 años?
RH: No, aunque teníamos algunas efemérides y tablas de casas. Ni mi padre ni yo tuvimos un profesor regular, la astrología que practicábamos era muy, muy diferente de la que otras personas utilizaban por entonces. Con los años, nos fuimos familiarizando más con las técnicas comunes. Sin embargo. también llegué a ser extremadamente crítico con muchas de esas técnicas. Cuando estaba empezando con la astrología, yo era un seguidor de la Escuela de Cosmobiología de Ebertin.
Al principio, usaba el moderno sistema de regencias de signos que incluye a Urano, Neptuno y Plutón. No pude lograr que esto funcionara adecuadamente. Encontré que este sistema de regencias era la causa más habitual de mis errores de predicción. En realidad, no conseguí unos buenos resultados con los regentes de signos hasta que empecé a usar el sistema medieval de regencias, de lo cual no hace mucho tiempo – en los años 90. Antes de eso, obtuve muy buenos resultados utilizando un modelo Cosmobiológico modificado.
TL: Pero usted es un astrólogo tradicional, en el sentido de que usa técnicas ortodoxas.
RH: Las uso ahora, pero todavía trabajo algo con los puntos medios, aunque no en el riguroso estilo Cosmobiológico. En lo que concierne a las regencias, creo firmemente en el sistema medieval. Las principales diferencias son: Primero, los planetas transpersonales Urano, Neptuno y Plutón no rigen ningún signo. Esta es la mayor diferencia con el sistema moderno. Segundo, en el sistema medieval hay hasta cinco regentes en un signo – domicilio, exaltación, triplicidad, término y faz. Si a un planeta le corresponden dos o más de estas dignidades, se le dará frecuentemente prioridad sobre el regente del signo.
Le doy un ejemplo, en una carta diurna Venus es el regente del signo de Libra – el regente por domicilio, como le llamamos – y Saturno es el regente por exaltación. Todos los signos de aire en una carta diurna están también regidos por Saturno como el primer y principal regente de la triplicidad. Por lo tanto, de acuerdo al parecer de los griegos, Saturno tiene dos puntos de regencia frente a un punto de Venus. Según la estimación medieval, Saturno tiene siete puntos de regencia mientras que Venus solamente tiene cinco. El sistema medieval está establecido conforme al tipo de regencia. Por esta razón, Saturno rige Libra en una carta diurna.
TL: ¿Cuál es la ventaja de este sistema?
RH: En la astrología natal es una gran ventaja. Le daré otro ejemplo. Esta mañana hicimos una carta de un joven que tenía Libra en el Ascendente. Había nacido de noche, y el regente nocturno de los signos de aire es Mercurio. Por tanto, Saturno no es el regente del Ascendente. Venus en Escorpio está peregrino, lo que significa que no tiene dignidad alguna y está en detrimento. Esto da a Venus una puntuación de menos 10 según las dignidades medievales, que es lo más bajo que Venus puede caer. Saturno, por otra parte, que es regente de Libra por exaltación, está en Acuario. Venus no aspecta a Libra, porque está en Escorpio, pero Saturno en Acuario sí lo hace. Por lo tanto, se utiliza Saturno como regente del Ascendente de este joven incluso aunque, en teoría, Venus tiene más regencia. Prácticamente hablando, el individuo tienen una alternativa. ¡esa es la importante clave de todo esto! Venus es fuertemente el regente del Ascendente. El nativo puede tratar de expresar Venus como su regente de la casa primera; sin embargo, probablemente fracasará. Si se vale de Saturno como regente de la casa primera, seguramente tendrá éxito. Su madre me dijo más tarde que él era realmente un tipo saturnino. Espontáneamente vivía de ese modo. Si tienes dos señores igualmente poderosos, puedes usar uno cualquiera de ellos – o incluso ambos.
TL: ¿Es este el sistema medieval que usted enseña?
RH: Sí, en efecto. En realidad, sólo enseño en el Kepler College en los Estados Unidos, que es una escuela de artes liberales de la astrología. Pero en este momento no enseño personalmente. Estoy demasiado ocupado con mi tesis doctoral en Historia Medieval. Mi especialidad es, por supuesto, la historia de la astrología.
TL: ¿Qué significa para usted la astrología?
RH: La astrología es un sistema de ideas que intenta percibir, analizar y emplear las correlaciones entre los asuntos humanos y celestiales. Hay dos cosas que son igualmente importantes para mí en astrología. En primer lugar, la experiencia observada día a día de que el Universo no está muerto, y la vida sobre la Tierra no carece de sentido. En segundo lugar y estrechamente relacionado con lo anterior, la experiencia diaria de que yo y el Universo somos uno.
De modo que, para mí, lo más importante son las implicaciones metafísicas y espirituales de la astrología, y también sus implicaciones científicas. La astrología no es un sistema de creencias, simplemente porque está basada en la experiencia. Estoy dispuesto a creer -o más bien a alcanzar un acuerdo- que otras personas podrían tener otras experiencias. Sin embargo, mi visión de la realidad está fuertemente informada, y formada, por mi experiencia.
Cuando la gente me pregunta “¿Crees en la astrología?” Mi respuesta es, “No, no creo en la astrología. ¡La vivo!” La astrología me enseña que las leyes de la física podrían ser verdaderas, pero sus principios no son los más importantes de todos. El principio más importante es que el Universo se comporta como si fuera un Ser Viviente. ¡Nos habla! Como en toda comunicación entre seres conscientes, el lenguaje es negociado por ambos interlocutores.
TL: ¿El Universo nos habla a través de los planetas?
RH: Nos habla de muchas maneras, pero los planetas son uno de sus medios. El Universo utiliza numerosos lenguajes para hablarnos. Cuando digo esto, no me refiero al universo físico. De lo que hablo en realidad es del Alma del Mundo.
TL: ¿Cómo define usted “Alma del Mundo”?
RH: Es un término neoplatónico. Los neoplatónicos creían que en el centro de todo estaba algo a lo que se referían simplemente como el Uno. Como Plotino decía, incluso eso es decir demasiado. Está más allá de nuestra comprensión. El Uno, por su parte, generó a partir de sí mismo lo que probablemente puede ser mejor descrito como Conciencia Universal. Eso es lo que se llama en griego Nous. Consiste en la unión del conocedor y lo conocido. En la idea neoplatónica de Nous, no hay ningún marco de tiempo a este nivel. ¡Hay solamente eternidad! Todo lo que es, pudo ser, o alguna vez será está ya presente, simultáneamente. Simultáneamente no significa realmente nada, en los propios términos del Nous, porque el Nous trasciende el tiempo.
El Nous genera una imagen de sí mismo. Hay tiempo y movimiento. Esto es el Alma del Mundo, que es el principio del ser. Es lo viviente, y el universo físico es su cuerpo.
TL: Usted es conocido por introducir el sistema de casas de Signos Enteros en la astrología occidental.
RH: Yo soy probablemente el mayor defensor del sistema de casas de Signos Enteros. Puede que sea el más conocido de los astrólogos que lo usan, pero no soy el primero en incorporarlo a la astrología occidental. Todos los que hemos estudiado astrología helenística hemos tratado esta cuestión, y la mayoría de nosotros nos hemos cambiado al sistema de Signos Enteros. Hicimos esto no porque los griegos lo hicieran (los antiguos son perfectamente capaces de equivocarse y se han equivocado en muchas áreas de la astrología). Honestamente, cuando lo probé, a pesar del hecho de que yo estaba poco dispuesto a aceptarlo, me vi obligado a creer en él. Los resultados fueron mucho mejores que con los sistemas de casas más recientes. Podría darle muchos ejemplos en los que el moderno o cuadrante tipo de casas fracasa en darme la interpretación correcta, mientras que el sistema de casas de Signos Enteros me dio la clara y directa respuesta que estaba buscando.
TL: El sistema de casas de Signos Enteros no parece ser muy popular hoy en día.
RH: Eso es porque no hay mucha gente en este movimiento, pero se está extendiendo rápidamente. Voy a revisar el pequeño libro que escribí sobre esto. Eso podría estimular a más gente a interesarse y empezar a usar este excelente sistema de casas. Varios seminarios y conferencias sobre este tema están en marcha. ¡Espere y verá!
TL: ¿Por qué le gustaría ser recordado en su labor astrológica?
RH: Creo que cuando llegue el momento de escribir mi obituario, el sistema de casas de Signos Enteros será una nota a pie de página. Quiero ser recordado como una persona que jugó un papel clave en la reconexión del futuro de la astrología con su pasado. Los siglos XVIII y XIX supusieron un cambio radical en la tradición. Se produjo una ruptura a través de la destrucción, no a través de la evolución. Me gustaría que la astrología del futuro fuera lo que habría sido si el deterioro de los siglos XVIII y XIX no se hubiera producido. No sería pura astrología tradicional, pero sería una especie de astrología renovada basada sobre principios y técnicas tradicionales – un avance en nuevas direcciones, que tomara y combinara lo mejor de ambos sistemas.
TL: ¿Se refiere a una astrología postmoderna?
RH: Algo así. Sin embargo, el término “postmoderno” ha de usarse con precaución. En el sentido literal de la palabra, sí, es astrología postmoderna. Si llamamos moderna a la astrología del siglo XX, sí, va después de ese período. Pero si usamos la palabra del modo en que lo hacen los modernos filósofos franceses, como Jacques Derrida y otros, entonces no es postmoderna. Su definición de “postmoderno” no es aplicable a la astrología.
TL: ¿Es la astrología postmoderna una especie de “Regreso al futuro”?
RH: No sé si se puede decir así, pero es una “curación de la herida”. Si se lee a Raphael, cuyo nombre no era realmente Raphael (era, con el debido respeto, un embrollador, pero un embrollador muy influyente a través de su almanaque, que impulsó el renacimiento de la astrología en la Inglaterra del siglo XIX)… se puede ver que su astrología sólo era una porción muy tosca de la astrología tradicional.
Buena parte de esa porción procedía de una persona, John Partridge, que estudió sistemáticamente la astrología tradicional. Por desgracia, Partridge la entendió mal en su mayor parte y echó a perder cada idea que no podía comprender. Era el menos talentoso de todos los astrólogos de los siglos XVII y XVIII, pero fue probablemente el más influyente. También fue quien popularizó el sistema de casas de Placidus. El peor astrólogo tradicional de Gran Bretaña fue quien introdujo el sistema de casas de Placidus – todos sus predecesores usaban Regiomontanus. Partridge murió a comienzos del siglo XVII. Entonces, la tradición de la astrología estaba casi quebrada, y esa ruptura fue muy mala para la astrología occidental.
Partridge hizo mucho daño. Raphael continuó el deterioro. Alan Leo, que era un hombre muy agradable y tenía la mejor de las intenciones, tergiversó las cosas todavía más. De modo que la moderna astrología, entendiendo por tal la astrología del siglo XX, es el resultado de Partridge, Raphael y Leo.
Lo que sucedió a partir de ese momento fue que los astrólogos del siglo XX, frente a una tradición extremadamente empobrecida, empezaron a añadir nuevo material a la misma. Algunos de estos materiales serán de un valor duradero. No sé si el dial de 90 º de la Escuela de Hamburgo y la Cosmobiología, por ejemplo, seguirán siendo componentes habituales de la caja de herramientas astrológicas, pero suponen un muy valioso conjunto de técnicas. La investigación de la astrología sideral fue útil, ya que provocó un nuevo examen de la historia de la astrología que nos ha llevado a donde estamos ahora. ¡El mayor logro revolucionario de la astrología moderna es que se convirtió en una gran herramienta para el auto-desarrollo!
TL: ¿Con la ayuda de Carl Jung?
RH: La psicología es una forma de abordarla, sí. Pero se trata de algo más que psicología, también tiene una dimensión esotérica. Dane Rudhyar es el mejor ejemplo, y en Alemania otro ejemplo es Thomas Ring. Su labor fue continuada por sus discípulos. Creo que este énfasis en el auto-desarrollo es el logro más sólido de la astrología del siglo XX.
TL: ¿Simbolismo y arquetipos son la misma cosa?
RH: El simbolismo es muy importante en astrología. Se remonta hasta los egipcios. La palabra arquetipo tiene dos significados muy diferentes. Originalmente era prácticamente lo mismo que la idea platónica de “forma” y es superconsciencia en la naturaleza. Bajo la influencia de Carl Jung, el arquetipo llega a ser visto como subconsciencia en la naturaleza y, por tanto, muy diferente de la idea platónica. Aunque tengo un enorme respeto por Jung, debo decir que situó los arquetipos en el lugar equivocado. Los colocó en un reino inferior a la mente consciente. Platón los ubicó por encima de ella.
Para volver a la diferencia entre un arquetipo y un símbolo, creo que este último es básicamente un principio no-físico por el cual se organiza la realidad. En otras palabras, los símbolos son una forma de representar la realidad que no se limita a poner etiquetas a aspectos de la realidad sino que nos conduce a ella. En griego, símbolo significa “lanzar juntos”, no en el sentido negativo, sino en el de hacer que las cosas vengan unidas.
TL: ¿Es la carta natal una descripción simbólica del ser humano?
RH: Del alma humana, sí. Según Aristóteles, el alma es la forma del cuerpo plenamente realizado. Es el principio formal que hace que cada ser humano sea lo que es. Más precisamente, no tenemos almas, ¡somos almas! Creo que la carta es una representación simbólica de la estructura arquetípica del alma. Sin embargo, no describe completamente cómo esto se va a manifestar en la práctica, en la realidad concreta de nuestra vida. La carta expresa, en cambio, lo que sería si se alcanzara la perfecta manifestación.
TL: Usted dijo una vez, “Los planetas son objetos naturales que reflejan el momento del alma dentro de nosotros.” ¿Por eso la astrología funciona?
RH: Sí, de nuevo usando el modelo neoplatónico, que no es necesariamente el único que se puede usar. Los neoplatónicos, al igual que la mayoría de los platónicos, creían que todos los niveles de realidad se reflejan entre sí y evolucionan paralelamente. Hay cuatro niveles: el Uno, el Nous, el Alma y el Cosmos.
Hay también dentro del Cosmos esos cuatro niveles, porque hay cuatro niveles dentro de cada uno de los niveles: Uno, Nous, Alma y Cosmos. En el nivel de manifestación en este mundo, tenemos la rotación aparente del Universo cada 24 horas. Sabemos que esto es un artificio, porque es la rotación de la Tierra lo que realmente estamos viendo. Pero eso no importa, ya que estamos hablando simbólicamente. Esta rotación del Universo representa el Uno dentro del Cosmos; las estrellas fijas representan el Nous dentro del Cosmos; los planetas representan el Alma dentro del Cosmos; y la esfera sublunar es el Cosmos dentro del Cosmos. Toda la doctrina del macrocosmos y el microcosmos es neoplatónica, aunque tiene profundas raíces en la filosofía hermética. Cada uno de nosotros es un microcosmos y contiene la Unidad, el Nous, el Alma y el Cosmos. El Cosmos es el cuerpo; el Alma, como la palabra indica, es el alma humana; el Nous es la conciencia del alma; y el Uno es nuestro conocimiento individual así como nuestra individualidad.
La Unidad es semejante a esto: si se divide un individuo, el individuo deja de existir. Individual significa “indivisible”. El término implica que no se puede dividir. Literalmente, significa lo mismo que “átomo” (atomos en griego) – lo que no se puede cortar.
La cuestión es que cada uno de nosotros tiene su propia alma, y el Cosmos tiene un Alma, y el Alma del Cosmos se manifiesta en el movimiento de los planetas. Ellos son aspectos del Alma, y sus movimientos son una manifestación del Alma. Los planetas fuera, en el Cosmos, y los planetas dentro de uno mismo corren en paralelo. ¡Por esto es que la astrología funciona!
Los cambios del alma individual y los cambios en el Alma del Cosmos se reflejan mutuamente. Esto no es un mecanismo causal en el sentido ordinario de la palabra. De hecho, la astrología se parece más a un lenguaje que a un mecanismo.
TL: ¿Cree que la astrología ha progresado o ha degenerado desde sus orígenes?
RH: Ha tenido sus altibajos. Con el período helenístico, es difícil de decir, porque el material es fragmentario. La evidencia es que la astrología helenística estaba muy altamente desarrollada – algo más simple que astrologías posteriores en algunos aspectos y más compleja en otros. La astrología árabe medieval y la astrología latina que se derivó de ella alcanzó un elevado desarrollo. La astrología hindú es también muy elaborada. Pero yo diría que desde 1700 hasta hace poco tiempo, la astrología occidental ha degenerado. Ha perdido el rastro de sus propias raíces. Podría, tal vez, recobrarlo…
TL: ¿Por medio de la astrología psicológica?
RH: La psicología es solamente una aplicación de la técnica astrológica. Por ejemplo, yo hago astrología psicológica con métodos medievales. Eso no es un problema. También hago astrología no psicológica.
Tenemos que dejar de pensar en la astrología como si fuera semejante a la tecnología científica, en la cual hay una y sólo una manera de hacer las cosas. Debemos, más bien, pensar en ella como en un sistema lingüístico, un lenguaje. La diferencia entre un buen lenguaje y uno malo no es si se trata de inglés, alemán, español, chino o hindú. Hay muchos buenos lenguajes. La diferencia en utilidad de un lenguaje sobre otro estriba en lo que cada uno puede expresar o no.
El lenguaje de la astrología moderna del siglo XX está tan depauperado que no puede decir las cosas claramente. Es confuso, desenfocado y simplista. Podemos ilustrarlo con un ejemplo. Hace algunas décadas, la comunidad astrológica de Nueva York NCGR consiguió reunir un gran número de datos natales de víctimas de suicidio. Fueron recogidos de registros públicos; eran datos de nacimiento oficiales. En lugar de que los astrólogos hicieran lo que se podía esperar de ellos, un análisis estadístico de la muestra para ver si se detectaba algún patrón, ellos crearon el Proyecto de Estudio del Suicidio de Nueva York. Este proyecto comprobaba la habilidad de los astrólogos para distinguir entre suicidas y no suicidas. Las cartas de los suicidas fueron emparejadas con las de los no suicidas. Los astrólogos fueron entonces invitados a comparar las cartas y decir cuál de cada pareja era la del suicida y cuál no.
Yo no participé. ¿Sabe por qué? Porque me di cuenta de que no sabía qué mirar en una carta como indicación de suicidio. De hecho, la astrología moderna no dispone de un modelo teórico para detectar indicaciones de suicidio. Si el método tradicional para predecir el suicidio es correcto o no, no hace ahora al caso. La cuestión es que la astrología tradicional tiene un sistema de predicción del suicidio. El lenguaje contiene esa información. Podrá ser correcto o no, pero desde la perspectiva de la astrología como lenguaje, el lenguaje de la astrología tradicional es más articulado, más preciso y claro. La prueba es que en la astrología moderna, como la practica mucha gente, ni siquiera se puede decir si algo funciona o no. Se podría decir algo, pero no claramente. En la astrología medieval se puede ser preciso.
Si no se puede decidir si un lenguaje está diciendo algo claramente o no, eso significa que no es tal lenguaje. Sobre la base de su articulación lingüística, la astrología medieval – y, por lo mismo, la astrología helenística o la hindú – es superior a la moderna astrología del siglo XX.
Nuestra astrología “postmoderna” tiene que desarrollar un nuevo lenguaje oracular semejante al de la astrología medieval, la helenística o la hindú. Eso es realmente lo que los astrólogos están haciendo. Estamos tomando el verdadero lenguaje original y reformulándolo con palabras modernas. Yo no soy un antiguo. Puedo estudiar materiales antiguos por su interés intrínseco, pero cuando se trata de practicar la astrología, no soy un astrólogo medieval. Soy un astrólogo moderno. Uso el lenguaje medieval para propósitos modernos, y esto funciona muy bien.
TL: Llevando la astrología por ese camino ¿no caemos en la trampa de hacernos deterministas?
RH: ¡No! Jerarquía de lenguaje no es determinismo. Cuando se hace una declaración en un lenguaje claro, la gente sabe que se ha hecho la declaración. Lo que sucede en realidad es que las alternativas son descritas de modo muy articulado en los métodos medievales. No presentan una nebulosa masa de posibilidades. Usted puede decir que esta o aquella estrategia debería funcionar muy bien, mientras que esta o aquella otra estrategia probablemente fracasará. Pero nunca decir que esto funcionará y aquello no. La astrología moderna dirá “bie-e-en, veamos…”
Yo trabajo con un lenguaje antiguo, pero con intenciones modernas. Esa es la diferencia.
TL: El astrólogo babilonio comenzó siendo un sacerdote. ¿Cree que hay un sacerdote en nosotros hoy día?
RH: Gurú o mentor sería más apropiado, pero no un sacerdote. Prefiero no cambiar en ese sentido tampoco.
TL: ¿La astrología es una religión?
RH: La astrología tiene implicaciones religiosas, pero no es una religión. No es una religión en el sentido habitual de la palabra. No es un sistema teológico.
TL: ¿La astrología es compatible con la religión?
RH: Solamente aquellas religiones que dicen que la astrología es maligna son incompatibles con la astrología.
TL: Hay muchos astrólogos que son intensamente cristianos o religiosos o tienen una fe fuerte…
RH: No tengo ningún problema con eso.
TL: ¿Por qué entonces la Iglesia no acepta la astrología? ¡El fallecido Papa Juan Pablo II declaró en una encíclica vaticana que la astrología es un grave pecado!
RH: Eso se responde muy fácilmente. Estos individuos no son la Iglesia, aunque ellos proclamen que lo son. La Iglesia Católica es públicamente reacia a reconocer la astrología. En realidad fue el Papa actual quien escribió el nuevo catecismo que condena la astrología, cuando todavía era cardenal. Sin embargo, a lo largo de la historia, ha habido otros papas favorables a la astrología.
TL: ¿Es la astrología un sistema particular de fe, culto y creencia?
RH: Podría formar parte de un sistema así, pero no tiene por qué. No es un sistema de creencias. Ni un sistema determinado de fe y culto. Nadie ha decretado un ritual especial para ser astrólogo, aunque hay astrólogos rituales, tanto en el Este como en el Oeste. Pero no hay algo que debas creer para practicar la astrología. De hecho, tenemos dos sistemas de astrología que no son completamente diferentes pero tienen bastantes diferencias significativas; uno procede del subcontinente de la India, y el otro de Oriente Medio. Nuestra astrología es una rama de esta última. (Debemos tener presente que nosotros no practicamos astrología occidental, sino astrología Medio Oriental. No hay astrología occidental, salvo quizá la astrología del siglo XX y la Nueva Era).
Usted preguntaba por qué la Iglesia es tan hostil con la astrología. La mejor respuesta que puedo dar es bastante simple. De acuerdo con Franz Cumont, la religión oficial del estado del Imperio Romano en el período anterior al cristianismo (y tenga en cuenta que era una religión del estado) no era el culto a los Olímpicos. Eso es un mito. Era el culto al Sol No Conquistado, el Sol Invictus. Era una religión muy neoplatónica, hasta el punto de que neoplatónicos posteriores fueron conscientemente adoradores del Sol.
La astrología formaba parte de su aparato de culto, y la religión era una forma de monoteísmo. El Sol no era exactamente como Zeus. El Sol era la única deidad suprema verdadera, o más exactamente, representaba a la única deidad suprema verdadera. Todas las demás “deidades” eran meramente locales, manifestaciones temporales. Se trataba de un monoteísmo ético, que fue desplazado por el cristianismo. Pienso que la actitud cristiana hacia la astrología procede del simple hecho de que la astrología formaba parte del aparato de una religión rival.
¡La astrología nunca se ha recuperado completamente de eso! Ha habido momentos en que el Cristianismo pudo convivir con la astrología. En la alta Edad Media, la mayoría de los intelectuales no tenían serios problemas con ella, siempre que no fuera determinista. Con eso sí había un problema. Ahí puedo estar de acuerdo.
TL: ¿Puede un astrólogo ser ateo?
RH: No lo creo, no es inteligente. Estoy seguro de que alguien ha probado esto. El ateísmo implica que no hay absolutamente ningún principio viviente fundamental para el Universo. Se puede ser ateo en astrología en la forma en que mucha gente define a un ateo, es decir, alguien que no puede creer en su Dios. Yo podría considerarme un ateo, en sus términos, por esta razón, pero negar la existencia de una especie de principio viviente en el centro del ser, que es el verdadero ateísmo, es una posición que no creo que un astrólogo pueda tomar. Pero un astrólogo puede no creer en una religión determinada. Eso no es un problema. La astrología no se dirige necesariamente a ninguna religión, pero apunta a algún tipo de creencia distinta del ateísmo.
TL: ¿La astrología implica moralidad?
RH: No necesariamente. Históricamente no ha sido así, pero bien entendida podría serlo. La astrología no obliga a cumplir una disciplina moral, aunque implica una. Si entendemos el Alma como la forma de la persona perfecta, entonces la moralidad de la astrología consiste en lo siguiente:
Aquello que impulsa al Alma a alcanzar su plena manifestación es el Bien. el Mal impide ese proceso. En otras palabras. la moralidad se basa sobre una perfecta auto-manifestación o auto-realización. Pienso que la mayoría de las personas que hacen daño lo hacen porque han sido mutilados por su interacción con el entorno. Están enajenados respecto de quienes suponen ser. No puedo demostrar esto, pero creo que forma parte de las bases de la moralidad astrológica. La auto-realización es la moralidad – o al menos esforzarse por ello.
TL: ¿La astrología es misticismo?
RH: No directamente, pero implica la verdad del misticismo. Se puede describir como una aplicación práctica del misticismo. El misticismo es fundamentalmente la creencia de que nosotros y el Universo somos uno. La astrología es una experiencia práctica de eso sobre bases cotidianas.
Piense acerca de esto por un momento. La carta no funcionaría si no fuéramos un aspecto personificado del Universo total. Cada uno de nosotros es una faceta de la totalidad del Universo. Esto es una consecuencia directa del pensamiento astrológico. Es una doctrina práctica y mística. Podemos dar vueltas a las cosas; puede que no seamos muy buenos en lo que hacemos, pero todos somos una parte integrante del Universo. ¡Cada uno de nosotros es no un hijo del Universo, sino un aspecto de él!
Somos múltiples manifestaciones del Universo. Esa es una idea mística. Cada uno de nosotros es el Universo percibido desde un punto de vista particular. En realidad, ese punto de vista es, al menos en parte, expresado en nuestra carta.
TL: Usted es, entre otras cosas, un buen astrólogo eleccional. ¿No es eso una forma de adivinación?
RH: La astrología Horaria es definitivamente adivinación; es una lectura que uno capta del Universo. La astrología Eleccional no es técnicamente adivinación, porque uno no está leyendo. La astrología eleccional implica la transmisión del individuo hacia el Universo por su selección intencionada de un momento. Usamos el lenguaje de la astrología para elaborar una declaración de lo que pretendemos conseguir. Si lo hacemos correctamente, la intención se verá realizada.
Pero hay un rompecabezas acerca de la astrología eleccional. Si usted elige una carta correctamente y ejecuta su plan en el momento apropiado, ¿es la carta, entonces, una indicación de que su actividad es bendecida, porque usted es capaz de hacerlo? ¿o es realmente la carta la causa de que su actividad sea bendecida? No hay forma de responder a esto. Yo he hecho muchas elecciones, y he encontrado que, a menudo, la gente no parece ser capaz de realizar la acción en el día apropiado. Algo sucede. Cuando esto pasa varias veces, les digo que no están destinados a hacer eso; no están destinados a mantener ese propósito.
La astrología eleccional es, básicamente, hacer cualquier cosa que quieras con la bendición de las estrellas. Pero al mismo tiempo no se trata de complacer a los planetas; ¡estamos tratando de conseguir que los planetas nos complazcan! La astrología eleccional, no la horaria, es el aspecto más mágico de la astrología. Estás usando las influencias planetarias para tomar conciencia de tus propias intenciones. Por otra parte, la horaria es adivinación, como dice Geoffrey Cornelius. Se trata de descifrar lo que la Divinidad está diciéndonos. Curiosamente, la astrología horaria es religiosa, según la definición antropológica: se trata de conformarse a la energía de un Poder Superior. La eleccional, en cambio, es mágica: se trata de alterar un resultado mediante el uso de la energía de un Poder Superior. Sin embargo, todo es astrología.
TL: Mágico tiene, en cierto sentido, una mala connotación.
RH: La palabra ha sido deteriorada. En casi cualquier lengua excepto en inglés la palabra no es “magic”, sino Magia. Pienso que deberíamos recuperar esa palabra en inglés. Si se estudia a Cornelius Agrippa sobre magia (quien, después de todo, escribió un libro sobre ella) se ve que una de las modalidades de la magia era algo que él llamaba praestigium, de donde se deriva la palabra “prestigio”. Esto significa artimaña e ilusión, pero también lo hábilmente realizado que acredita como mago.
Lo que la mayoría de la gente entiende por magia es el praestigium. Otras formas de magia incluyen la teurgia, que significa establecer contacto con la naturaleza espiritual de divinidades y traer estas energías a la encarnación. El más destacado ejemplo de esto, en la práctica, es la misa católica.
Tradicionalmente, hay también técnicas para comunicarse con espíritus. No sé si eso funciona o no. Nunca lo he hecho. Desde luego, no es fácil. Pero de nuevo la definición dada por Dion Fortune tiene verdadero mérito: “La Magia es el arte de conseguir cambios en la conciencia en conformidad con la voluntad”. Esa es una definición yóguica. Hace de la magia definitivamente un yoga. La astrología, utilizada con intenciones semejantes, puede ser un yoga. La Alta Magia, apropiadamente concebida, a la que podemos llamar Magia Blanca, es un yoga – mucho más que la astrología, en realidad.
TL: ¿Quiere decir que la astrología es un yoga?
RH: Una técnica de yoga está diseñada para provocar la unión del practicante con la Divinidad, y es un medio para obtener la auto-realización. En la medida en que la astrología puede usarse como una herramienta para la auto-realización es por definición un yoga.
TL: ¿Se unirán alguna vez la astrología y la ciencia?
RH: La ciencia, como un conjunto de técnicas para investigar la realidad física, no es un problema para la astrología. Y la astrología no es un problema para la ciencia. El problema para la astrología son las personas que practican la ciencia. En la mayoría de los casos, han adoptado un punto de vista filosófico que no tiene nada que ver con el éxito de su trabajo diario, a nivel de ciencia ordinaria.
Esta filosofía es denominada “cientificismo” por sus adversarios. Postula que el mundo está muerto, es inútil y mecánico, que la vida es un fenómeno sin sentido que debe ser explicada a partir de un Universo que está fundamentalmente muerto. Eso no es compatible con la astrología. Mientras la ciencia conciba esto como un requisito, será incompatible con la astrología. No veo a los cientificistas ni a muchos intelectuales aceptando la astrología por mucho tiempo. Curiosamente, la gente común y la humanidad en general está aceptando la astrología cada vez más. En la mayoría de los casos no saben bien de qué se trata o pueden no “creer” en ella. Lo bueno es que, cuando hablas sobre astrología, la mayoría de la gente no te saca de la habitación – o de la universidad, por este asunto.
En el moderno sentido de la palabra “ciencia”, será difícil unirlas. En el sentido original de la palabra, no hay problema. Aristóteles fue el primero en definir “ciencia”. Lo hizo en griego, por supuesto: episteme. Aristóteles dijo que la ciencia requiere tres cosas: primero, un auto-evidente primer principio que se obtiene por observación; segundo, un medio de tratamiento lógico de ese primer principio; y tercero, una conclusión que resulte del segundo principio operando sobre el primero. Así, si tienes un primer principio y un método de desarrollo de ese primer principio y puedes alcanzar una conclusión a partir de esos principios, entonces tienes una ciencia.
¡La astrología hace esto todo el tiempo! En el sentido aristotélico, la astrología es una ciencia. No es una ciencia en el moderno sentido de la palabra, que es totalmente diferente de su significado original. Ha cambiado con el tiempo. La palabra “ciencia” viene de scientia, que significa simplemente “conocimiento”.
TL: ¿La astrología está perdiendo popularidad?
RH: Es difícil responder a eso. Llegó a ser muy popular en los años 70. Los astrólogos que aparecen en las conferencias son cada vez mayores, no hay duda. Con el tiempo, muchos de nosotros no estaremos.
Si usted va a internet, sin embargo, descubrirá un gran interés por la astrología, aunque será más rudimentario y popular. Existen enormes grupos de salas de chat. Pero ahí hay un problema generacional. Los que procedemos de los años 70 tenemos problemas para conectar con los astrólogos más jóvenes. Tendemos a movernos en diferentes círculos. En el Kepler College, la media de edad de los estudiantes es mucho más joven que lo normal para grupos de astrología.
Está claro que la comunidad astrológica, tal como la conocemos, se está reduciendo. Pero no creo que eso le suceda a la astrología misma. La astrología se aproximó a su extinción en el siglo XVIII, pero sobrevivió. Aunque si la astrología no hubiera resistido en Inglaterra es probable que no hubiera sobrevivido en ninguna parte. Patrick Curry describe muy bien por qué la astrología sobrevivió en Gran Bretaña – en sus dos libros, Prophesy and Power y A Confusion of Prophets.
TL: ¿Qué cree que podemos hacer para atraer a las generaciones más jóvenes a la astrología?
RH: Ya están aquí, y se sienten atraídos. Pero la mayoría no parece estar especialmente interesada en comprometerse con el nivel de intensidad que muchos de nosotros lo hemos hecho.
Por otra parte, el pasado mes de abril asistí a un congreso en Sedona, Arizona, organizado por Moses Siregar III, de 31 años. Aunque algunos de los “viejos muchachos” fuimos invitados a participar, la mayoría de los conferenciantes tenían menos de 40 años, y varios de ellos menos de 30. ¡Estuvieron brillantes! Creo que el futuro está en buenas manos.
TL: ¿Quién cree usted que es el más grande de los astrólogos – vivo o fallecido?
RH: Prefiero no opinar sobre astrólogos vivos, si no le importa. Creo que dos de los mayores astrólogos en la tradición medieval y moderna temprana fueron Bonatti y Cardano. Entre los árabes, el más influyente era Abu Mashar. No sé si era el más grande, porque en realidad hizo algún daño importante a la astrología. También Lilly era un gran astrólogo.
De los modernos ya fallecidos, yo pondría probablemente entre los grandes a Reinhold Ebertin y Dane Rudhyar. Hay otros, pero no me vienen ahora a la mente.
TL: Usted es un sagitariano, ¿piensa que usted vive su signo solar?
RH: En realidad sigo un estilo de vida más propio de Júpiter. Júpiter está ascendiendo en mi carta. Rige y dispone más que ningún otro planeta. No soy un clásico jupiteriano, sin embargo, ya que tengo Saturno en oposición al Sol. Eso me hace más disciplinado que el típico jupiteriano. Sagitario es un signo bastante brillante, y yo no soy una persona especialmente brillante, ni mental ni físicamente. Saturno tiene una fuerte influencia en mi carta. Por tanto no, no me describiría a mi mismo como un clásico sagitariano. ¿Cómo podría serlo, con Cáncer ascendiendo y la Luna en Escorpio? Además de eso, tengo esta configuración Sol-Saturno.
Lo que yo digo de Sagitario con Escorpio es “¡aprendiz de todos los oficios, maestro de varios!”