viernes, 2 de enero de 2015

Correspondencia analógica y sincronicidad. Por Dr. Spicasc








"Resplandezca un instante su inefable sentido
y perdure en lo excelso de noble alma fraterna".
ARTURO MARASSO: “Invocación a las Horas”.
(De “Poemas y canciones”).


"No conoce la verdad quien desconoce las causas".
ARISTOTELES


1.- LA EXPERIENCIA Y EL SENTIDO


Hablar de espiritualidad resulta escandaloso para los científicos pues estos en su gran mayoría o bien carecen completamente de ella o bien solo logran emitir algunos torpes balbuceos al respecto. Por eso rechazan y destruyen lo que no comprenden. No es privativa de ellos esta actitud sino que la practica la mayoría del género humano.
En el caso de la Astrología resulta evidente que existen en ella correspondencias y nexos de tipo analógico que suponen una implicación directa y clara de orden metafísico: esa implicación conduce a la existencia de una INTELIGENCIA SUPREMA que ha programado con infinito detalle cada una y todas las vidas humanas en cuanto a su transcurso y destino temporal. Esto resulta intolerable para personas de acusada mentalidad materialista, ateos o al menos agnósticos militantes en su gran mayoría y que se esfuerzan en querer explicar todo cuanto existe y ocurre en base únicamente a las leyes de la materia. De hecho se suele recurrir a la hipótesis de conexión acausal entre hechos cuando la similitud existe pero el nexo no se conoce. Desde luego, el no ver a este nexo o desconocer su existencia y naturaleza no implica en modo alguno su inexistencia. Voy a narrar una anécdota real para que esto se torne claro. Un colega se hallaba en cama con un pie muy inflamado y dolorido a causa de una torcedura de tobillo. De pronto sonó el teléfono y un profesor amigo le comunicó que él corría el riesgo de que no le renovaran el contrato en una universidad en la que dictaba cátedra debido a intrigas en su contra. Estos dos sucesos, el pie hinchado y las maniobras solapadas de enemigos ocultos aparecen como totalmente inconexos e independientes para el lego e, incluso, para un científico. Sin embargo hasta un astrólogo novel sabe que existe una conexión clara entre ambos sucesos, conexión establecida por la ley de correspondencia y analogía (recordemos que en Astrología la Casa XII rige tanto los pies como los enemigos ocultos: El vencimiento de una mala dirección de Urano a esta cúspide había indicado ambos sucesos). Ejemplos como el anterior podrían multiplicarse ad infinitum y sirven para poner en evidencia una vez más que NO SE PUEDE JUZGAR LO QUE NO SE CONOCE NI SE COMPRENDE BIEN. Pero, para quien resulte familiar la mencionada ley hermética de correspondencia y analogía los dos hechos adquieren un significado nuevo o, más precisamente, se evidencia aquí UN SENTIDO pues estas personas pueden leer entre líneas lo que a otros se les escapa. Esta es, por desdicha, la actitud típica y cotidiana de la ciencia oficial respecto de toda perspectiva metafísica. Bien afirmaba RENÉ GUÉNON que hay ciegos que niegan no solamente la existencia de los colores sino también la del sentido de la vista porque ellos no la poseen. JUNG denominó a estas conexiones de hechos aparentemente sin relación PARALELISMOS ACAUSALES y él mismo confiesa que necesitó mucho valor para abordar este tema pues se necesitaba para ello romper con moldes de pensamiento ya solidificados desde hacía siglos. Por supuesto en el ejemplo anterior se trata de una conexión polivalente entre el Macrocosmos y el Microcosmos pero éste solo puede resultar evidente para quien conoce el tema del significado de las Casas Astrológicas. Los demás solo hablarán de coincidencia temporal fortuita de dos sucesos independientes e inconexos. Lo más probable es que empleen para referirse a un hecho doble de este tipo esa palabra tan superficial y absurda que es CASUALIDAD.
JUNG introdujo para explicar esta categoría de fenómenos el concepto de SINCRONICIDAD. Pero veremos luego que este resulta en realidad pobre e insuficiente cuando se trata de abarcar toda la gama de hechos astrológicos bien conocidos que caen bajo nuestra consideración. En realidad JUNG no hizo más que rebautizar a un aspecto parcial y restringido de la multisecular ley hermética de analogía y correspondencia. Para aclarar esto último recordemos en primer lugar que sincrónico significa simultáneo: un hecho sincrónico tiene que darse en pareja con otro hecho (o con varios) para que la palabra tenga sentido. Luego, un acontecimiento sincrónico no puede ser predictivo del otro (o de los otros). En esto se halla la gran limitación de la noción de sincronicidad, la que resulta así mucho más pobre que la tradicional ley hermética mencionada. El siguiente ejemplo hace obvia la reflexión anterior. Nace un niño y un astrólogo competente, tras analizar las posiciones astrales en el momento de ese nacimiento, concluye que en determinada fecha futura acaecerá un hecho de gran importancia en la vida de ese nativo, por ejemplo un gran éxito académico o social. Transcurren los años y el suceso se produce con gran exactitud en fecha. Luego hay que concluir que los dos hechos sincrónicos fueron el nacimiento como manifestación vital (hecho terrestre referido al Microcosmos que es el niño) y el hecho celeste (o Macrocósmico) que es la expresión astral de las características del recién nacido en cuanto a sus cualidades como también a su entero devenir temporal. Esto pues en el tema natal se hallan reflejados en su integridad el ser humano y su destino. Para abordar todo esto la noción de sincronicidad tal como la expuso JUNG resulta en exceso insuficiente y estrecha. El Macrocosmos en el instante del nacimiento no refleja un hecho aislado solamente sino la totalidad de hechos de esa vida.
Y aquí una aclaración necesaria que hace al rigor de la exposición. No estoy postulando estas posibilidades de la Astrología sino que estoy exponiendo lo que se viene comprobando experimentalmente cada día desde hace muchos siglos.
La Astrología es una ciencia experimental y lo que se puede lograr con un radix o tema natal bien rectificado asombra. Desde luego existe en este campo gente incompetente y charlatanes pero este hecho lamentable no prueba en sí absolutamente nada respecto de la validez o invalidez de la Astrología. Y hay algo más que debe decirse a esta altura. Me resulta particularmente molesto y absurdo cuando alguien me pregunta si creo en la Astrología. La Astrología es tema de comprobación experimental y no dogma religioso.
Todos los dogmas son odiosos pues ellos en definitiva convierten en esclavos a personas libres. Por otro lado, como bien afirmaba el filósofo HENRI BERGSON “es mucho más fácil formar creyentes que hombres sabios”: Cualquiera cree, el pensar es para pocos.
Vale la pena además recordar aquí la distinción tajante que efectuaba PLATON entre la doxa (el hablar vulgar afirmando sin fundamento ni razones) y la episteme (el hablar razonado y fundamentado del hombre pensante).
Pero hacer las cosas bien en nuestra disciplina no es tan simple como muchos parecen suponer. Incluso muchos olvidan que la Astrología es ciencia o al menos pre-ciencia en perpetuo crecimiento, enriquecimiento y afinamiento y no repitiendo y aplicando sin tino aforismos y reglas a menudo falsos aprendidos de memoria.
Avancemos un poco más en la captura del sentido, emparentando a este ahora con el pensamiento holístico. De hecho y etimológicamente holos significa entero. Pensamiento holístico es pensamiento global, ver la cosa en su totalidad. Y esto no es tan simple de lograr. Para captar esto mejor recurramos a una vieja narración medieval. Un peregrino que se dirigía a Roma acertó a pasar por el obrador de una gran construcción, donde tres canteros o talladores de piedra se esforzaban en su trabajo bajo un radiante sol. El viajero le preguntó al primero de estos que era lo que hacía y la respuesta fue: “Me gano la vida”. Al dirigir igual pregunta al segundo la respuesta fue “Tallo una piedra”. Solo quedaba el tercero, quien era Maestro Iniciado en la guilda de los constructores. Ante idéntica pregunta su respuesta fue: “Construyo una catedral”, y en sus ojos ya brillaba toda la belleza grandiosa del futuro templo. Esta claro que solo él había captado el sentido global de la obra pues sus compañeros solo percibían la utilidad material o la aplicación inmediata de su esfuerzo. El mundo de símbolos que los rodeaba y el significado último de la obra pasaba desapercibido para los dos primeros.
Vemos así una vez más que todo se reduce a un problema de captación, comprensión y... conocimiento. Por todo esto es que cuando alguien me dice que es ateo o agnóstico experimento por esa persona un sentimiento de compasión enteramente análogo al que se tiene por un discapacitado al que le falta un brazo o un ojo. Pues normalmente solo la carencia física inspira pena pero, en rigor, son mucho más de lamentar los lisiados espirituales o morales.
En último análisis un ateo es quien no puede discernir el SENTIDO del cosmos y de la vida, alguien a quien se le escapó el SUPER-ORDEN IMPLICADO EN EL UNIVERSO (concepto que después analizaremos). Y esta consideración viene aquí muy al caso pues la Astrología es y será siempre disciplina de total raigambre espiritual y esotérica. Quien no percibe esto no irá lejos...
Obviamente la razón humana es instrumento muy pobre y débil en el orden metafísico y, desde luego, no hay peor ciego que el que no quiere ver...
CARL GUSTAV JUNG solía repetir pintorescamente que lo peor que le puede suceder a alguien es que se le comprenda completamente. Sin embargo ésto felizmente solo puede ocurrir en realidad a los expositores de más bajo potencial intelectual pues el nivel de comprensión depende del sentido y este solo llega en distintos niveles a quienes son aptos para ello. Diríamos crudamente en forma casi darwiniana que en materia de sentido hay una selección natural y una evolución natural: solo nos llega lo que es para nosotros, lo que estamos preparados para oír y para ver. El resto, lo que se halla por encima de nuestra comprensión y nivel se nos escapa completamente.
Hay un apólogo hindú que es un magnífico ejemplo al respecto. Un discípulo le insistía al Gurú para que éste le demostrara la existencia de Dios. El Gurú se sonrió y le replicó: Es como si quisieras encender un fósforo para poder ver al sol”. Para el Maestro el orden cósmico, la simple existencia del universo le revelaba natural y espontáneamente aquel sentido último al que el discípulo no podía llegar asistido solo por la razón y la lógica, las que son herramientas endebles y limitadas de conocimiento.
GOETHE (incidentalmente diremos que fue bisabuelo de JUNG) pone en boca de Mefistófeles una verdad trágica que se inserta en este mismo orden de ideas: “En vano vagáis por los dominios del Conocimiento. Nadie aprende sino lo que le está dado aprender”.


2.- LOS HECHOS SINCRONICOS


El tema de la conexión acausal entre sucesos y de la sincronicidad fue claramente planteado por JUNG y el físico WOLFGANG PAULI. Sin embargo el asunto fue muy mal comprendido por muchos de sus comentaristas. Algunos de ellos llegan a presentar casos de premonición como experiencias sincrónicas con nexo acausal. Desde luego esta no es la idea y vale la pena remitir a la obra original de JUNG para ejemplos clásicos al respecto. Aquí daremos algunos que entendemos son intachables. Aclaremos desde ya que no se trata de sucesos raros o muy raros ni mucho menos milagrosos. Como primer ejemplo narremos algo muy curioso en que me vi involucrado. JUNG refiere el caso de una paciente la que, durante su terapia, le estaba refiriendo haber soñado con un escarabajo de oro. El le daba gran importancia al escarabajo por ser el antiguo símbolo egipcio del renacimiento iniciático. En ese momento JUNG siente un golpe en la ventana, la abre y ve con asombro que entra un cetonia-aureate, es decir un escarabajo amarillo verdoso muy raro en Europa. No faltará quien diga que se trataba de un simple sueño premonitorio pero aún no han escuchado el final de la historia. Cuando estaba yo leyendo esto sonó el teléfono: era un conocido muy insólito de quien nada sabía desde hacía años. Me comunicó que había regresado de Egipto y que me traía de allí... uno de los clásicos escarabajos egipcios de cerámica (el que resultó ser verde amarillento). En el ejemplo aparece bien claramente la “coincidencia significativa” que destacaba JUNG en estos casos.
Un caso límite en cuanto experiencia reiterada de hechos sincrónicos es uno narrado por el astrónomo FLAMMARION y que JUNG repite. Un cierto M. Deschamps recibió en Orleans de niño como obsequio de un tal M. de Fontgibu un trozo de plum-pudding. Diez años más tarde en un restaurante de París vio plum-pudding y lo pidió pero la última porción había sido reservada por M. de Fontgibu (a quien descubrió en otra mesa). Pasaron muchos años y M. Deschamps fue invitado a una reunión social donde se serviría como especialidad rara... plum pudding. Mientras lo saboreaba Deschamps pensaba para sus adentros que solo faltaba M. de Fontgibu. En ese instante un anciano vacilante entró al salón. Era M. de Fontgibu que, totalmente arteriosclerótico, se había confundido de dirección entrando al salón de la reunión.
En este último ejemplo carecemos de datos suficientes para buscar explicaciones astrológicas o de cualquier otro tipo a este caso pero resulta claro que atribuir tales hechos al mero azar resulta por lo menos temerario. Cuanto más absurdo resulta atribuir la creación del Cosmos a la acción aleatoria de las leyes de la materia. Sería más probable y razonable querer escribir el Quijote o la Divina Comedia revolviendo una sopa de letras. Dios resulta así una necesidad impuesta por el sentido común! Por ello el gran poeta iniciado LESSING afirmaba que hablar de casualidad es ofender a Dios.
Los ejemplos podrían multiplicarse. Un hecho muy repetido ha sido analizado y expuesto por el psicoanalista ARNOLD MINDEL. Es frecuente que uno de los cónyuges experimente un cambio interior profundo cuando el otro se somete a una terapia en otra ciudad o país. Esto es un enigma para un psicoanalista corriente pero es muy claro para los astrólogos. La casa VII del radix representa no solo al cónyuge sino al inconsciente, como bien señalara el Prof. REICHELT. Marcados hechos interiores para un cónyuge repercuten y se traducen en la actitud vital del otro (Casa I, recordando por supuesto que, aplicando Casas derivadas, la I es la VII del cónyuge).
Reiteremos aquí una conclusión importante y obvia: la rareza y lo inesperado de acontecimientos de este tipo depende del nivel de conocimiento y comprensión. El mejor ejemplo son las sorpresas desagradables... que no son tan sorprendentes. Mencionemos primero el caso del gran astrólogo berlinés ERICH CARL KÜHR. Cierto día irrumpió violentamente la Gestapo en su domicilio y le incautaron por orden de Hitler sus libros y papeles astrológicos. El oficial que comandaba el grupo (y que obviamente sabía de Astrología) le preguntó a KÜHR que direcciones y tránsitos tenía para ese día. KÜHR se los dijo y la respuesta cortante fue “Ud. no puede entonces sorprenderse de nada”. Pero KÜHR era muy buen astrólogo y, previendo el hecho, había escondido en casa de unos amigos lo mejor de su biblioteca y escritos. La Gestapo solo pudo llevarse material sin importancia. A mí mismo me ocurrió algo similar. Previendo un robo domiciliario mediante Astrología (pues tenía direcciones significativas) contraté un seguro. El robo se produjo en fecha precisa y acorde con las direcciones pero el seguro pagó tan bien que repuse lo robado y mejor, blindé las puertas y me sobraron aún unos dólares. Ni en el caso de KÜHR ni en el mío propio hubo gran sorpresa: solo disgusto. Pero hay algo innegable en ambos casos: las consecuencias prácticas de tales acontecimientos fueron grandemente atenuadas gracias al conocimiento astrológico. En esto reside parte del gran valor práctico de la Astrología.
Pero hay mucho más aún: los cambios de revoluciones solares y lunares (estos últimos introducidos por quien escribe), verdaderamente mágicos pero que, por razones de espacio, no podremos tratar aquí.
Una de las grandes satisfacciones de mi vida ha sido precisamente el poder multiplicar por diez el poder predictivo con fechas precisas de la Astrología mediante mi método de las multiclaves (sucesiones SPICASC, NUMEHA, SIRIUMC) en direcciones simbólicas. Se trata precisamente de poder acceder a un nivel de conocimiento superior y poder así no solo evitar sorpresas desagradables sino también poder aprovechar al máximo las posibilidades en cuanto al aprovechamiento óptimo de momentos favorables para cada ser humano.


3. ESTRUCTURAS ISOMORFAS


En Astrología nos debemos enfrentar con hechos que son la más perfecta aplicación del clásico “COMO ARRIBA ES ABAJO”. Estos hechos son tantos y tan claros que solo los puede ignorar la combinación de la ignorancia y la mala fe. Cierto es que la Astrología debe padecer los prejuicios en su contra, prejuicios que han sido provocados por causas ya mencionadas. Para lo que sigue conviene recordar que, etimológicamente, ISOMORFO es lo que tiene igual o similar forma o estructura (iso- igual, morfos- forma). Al querer comprender las estructuras astrológicas nos enfrentamos inevitablemente con otras estructuras que son isomorfas, es decir que tienen un paralelismo formal e incluso fáctico con las de la Astrología. Vamos a dar ejemplos para poner esto en claro. Tomemos el caso bien conocido del I-CHING. Mi maestro el Prof. CARLOS REICHELT intuyó y yo demostré que el I-CHING tiene estructura absolutamente astrológica, es decir que es posible señalar paralelismos muy precisos entre una y otra técnica mántica. No es posible desarrollar esto aquí en detalle (pues el tema demanda un curso entero) pero como ejemplo es válido. Podría señalar otros casos similares como ser el Tarot, pero creo que es innecesario hacerlo. Baste recordar al denominado Tarot astrológico y las correspondencias de los arcanos con signos y planetas.
Estos son ejemplos de isomorfismos formales que establecen una correspondencia o nexo entre distintas mancias. Pero existe algo mucho más importante y que son los isomorfismos fácticos. Y estos son la razón de ser y la justificación experimental y definitiva de la Astrología, algo que no pueden ni podrán negar ni cien premios Nobel reunidos pues más vale un hecho que un millón de sutilezas y argumentos lógicos que se le opongan. La ventaja del método experimental sobre las teorías es abrumadora. Basta un solo hecho como contraejemplo para derrumbar la más bella y sólida teoría. Y esta es la ventaja de la Astrología y lo que la hace imbatible: ella cuenta cada día con nuevos hechos sólidos a su favor.
Pero sigamos con las estructuras fácticas y digamos claramente en que consisten, cuidando de pasar gradualmente de lo particular a lo general.
Supongamos que una persona tiene en su rádix una dirección dada, por ejemplo: Venus sextil casa II en simbólica tipo Numeha Clave 2. Esto es una expresión en un lenguaje simbólico que es el astrológico. Esa expresión tiene una interpretación astronómica directa y un significado o sentido que supone para captarlo (como hemos visto antes) un nivel más alto de conocimiento y comprensión. Como contrapartida se producen para la fecha del partil o vencimiento de la dirección sucesos materiales, orgánicos, psicológico-anímicos, intelectuales o espirituales en la vida de esa persona y en su entorno que corresponden al significado astrológico. Por ejemplo, para hablar de lo más simple, en el ejemplo que vemos esa persona puede cobrar dinero o recibir regalos, o bien tener una inolvidable noche de amor (recordar que tiene por fuerza Venus trígono Casa VIII en virtud de la dirección mencionada) entre otros hechos posibles. El conjunto de correspondencias entre lo astronómico y el acontecer vital es el hecho astrológico. Son dos niveles diferentes y dos lenguajes diferentes pero se corresponden entre sí. Pero lo astrológico es simbólico y lo vital es la realidad. Lo notable y útil es que ambas cosas se correspondan perfectamente. A cada sentencia en un lenguaje astronómico le corresponde otra en el plano vital y en esto consiste el isomorfismo de estructuras: es posible traducir cada sentencia en cada nivel en una o varias sentencias del otro nivel. La correspondencia existe pero es simbólico-analógica. Y la pregunta inevitable surge: Puede un lenguaje analógico-simbólico ser establecido por la sola materia o necesariamente tiene que haber inteligencia e intencionalidad tras esto? Nosotros, sin vacilar, optamos por lo segundo: no es posible seriamente aceptar que un ángulo entre dos astros (para dar un ejemplo simple) pueda corresponder por ejemplo a una actitud emotivo-afectiva si no hay tras ello tanto inteligencia como intencionalidad. Esa intencionalidad es lo que confiere el sentido (del ángulo, aspecto, dirección u otro tipo de estructura astrológica). Y a partir de este sentido es que se pueden inferir otros más elevados: en la Astrología hay un metalenguaje que toca descubrir a quien se interese en el tema y tenga nivel espiritual e intelectual para ello.


4. LA NATURALEZA DE LA ASTROLOGIA


Y llegamos aquí a lo que será lo más importante para quienes solo atienden a lo útil y aplicable. Desde luego esto no es lo principal pero esas mentalidades así lo entienden y algo hay que hacer por ellas.
Muchos han venido sosteniendo desde tiempo inmemorial que las ondas, vibraciones y fuerzas planetarias son capaces de influir y modificar la vida humana. Desde luego esto no solo es absurdo (lo demostraremos luego). Además es revelador que quienes tales cosas afirman no tienen base científica alguna y, lo que es aún peor, no han reflexionado en lo más mínimo sobre la naturaleza íntima y profunda de los hechos astrológicos. Vamos a demostrar que esto es así. Ante todo digamos que la Física solo reconoce en su estado actual fuerzas o causas en general de unas pocas clases: las gravitatorias y mecánicas, las electromagnéticas y las interacciones fuertes y débiles a nivel del núcleo atómico. Ninguna de estas categorías encaja ni permite explicar la naturaleza de los pretendidos “influjos planetarios”. No faltará quien afirme que tal vez la Física no conoce ni reconoce aún a tales influjos pero, desde luego, esta es una afirmación gratuita y propia de quienes no se preocupan demasiado de la solidez de sus afirmaciones (la doxa de Platón ya mencionada...).
Coloquémonos ahora en el otro punto de vista o sea el de la Ley Hermética de Correspondencia Analógica. Aceptemos a esta como Principio o hipótesis de partida y todas nuestras dificultades desaparecen en el acto. Recordemos que la Ley citada postula un ORDEN Y ARMONIA UNIVERSAL Y TOTAL. A partir de ello los astros del sistema solar cesan de ser considerados causas eficientes del destino humano y pasan a ser simples indicadores de este, neutros en sí mismos.
Pero esto supone una ruptura conceptual muy grande, al aceptar que junto al Principio de Causalidad coexiste otro de igual o mayor importancia y envergadura que es el citado. Esto es mucho pedirles a cierto tipo de mentalidades poco flexibles frente a las revoluciones conceptuales.
Y esto no solo reza para los científicos sino también para astrólogos sin aptitud o inclinación filosófica. Esta revolución conceptual fue la del legendario HERMES TRISMEGISTO en la Antigüedad, renovada en forma restringida por JUNG en nuestros días. La forma de sincronicidad considerada por JUNG resulta demasiado restrictiva al no poder abarcar en su marco la noción de movimientos ideales (no reales) de los planetas que se consideran en la teoría de las direcciones astrológicas.
Para justificar este cambio profundo de punto de vista es necesario recurrir a lo que se conoce como “Principio de la economía de pensamiento”, formulado por el célebre filósofo y físico austriaco ERNST MACH. Dice este principio, verdadero paradigma de sensatez, quelas teorías relativas a los hechos naturales, teorías tanto descriptivas como explicativas, deben ser formuladas en forma tal que cueste un mínimo de esfuerzo intelectual el comprenderlas.
Y es el caso de aplicar este último principio pues en el marco del clásico Principio de Causalidad la Física en su estado actual es totalmente incapaz de explicar la Astrología y mucho más incapaz aún de refutarla.
Debido a ello, con soberbia e ignorancia, los físicos simplemente se limitan a negarle todo valor a nuestra disciplina.
Por todo ello la Astrología encarnada en los astrólogos tiene que tomar conciencia de su propia fuerza y enfrentar a esos detractores con hechos sólidos en la mano. Pero eso solo es posible para personas inteligentes y bien preparadas pero no para imbéciles tan charlatanes como deshonestos y faltos de autocrítica.
Veamos ahora con un poco más de detalle técnico cuales razones existen para sostener el punto de vista de las correspondencias analógicas (dada la insuficiencia de la concepción sincronística de JUNG como marco de referencia para poder explicar o al menos describir el hecho astrológico).
En primer lugar destaquemos que la Astrología se vale continuamente de elementos imprescindibles tanto en diagnóstico como en pronóstico: las cúspides de las casas. Pero estos elementos son puntos de la eclíptica no materiales, es decir no están asociados per se a ningún astro u otra forma de materia. Y desde luego un punto vacío no puede generar como causa hechos de ninguna naturaleza ni de ningún orden. Ahora bien, la validez de las cúspides de casas como elementos diagnóstico-predictivos es cosa absolutamente irrebatible(sobre más que sólida base experimental), a condición de que se empleen para latitudes usuales norte o sur entre 0 y 66 grados las cúspides de PLACIDUS, probadamente exactas y eficaces. Más allá de esas latitudes simplemente el problema no se halla aún resuelto en forma definitiva. Existen otros puntos de naturaleza no material (tales como los nodos y los antiscios) de uso frecuente en Astrología pero para ninguno de ellos se puede alegar una base experimental de comprobación de eficacia tan sólida como para las cúspides de Casassalvo los astros y planetas mismos. Esto último es notable y jamás lo he visto señalado explícitamente: En Astrología no se trabaja con puntos de la esfera celeste que correspondan a la posición real de los astros (su centro) sino y únicamente con puntos ideales que solo constituyen la proyección de los planetas sobre la eclíptica. Estos puntos son rigurosa y absolutamente inmateriales pues los astros no coinciden con ellos salvo en muy infrecuentes ocasiones (al tener latitud cero), con excepción del Sol que recorre permanentemente el plano ideal de la Eclíptica. Los nodos lunares (intersección de la órbita lunar instantánea con la Eclíptica) también son sin duda ejemplos de puntos inmateriales de la esfera celeste útiles en Astrología (aún cuando las direcciones tanto a los nodos medios como a los verdaderos no están asociadas a sucesos, a pesar de lo que digan al respecto autores conspicuos). Luego todos los puntos que emplean con probada eficacia y validez los astrólogos son normalmente inmateriales con excepción del Sol.
Y todavía hay un hecho notable a señalar: no todos los cuerpos del sistema solar son astrológicamente eficientes. Por ejemplo las direcciones donde intervienen Chiron, Transpluto, Ceres, Pallas, Juno, Vesta,... son totalmente imperceptibles en cuanto a sucesos a su vencimiento (a pesar de ríos de tinta que han corrido con pretendidos análisis de sus significados astrológicos respectivos). Apuntemos de paso que lo mismo ocurre con las direcciones de Lilith y Lilith corregida aún cuando estos no son puntos materiales. Vale la pena reflexionar al respecto de estos hechos...
Incluso la Astrología se basa en un modelo perfectamente adecuado para ella pero que es de carácter ideal ya que no corresponde a la realidad física. Nos referimos, claro está, al modelo geocéntrico pre-copernicano cuando el hecho real corresponde por supuesto al sistema heliocéntrico.
Cómo podría entonces nuestra disciplina astrológica ser causalista si emplea puntos sin materia que no pueden ser causa de nada ni tener por lo tanto efecto físico o de otro tipo?
Hay otro argumento más que no puede ser dejado de lado: la Astrología occidental se basa en signos y regencias que estructuran un sistema complicado. Pues bien: esos signos son una abstracción, no tienen existencia real. Su naturaleza es puramente simbólica y, con mayor razón, también lo es la del sistema de regencias. Ni unos ni otro tienen naturaleza material y, sin embargo, funcionan. Y no se puede argumentar que tras los signos se hallan las constelaciones de igual nombre pues, como todo el mundo sabe, estas se hallan considerablemente desfasadas respecto de los signos. Al respecto de las regencias debe decirse algo importante. Algunos astrólogos que pretenden ser modernistas han optado por suprimir el uso de las regencias (lo que equivale a tirar al bebé junto con el agua del baño) pues ellos consideran que es una noción anticuada. Pocos absurdos de los últimos tiempos resultan en la práctica astrológica tan perniciosos como este; pues ello equivale a privar a la Astrología de la mayor parte de su potencia y posibilidades.
Los argumentos están dados y el teorema queda demostrado. Quienes pretenden una Astrología causalista o hablan de ondas, fuerzas, energías y vibraciones planetarias simplemente deberán revisar sus ideas.
Pero hay más: en las llamadas direcciones astrológicas, que son instrumentos predictivos de enorme eficacia y precisión (como la experiencia lo señala: Aquí no es cuestión de gustos o disgustos personales) los movimientos astrales que se consideran tanto en las direcciones simbólicas como en las primarias de todos los tipos son movimientos simbólicos ideales (no reales) de puntos celestes simbólicos (no materiales como ya hemos visto).
Y nuevamente surge la conclusión obvia: como puede considerarse causal a la Astrología si sus conclusiones predictivas surgen de considerar puntos ideales (no materiales) y, además, movimientos simbólicos (no reales) de los astros?
La polémica causalidad versus correspondencia analógica puede considerarse con esto definitivamente zanjada. De todas formas y para quien lo desee el debate sigue abierto... y aún quedan cosas para decir al respecto.


5. EL ORDEN IMPLICADO


He aquí una idea de la Física Moderna que tiene perfecta aplicación en Astrología. El padre de esta idea es el destacado especialista en Mecánica Cuántica DAVID BOHM, autor de muchos trabajos y de una serie de libros que han tenido gran difusión internacional. Vamos a exponer a grandes rasgos sus concepciones para aplicarlas luego a la Astrología y obtener de ello algunas inferencias de valor.
Ya hemos expuesto la conclusión principal: no solo la Astrología no es causal sino pura y exclusivamente analógico-sincrónica (a pesar de los innumerables diletantes que siguen mencionando ondas, energías y vibraciones planetarias a las que nadie jamás detectó y mucho menos midió).
Además, y esto es esencial, la Astrología nos permite por medio de una suerte de inferencia trascendental partiendo del orden físico desembocar de lleno en el orden metafísico, pasando de lo visible a lo invisible y de lo cósmico y lo humano a lo divino. El conocimiento astrológico nos capacita pues para poder considerar al Cosmos como un objeto simbólico.
El afirmar como lo hacemos que los astros son meros indicadores analógicos neutros puede causar gran sorpresa a los principiantes en Astrología pero sostener otra cosa es transformarse en un enemigo del buen sentido. Debe decirse claramente: ni Júpiter es “bueno” ni Saturno es “malo”. Ambos, conjuntamente con los otros astros del sistema solar, se limitan a indicarnos lo que el Gran Plan ha reservado para cada uno de nosotros. Veamos como es esto, recurriendo a la idea de BOHM del orden implicado. Usando las palabras del autor diremos que el orden en la naturaleza no puede presentarse ante nosotros de manera íntegra y total: solo puede manifestarse algún aspecto de él. Cuando permitimos que el orden aparezca en su aspecto manifiesto esto conduce a una experiencia de percepción pero esto no significa en modo alguno que la totalidad del orden se esté manifestando. En la visión cartesiana el orden se manifiesta totalmente. En el orden implicado este orden natural aparece solo de una manera potencial, casi velada. Así múltiples fenómenos físicos serían solo como un “desplegarse” parcial de ese orden implicado al que no se le conoce sino indirectamente. COMO ARRIBA ES ABAJO reza el aforismo hermético. Esto que resulta aceptable para los físicos limitando su validez al plano material es también perfectamente aplicable como Principio a la Astrología, ya que en esta se revela parcialmente un Orden con mayúscula que es el Gran Plan del Sublime Arquitecto de los Mundos.


6. CONCLUSIÓN


En la Astrología hay un orden implicado que hace de lleno a lo esotérico y metafísico y por lo tanto no es accesible a quienes solo piensan en términos de la materia y de lo material. Resulta muy oportuno citar al bien conocido filósofo, músico y astrólogo OSKAR ADLER, quien afirmó con justeza: “Dios se revela en el mundo”. Mucho antes que ADLER el mítico KLAUS VON CUSA (en el se originó la leyenda de Santa Claus) decía algo muy similar “Dios se despliega en el mundo”. Cómo no pensar en el orden implicado de BOHM? Y la Astrología es la prueba palpable de todo ello al poner de manifiesto con cuanto cuidado y detalle fueron planificadas nuestras existencias temporales.


7. COLOFON


Y como colofón queremos consignar aquí una frase de GOETHE que resulta a nuestro juicio de inmenso valor y utilidad para los astrólogos:
“El que somete el pensamiento especulativo a la prueba de los hechos y los hechos a la prueba del pensamiento especulativo rara vez se equivoca y si yerra pronto encontrará de nuevo el camino".



http://www.spicasc.com/2011/10/para-tener-muy-en-cuenta.html