viernes, 30 de enero de 2015

El significado psicológico de la casa XII. Por Roberto Gutiérrez








 

El significado Psicologico de la casa XII

 


En su nivel más profundo, la Casa XII representa el anhelo de disolución que vive en todos nosotros, las ansias de regresar a las aguas indiferenciadas de la matriz, al estado de unidad originaria. Freud, Jung, Piaget, Klein y muchos otros psicólogos coinciden en que la estructura inicial de la conciencia del niño es previa a la división sujeto/objeto, y que ignora las limitaciones, el espacio y el tiempo. De esta forma, en algún nivel profundo, cada individuo intuye que su naturaleza más íntima es ilimitada, infinita y eterna. El redescubrimiento de esta integridad es nuestro mayor deseo y nuestra mayor necesidad. Por un lado, este deseo puede interpretarse como una regresión que lleva de vuelta al estado prenatal, pero en términos espirituales, esta misma urgencia se traduce en una avidez mística de unión con nuestra fuente, y en la experiencia directa de ser parte de algo mayor que nosotros, como una especie de nostalgia divina. No obstante, el ego ha librado una dura batalla desde la Casa I por forjarse una identidad clara y definida hasta llegar a la Casa XII, lo que hace que también se cuestione si realmente quiere renunciar a ella.
La Casa XII está asociada a Piscis y Neptuno. En el símbolo de Piscis, dos peces nadan en direcciones opuestas. Los seres humanos nos vemos enfrentados con un dilema fundamental, con dos tendencias opuestas. Cada persona quiere perder su sensación de aislamiento y trascender su apartamiento individual; y sin embargo, a cada una le aterra la desintegración, y contempla con temor la pérdida del sí mismo. Esta doble ligadura existencia (anhelar la totalidad y, sin embargo, resistírsele a ella) es el principal dilema de la Casa XII.
Por ser tan aterradora la disolución de la identidad del yo, la gente busca gratificaciones sustitutas. Una de ellas es el sexo y el amor: si me aman o me incluyen, puedo trascender mi aislamiento. Otro recurso para recuperar el perdido sentimiento de omnipotencia y omniprescencia recurre a la posesión del poder y el prestigio: si puedo extender mi esfera de influencia cada vez a más cosas, entonces el resto de la vida estará conectado conmigo. La inmersión en el alcohol o las drogas es una manera más de derribar fronteras y de flexibilizar rigideces. Los deseos de suicidio, y otras formas diversas de comportamiento autodestructivo, enmascaran el ansia de regresar al estado de mayor bienaventuranza propio de un ser no diferenciado. La meditación, la plegaria y la devoción a Dios son también otras formas de buscar la trascendencia. Todo esto es cuestón de la Casa XII.
La Casa XII absorbe, devora, desestructura o engrandece desmesuradamente la identidad individual. Una fuerte acentuación en esta casa puede ser indicio de personas que tienen grandes dificultades para formarse una identidad claramente definida. Otras con las misma característica desfiguran si identidad personal en forma totalmente desproporcionada. En vez de intentar una reconexión con Dios, la persona procura representar el papel de Dios, es decir, caer en una forma de autoengrandecimiento que se relaciona con lo que Abraham Maslow llamaba una desorientación superior.
Es frecuente que la desorientación de la Casa XII respecto de quiénes somos vaya acompañada de una carencia de toda carencia de dirección concreta en la vida. Tan pronto como el individuo siente que ha capturado algo sobre lo cual puede apoyar su sentimiento de un yo, ese algo se le escapa o desaparece misteriosamente. La capacidad de sacar adelante sus propios objetivos personales se disuleve, sin saber cómo, bajo la influencia de un poder mucho mayor sonre el cual se tiene un control muy escaso.
Por otro lado, el oscurecimiento de las fronteras entre el sí mismo y los otros puede conferir también un grado mayor de empatía y de compasión. Algunas personas que tienen una configuración fuerte en la Casa XII buscarán cualquier medio de escaparse del mundo o de apartarse totalmente de él. Otras, que sienten como propio el dolor de afuera, se esforzarán naturalmente por aliviarlo de alguna manera. En grados diversos, la Casa XII describe a la personalidad que ayuda, repara o rescata; al mártir o salvador que toma sobre sí las necesidades y las causas de los otros.
Sin enbargo, por más que con frecuencia el sacrificio, palabra clave de esta Casa, y el sufrimiento sirvan para ablandar el ego y para dar origen a un grado mayor de empatía y de conciencia espiritual, es muy fácil que el valor del dolor y la naturaleza del sacrificio se deformen, convirtiéndose en Tengo que sufrir para encontrar a Dios, o en Se ha de renunciar a cualquier cosa que pueda constituir una satisfacción personal. Tal vez, en realidad, no sean las mismas cosas lo que se ha de sacrificar, sino más bien el apego que sentimos por ellas.
Tradicionalmente, la Casa XII, junto con las otras casas de Agua, la VIII y la IV, revela pautas, impulsos, urgencias y compulsiones que actúan desde debajo del nivel de percepción consciente y, sin embargo, influyen significativamente sobre nuestras opciones, actitudes y orientación en la vida.
En algunos casos, los planetas y signos de la Casa XII pueden estar relacionados con lo que los psicólogos llaman efecto umbilical. De este modo, las vivencias de la madre durante la fecundación se transmiten al feto. Plutón en esta casa puede indicar que la madre haya soportado una época traumática durante el embarazo. El niño nace entonces con la sensación de que la vida es peligrosa y con una aprensión opresiva de que hay algo al acecho. En algunos casos, Plutón en Casa XII habla de una muerte temprana de la madre, algunas veces nada más nacer el niño.
Para muchos, la Casa XII es la casa del karma. De este modo, esta casa nos muestra lo que traemos del pasado, y que actuará en esta vida, ya sea en la columna de débito o en la de crédito de nuestra cuenta.
Los emplazamientos en la Casa XII puedne indicar viejos puntos de fricción y energías que no hemos sabido usar en vidas anteriores, y que en esta todavía necesitamos aprender a manejar con prudencia. Sin enbargo, esta casa pued eencerrar también cualidades que en esta vida nos servirán con ventaja como resultado del trabajo realizado sobre ellas en el pasado. Esta casa puede ser tanto la de la propia salvación como de la propia perdición. Marte o Aries en esta casa podría indicae que el egoísmo, la impulsividad o la temeridad hayan sido un problema en el pasado, y una continuación de semejante comportamiento podría ser causa de una caída en la vida presente. Pero una Casa XII con Marte bien aspectado sugiere que las cualidades positivas de Marte, tales como el coraje, la fuerza la sinceridad, ya han sido aprendidas y apoyarán al nativo en momentos difíciles, pasando a primer plano precisamente cuando sean más necesarias. Cuando los aspectos de los emplazamientos en esta casa son mixtos, el efecto de ese planeta o esa energía está de alguna manera en la balanza, como si nos viéramos sometidos a una prueba de cómo manejamos ese principio. La prudencia garantizará mejores resultados que la temeridad,cuyas consecuencias pueden ser muy graves.
La Casa XII representa también el inconsciente colectivo y el caudal inmenso de imágenes que alberga la humanidad. Por ello, esta casa da tantos artistas y escritores, sobre todo los visionarios, lo que tienen una especie de conexión directa con algo superior. Es también por ello que muchas personas con fuerte acentuación de Casa XII sean mediadores y transmisores de imágenes místicas y espirituales.
Es como si las energías de la Casa XII no estuvieran destinadas a ser usadas con fines exclusivamente personales. Es probable que Marte en esta casa asuma el papel de ser quien libra una batalla o defiende una causa en nombre de otras personas. En este sentido, es como si cediéramos nuestro Marte, o se lo ofrendásemos a otros. Mercurio en Casa XII puede enunciar lo que otra gente piensa o puede convertirse en portavoz de sus ideas.
Hay personas que, por mediación de los emplazamientos en la Casa XII, llevan lo que podríamos llamar una vida simbólica, es decir, que los problemas de su vida individual reflejan las tendencias o los dilemas existentes en la atmósfera colectiva. Gandhi tenía al Sol en Libra en la Casa XII, por ejemplo, y fue la encarnación viviente del principio libriano de la coexistencia pacífica. Hitler tenía a Urano en esta casa, lo que hizo que se abriera a energías e ideologías que en aquel momento estaban en el aire. A veces, Urano en Cáncer en Casa XII puede indicar a alguien nacido en un lugar donde se le discrimine, y convertirse en icono de lucha para la inserción de otras personas como él.
Esta casa es también la de los enemigos secretos y de las actividades entre bastidores. De alguna forma es como si las personas conspiraran o tramaran algo en contra de nosotros. No obstante, es muy probable que tenga que ver con fuerzas o debilidades que se ocultan en nosotros mismos y que sabotean la realización de nuestras metas y objetivos conscientes. Estas fuerzas o debilidades pueden ser impulsos inconscientes que nos desvían del logro de nuestros objetivos. Un hombre con la Luna y Venus en Casa VII puede hablar de una gran urgencia de relación íntima con otra persona, pero si además tiene a Urano en Casa XII, el hecho nos lleva apensar que, inconscientemente, puede haber un deseo tan intenso de libertad e independencia que lo lleve a sabotear, sin darse cuenta, cualquier intento de establecer vínculos que lo limiten. Puede suceder que este nativo se sienta atraído habitualmente por mujeres que, por no ser libres, no pueden casarse, o que por alguna razón no están dispuestas a responder favorablememte a sus propuestas. De esta manera, la compulsión inconsciente a mantener la independencia (Urano en Casa XII) puede triunfar sobre las necesidades más conscientes.
La Casa XII tiene relación también con los hospitales y las prisiones, es decir, lugares donde se aparta a ciertas personas de la sociedad. Es posible que quienes tengan emplazamientos difíciles en esta casa se desmoronen bajo la presión de la vida, o que caigan presas del poder de complejos inconscientes que, al emerger a la superficie, los pongan ante la necesidad de ser atendidos y contenidos. A otros se los confina porque se los considera peligrosos para el bienestar de la sociedad. Es probable que la hospitalización o un periodo de reclusión y apartamiento de la vida, sea necesaria para restablecer el equilibrio físico y psicológico, con lo que la persona vuelve a estar entera. Las experiencias en orfanatos, hospicios y hogares para disminuidos también aparecen por mediación de la Casa XII.
Mucha gente con esta casa fuertemente acentuada trabaja en instituciones de este tipo, así como en museos o bibliotecas o instituciones eclesiásticas.
Esta casa puede hablar de la profesión. Así, Marte puede hablar de deportistas, Saturno de médicos y científicos, la Luna de escritores y Júpiter de actores. Los planetas que se encuentran en la Casa XII ( y en la IX, VI y III) determinan significativamente el carácter y la profesión del nativo. Pero en la Casa XII, estas profesiones están siempre al servicio del colectivo antes que de los propios intereses.
Puede ser también que un individuo tenga la vivencia de un planeta emplazado en esta casa como la clave de o la senda a la grandeza y la trascendencia de sí mismo. Cada uno puede creer em este sentido que las puertas del cielo se le abrirán si se destaca en el principio, sea cual fuere, que tenga en la Casa XII.
En definitiva, esta casa exige que, sin perder completamente nuestra propia identidad personal ni el sentimiento de nuestra peculiar individualidad, todos necesitamos experimentar y reconocer esa parte o aspecto de nosotros que es universal e ilimitado, y debemos reconocerlo y establecer contacto con él. En última instancia, de lo que se trata es de nadar en las aguas de la Casa XII, sin ahogarnos en ellas.




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