viernes, 20 de febrero de 2015

Casa XII, una experiencia amorosa. Por Pablo Telias.








  Casa XII. Una experiencia amorosa.

Por Pablo Telias








 Si al referirnos a la casa VIII hablamos del  amor que surge en la entrega al amado, entonces podemos decir  que la casa XII es una invitación a  descubrir y experimentar otra dimensión del amor.
Amor es una palabra tan amplia en su alcance significativo,  que  siendo fiel a mi espíritu virginiano  me gustaría precisar  cual de los múltiples sentidos del término amor  podemos  vincular mas estrictamente con la casa doce.
La lengua griega tiene  cuatro modos  para designar al amor: storgé, eros, filia y ágape, modos que asumen diferentes grados  de encuentro  y de apertura al otro.
La storgé es el amor de los vínculos familiares lo podemos relacionar con la luna, cáncer y casa IV. El amor-storgé es el afecto natural que está presente entre los padres y los hijos, entre los hermanos y los parientes cercanos. Se relaciona con el  sentido de pertenencia, donde se encuentra protección y refugio emocional.
El Eros es el deseo  sexual, deseo  creador, esta fuerza que nos lleva hacia el otro desconocido Esto se ve reflejado en varios relato míticos en los que  Eros aparece como fuerza necesaria y  actuante para la continuidad de la vida. Platón  en el banquete  nos presenta a Eros  como un camino iniciático que nos lleva desde la atracción a un cuerpo bello hasta la idea de Bien.  El amor-Eros está sin duda vinculado con la casa ocho, ámbito que habíamos tratado en el artículo anterior.
El amor en dimensión filial es un amor hacia nuestros  amigos amor-filia también se usa para amor de equipo. Se llama así porque hay algo en común, un intercambio mutuo. Aristóteles le dedica un libro completo de su ética a Nicómaco para desarrollar la importancia de este tipo de amor. Lo distintivo del amor-filia es el ser  un compromiso solo regulado por la libertad de elección  que se renueva en cada encuentro, que no se da en el caso de una pareja, ya que al establecerse el compromiso formal pasa a estar regulado por la ley matrimonial. Expresado en lenguaje astrológico al amor-filia lo llamamos casa once.   
Finalmente el amor-ágape, la figura mas noble y abarcante del amor, nos hace descubrir notas de sobreabundancia y universalidad.  La casa XII, Piscis y Neptuno   simbolizan  esta clase de amor. El amor-ágape no supone la exclusión o desvalorización ni del amor- eros,  ni del amor storgé, sino un enaltecimiento de los mismos. Si bien muchas veces el descubrimiento de este amor súper-abundante puede llevarnos a  una tensión entre los intereses del ego y la entrega, un salir de si hacia otros, es  justamente esa  la tensión  que nos puede abrir otro registro sensible y al mismo tiempo otro horizonte comprensivo. En términos de la mística medieval sería el estado de éxtasis  (fuera de sí) o el quinto grado del entendimiento.
La Casa 12  es un ámbito o experiencia que nos habla de aquello que tenemos para servir a los demás. Esa afirmación denota la gratuidad y donación de esa energía que ni es nuestra, ni para nosotros, sino  para recibirla y entregarla.
La metáfora  lo que viene de arriba   ayuda a captar mejor el significado de la  Casa 12, que se plasma en la imagen del amor descendente, que nos es dado , el que por asi decirlo tiene origen en otra dimensión .
Desde el simbolismo bíblico, el evangelio según San Juan nos presenta varios  relatos que profundizan en la noción  que astrológicamente simbolizamos con esta casa. Tomaremos la conversación que Jesús tiene con la mujer samaritana, Jesús  dice que El puede dar el agua viva, agua viva es la que corre, opuesta al agua estancada o a la  contenida en un recipiente. La mujer no entiende las palabras de Jesús  y sigue pensando que Jesús le ofrece el agua material la del pozo que tiene ante sus ojos.  El agua que ofrece Jesús es un agua que sacia definitivamente y que proviene de una fuente inagotable, el que  beba  de esa agua estará participando de la vida eterna.
La casa 12 nos abre a lo transpersonal, a lo trascendente. Es fuente  de inspiración  para el Yo,  es capacidad de resonancia con el universo, es comprensión intuitiva de una participación en un orden que no podemos comprender lógicamente. Esta casa nos conduce a una entrega a una amorosidad que no se da en una relación de simetría,
ya que aquello que nos ama y amamos  es mas que humano  y a eso podemos llamarlo Dios, Cosmos o Energía.