sábado, 14 de febrero de 2015

Los planetas y las relaciones. Por Marcela E. Díaz.







Los planetas y las relaciones:


Las características más importantes de nuestra identidad están determinadas por el Sol, empuja a exteriorizar la esencia individual que expresaremos a los interlocutores entrando así en contacto con los demás. Con el Sol nos conectamos con nosotros mismos para ir al centro y así poder expresar lo innato. Ubicado en los signos de Fuego, tiende a desarrollar el mando, el protagonismo y la imposición. Hace evidente su presencia, y es el más fácil de observar porque hay una innegable exteriorización. El Sol, en signos de Tierra adopta una postura más receptiva. Se basa en lo práctico, solamente se mueve según los resultados. No le interesan las relaciones sin beneficios aparentes. La palabra, será muy importante en signos de Aire.
La conversación es de vital importancia para todo tipo de relación. La intensidad de lo vivido, la experimentación de emociones es lo que se valorará en los signos de Agua. En el comportamiento tienen un papel muy decisivo los sentimientos.
La Luna nos permite organizar la voluntad interna y las situaciones externas, a través de ella enfrentamos la cotidianidad. Desde la subjetividad se viven las relaciones, cada individualidad se encaja con otra y estas a su vez en el conjunto del entorno.
Se trata de saber insertarse en el exterior, lo que obliga a expresar la parte más íntima determinada por la necesidad y la dependencia personal. Nos dice de manera instintiva que necesitamos de los otros para satisfacer nuestras necesidades. Mercurio sirve de intermediario, a través del lenguaje, del conocimiento. Se prepara para que haya reciprocidad en las relaciones ya establecidas o por establecer. Para conseguir la autosuficiencia aprendemos de lo que esta afuera. La conexión de un sujeto con otro se da por intermedio de la palabra. Las relaciones que se establecen con Mercurio son por intermedio del intelecto, con este se busca el entendimiento. Son típicamente mercurianas las relaciones fraternales, de colegas.
Venus en cambio busca la afinidad para establecer la armonía. Con Venus se imprime un toque afectivo, va más allá del lenguaje permitiendo que se expresen los sentimientos. Trata de unir la palabra con las sensaciones amorosas, actúa sobre las relaciones de pareja.
Un comportamiento venusiano esta demostrado por la atención, el respeto, las buenas costumbres y la consideración. Venus nos indica que debemos aportar paz, amabilidad, armonía en la interacción con los otros para adquirir el propio equilibrio. Marte interviene en lo físico, pone la energía en acción. Siempre hay algún tipo de interés en toda relación, se busca en los otros lo que necesitamos para nuestro autoabastecimiento. Es el movimiento imprescindible en cualquier relación, es la exteriorización. Contiene deseos inmediatos, donde comúnmente se usa la fuerza, la osadía, para obtener respuestas rápidas y conseguir todo lo que se necesita. La autoestima incentiva a la superación, para esforzarse y conseguir los bienes que se persiguen. Los planetas lentos influyen en el comportamiento social y los rápidos actúan sobre el comportamiento personal. Júpiter y Saturno nos preparan, mediante el conocimiento y la justicia, para obtener una conducta recta, nos inserta y nos acomoda a los distintos cambios socioeconómicos.
Júpiter nos permite elaborar ideas, relacionando las teorías con el efecto práctico. Es el administrador, nos permite el conocimiento de la Ley para poder encajar debidamente en la sociedad. Es el intérprete de los conceptos divinos y su forma humana de entenderlos para así actuar de modo mesurado, pensando en las consecuencias. No se trata simplemente de satisfacer las necesidades individuales sino, de encajar lo individual con lo colectivo. Nos permite entender al mundo más allá de las apariencias para así actuar correctamente con uno mismo y con los otros. Abre la brecha de la conciencia para lograr la superación a través de un ideal. Saturno nos enseña limites para no transgredir las reglas, para hacer el bien entre nosotros y los demás, respetando lo propio y lo ajeno para el correcto funcionamiento.
Es la aplicación de la Ley, el desarrollo personal nos permite el progreso, nos permite fijar una meta más allá de la mera subsistencia. Saturno hace realidad los anhelos jupiterianos. Júpiter determina que se esta para algo más que para deambular y Saturno para darle sentido y finalidad a nuestra existencia.
Urano nos conecta por intermedio de la mente con otras dimensiones. Su tarea es traspasar lo límites librándose de los prejuicios, de los tabúes, impregnándonos de libertad, de espontaneidad. No le gustan las reglas, se basa en la sensación única de cada vivencia. Se focaliza en el futuro porque se siente insatisfecho por las adquisiciones del pasado que influyen en el presente.
Es inminente, fulminante y rápido, se vincula con el cielo tratando de derramar el conocimiento para lograr el progreso. Si se esta preparado para entenderlo se verán resultados positivos. Entenderlo significa traspasar lo visible, para relacionarse con estados superiores. Cualquier cosa es posible con Urano, porque no se pueden hacer planes concretos, ni previsibles, ya que no soporta ataduras se deben esperar interrupciones, ritmos oscilantes. Las relaciones con la influencia de Urano serán liberales, poco convencionales, con imprevistos y con reacciones insospechadas. Utiliza lo mental para lograr un salto hacia el futuro.
Neptuno abarca la intuición, se relaciona con las personas y las cosas a través de las sensaciones, percibiendo y sintiendo. La relaciones que se establecen responsen a una voz interior y no tienen argumentos que puedan explicarlas.
A neptuno le cuesta concentrarse con lo evidente y con lo externo, es sutil y capaz de experimentar altas vibraciones y mensajes que provienen de lugares insospechados. Se expresa desde lo interno, su función es tomar conciencia de lo incorpóreo, de lo invisible que mueve al mundo y que luego tomará forma. Necesita conectarse con la esencia para poder ver matices y tonalidades que no pueden verse desde lo físico. Aprendemos con la ayuda de Neptuno a relacionar lo particular con lo universal, integrando las unidades con el Todo para mantener el orden y el propósito. Facilita el paso hacia delante por la vía afectiva.
Plutón tiene como función la regeneración, cambiando las relaciones que fueron significativas en un tiempo pero, que ya pertenecen al pasado, por nuevas relaciones que crearán nuevos intereses, afinidades y simpatías. También en las relaciones que perduran hay transformaciones, ya que cualquier vínculo está sujeto a reacondicionamientos debido a las modificaciones sustanciales de la propia existencia. Nos muestra la vida y la muerte, que no debemos aferrarnos a las personas, ya que éstas pueden ser importantes a veces e insignificantes otras, es cuestión de estar atentos a que papel realizamos nosotros y que papel los demás con respecto a nosotros. A lo largo de los años nos vamos transformando individualmente y en este proceso intervienen personas que se relacionan con nosotros de manera cercana o no.





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