domingo, 24 de mayo de 2015

Partiendo de la Astrología Tradicional, ¿qué significados quedan para Urano?. Por Mila.









Partiendo de la Astrología Tradicional, ¿qué significados quedan para Urano?

1781 dio la bienvenida al planeta Urano gracias al astrónomo William (Wilhelm) Herschel. Según la Astrología moderna, Urano es el regente del signo de Acuario.
Fotografía de Urano tomada por el Voyager II en 1986.

Existe la corriente, muy extendida, de admitirlo como co regente del signo, conservando parte de la regencia acuariana para el dueño original, Saturno. Admitiendo su incapacidad para regir Acuario, también se le llega a atribuir domicilio en ese signo, algo contradictorio porque un planeta en domicilio gobierna en signo donde se halla. Según el esquema clásico de regencias, que se organiza a partir de los domicilios de las luminarias (la Luna y el Sol), ninguna de estas atribuciones tiene sentido.
En realidad, Urano y Acuario representan principios diferentes. A Urano se le atribuye la rebeldía, la brusquedad, la impaciencia, rasgos que en realidad “pertenecen” a la cualidad primitiva de seco o sequedad. Marte es el más seco de los siete planetas clásicos, con diferencia, por lo que es, esencialmente, individualista. Así, una carta en la que Marte esté especialmente seco (por ejemplo, en carta diurna y ocupando un signo seco o en posición oriental al Sol) y además represente muy personalmente al nativ@, mostrará estas características aparentemente uranianas.
Por su parte, Acuario representa fundamentalmente el igualitarismo, la vinculación en grupo y su extensión en red. Como vemos, Urano y Acuario tienen poco que ver, al menos en este rango de significados.
También se dice que Urano confiere originalidad, incluso genialidad, cualidades que en realidad proceden del territorio mixto de la mente y el temperamento, lo que requiere la participación de un Mercurio (otro planeta seco) en buen estado cósmico, la Casa III, que rige la inteligencia concreta y el manejo de información y la Luna, el elemento astrológico más importante a la hora de valorar el comportamiento. De hecho, la excentricidad atribuida a Urano ha sido durante siglos un rasgo que en términos astrológicos procedía de la Luna, el más rápido y voluble de todos los planetas, cuando se hallaba en un estado cósmico que acrecentara su inestabilidad. Acuario también puede tener su cuota de excentricidad y no es extraño, tratándose de un signo con la contradicción de ser de Aire (caliente y húmedo) y estar gobernado por Saturno (frío y seco), señor de toda distancia emocional. Acuario lo resuelve estableciendo vínculos (Aire) en grupo, para no tener que intimar…
En Astrología tradicional no hay nada arbitrario. Los signos son asignados a sus regentes según el orden de los planetas en el sistema solar. Los planetas “son” en relación a las luminarias y según su posición y distancia, escenifican su “bondad” o “maldad”, es decir, su amistad o enemistad con el Sol y la Luna, los reyes de la creación.
De este esquema procede también el sentido de los aspectos.
Estoy más de acuerdo en relacionar a Urano con otro tipo de conceptos no personales, como la electricidad, las herramientas automáticas y los aparatos de tecnología avanzada (según el contexto). También con la radiación y ciertas formas de contaminación procedentes de usos tecnológicos avanzados. Pienso que los planetas que están más allá de Saturno (Urano, Neptuno y Plutón), representan todo aquello que traspasa las barreras saturninas, es decir, la medida o límites humanos. No sé si son completamente maléficos como defiende algún astrólogo tradicional, pero diría que en términos colectivos su intervención no es benéfica. Voy a poner un ejemplo de lo que quiero decir por medida humana. Si camino, tengo dentro de mis posibilidades (por edad, constitución, climatología, etc.) la capacidad de recorrer una cierta distancia en un cierto tiempo. Mientras que si me subo a un avión, en el mismo tiempo que necesito para recorrer a pie mi ciudad de punta a punta, puedo llegar hasta Estambul. Viajar a Estambul en cuatro horas y pico no es algo al alcance de un cuerpo humano si no fuera por la colaboración del artefacto volador llamado avión, un aparato uraniano (electricidad, automatismo, tecnología avanzada). Y ello sin que Urano pueda arrebatarle a Mercurio, Júpiter y la Luna el dominio astrológico tradicional sobre los viajes y la movilidad en general.
Y no hace falta que busquemos “cacharros” de última tecnología para encontrar el factor uraniano. Urano puede materializarse en una sierra mecánica, en una metralleta… en cualquier herramienta o “gadget” cuya operatividad (o velocidad) supere la que pueda alcanzar un cuerpo humano. Al usar una herramienta uraniana, una sola persona multiplica su capacidad de acción como si actuaran varias personas a la vez. Por lo tanto, el gadget uraniano expande esa capacidad de acción de uno a tres, cuatro, diez… Fueron estas máquinas y estos automatismos los que propiciaron la multiplicación de la capacidad de trabajo y de transporte y trajeron la era industrial.
Estamos entrando en una era en la que van a ser cada vez más corrientes los implantes cibernéticos en el cuerpo humano. El concepto “ser humano” quedará ampliado y redefinido -o desvirtuado- por el matiz “cíborg” y seguramente habrá nuevas divisiones sociales basadas en las divergencias que pueden traer estas “ampliaciones” tecnológicas de las capacidades humanas.  ¿Qué alcanzaremos a ver en las próximas décadas? Creo que todo lo que contribuya a aislarnos en nuestros cuerpos y cubículos híper tecnológicos será uraniano y lo que fomente la asociación y cooperación, acuariano.
Otra aparente faceta de Urano, muy comentada, es la revolucionaria. Urano fue descubierto unos pocos años antes de la Revolución Francesa y por ello se dice que es el gran revolucionario, que apareció precisamente en los tiempos que representa (también podemos decir lo mismo de la industrialización). Pero Urano es un principio fuertemente individualista por su aparente sequedad, mientras que Acuario nos ofrece unas claves distintas. La Revolución Francesa fue un evento colectivo que produjo la caída de la monarquía (Acuario es la caída del Sol, el astro rey) en Francia, obligando a redefinir las otras monarquías. Pero no hemos de olvidarnos que fueron los EEUU los primeros en Occidente que se constituyeron en república, sirviendo de inspiración para los franceses. Además, Acuario (cualidades primitivas de Calor y Humedad), está enfocado en el orden (regencia de Saturno) social (signo de Aire) igualitario (Aire, movimiento horizontal). El lema “Liberté, égalité, fraternité” no podía ser más acuariano. La Revolución Francesa se produjo con Plutón en Acuario y eso sí me parece significativo. Por cierto, dentro de unos pocos años tendremos el retorno de Plutón a ese signo. Creo que deben de estar tomando nota ya en las altas esferas y se nota en el ambiente de prevención anti revolucionaria…
Creo que nos queda por efectuar mucha observación del planeta Urano, tanto en cartas natales, mundanas o de prognosis, para acotar lo mejor posible sus significados y no atribuir a Urano (ni a Neptuno o a Plutón, o qué decir de los asteroides…) características que ya están comprendidas en los siete planetas clásicos de la antigüedad, de la Luna a Saturno y que pueden desmenuzarse cuando se observan esos siete planetas desde sus cualidades primitivas, dignidad esencial y accidental, orientalidad u occidentalidad, distancia al Sol, secta diurna o nocturna, velocidad, sentido del movimiento… Y para ello es indispensable conocer las bases tradicionales de la Astrología.



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