jueves, 11 de junio de 2015

Los guardianes de la ortodoxia, no descansan.








Aparece de vez en cuando en prensa alguna que otra noticia de las que tranquilizan a las mentes que no toleran la menor grieta en la construcción científica oficial del mundo. Nos cuentan que los guardianes están vigilantes y atentos y que, desde la sabiduría que otorga una licenciatura en alguna disciplina reconocida por el ministerio correspondiente, nos protegen de la “amalgama de tonterías” de las que, en realidad, solo conocen el título; sorprende que el rechazo se haga desde esa actitud tan poco “científica”, en realidad. Como afirmaría un conocido astrólogo inglés acerca de estos detractores, parece que el absoluto y total desconocimiento de cualquiera de estas materias “alternativas” otorga mayor autoridad si cabe a la hora de defenestrarlas.
Llevamos suficientes años de paradigma cientificista como para saber la cantidad de “certezas” refutadas que se van acumulando. Carl Sagan afirmó, al negarse a firmar una declaración en “The Humanist” contra la Astrología que:
«Me es imposible avalar la declaración de las ‘Objeciones a la astrología’ porque sentí, y sigo sintiendo, que el tono de la declaración es autoritario. La cuestión no reside en que la astrología tenga sus orígenes en la superstición, pues lo mismo se aplica a la química, la medicina y la astronomía. Analizar la motivación psicológica de quienes creen en ese arte me parece superficial en cuanto a su validez se refiere. No se conocía ningún mecanismo que diera cuenta del desplazamiento continental, hasta que fue propuesto por Alfred Wegener. Sin embargo, hemos comprobado que Wegener estaba en lo cierto, y que quienes recusaron su tesis estaban equivocados».

Para terminar, aquí va una viñeta del siempre genial El Roto, que acaba de perfilar el “tono autoritario” que menciona Sagan alrededor de esta cuestión:

 


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