miércoles, 10 de junio de 2015

Saturno en Escorpio, S.O.S. Por Mila Domingo.










Saturno en Escorpio, S.O.S.





Saturno (esqueleto, muerte) en Escorpio (la “poda”).
Ya va quedando menos para que Saturno abandone Escorpio. Entró en el signo en octubre de 2012 y saldrá de allí para entrar en Sagitario el próximo 23 de diciembre, aunque volverá a recorrer los últimos grados de Escorpio entre el 15 de junio y el 18 de septiembre de 2015, cuando saldrá definitivamente. Como veremos a continuación, parece que hay fuerzas oscuras que han estado aprovechando al máximo este tránsito de Saturno en Escorpio así como el tiempo que le resta. Como Saturno rige con Júpiter los grandes ciclos socio económicos, los inquietantes efectos de este paso por Escorpio podrían ser duraderos.
Saturno es el maléfico mayor porque está compuesto de las cualidades primitivas de frío y sequedad, las dos que se oponen a la vida. Además, la ‘malignidad’ de Saturno se apoya en que esas dos cualidades están descompensadas, siendo el frío la cualidad extrema de este planeta.
El frío es ausencia de calor y de luz, que es lo que origina el calor. Representa el movimiento centrípeto (de fuera hacia dentro: adquisición, absorción), la oscuridad, el secreto. La actividad no es aparente sino latente o interiorizada. Por su parte, la sequedad simboliza organización, rigidez y falta de empatía. Así como las cualidades que conforman Saturno se oponen a la vida, los dos domicilios del planeta, Capricornio y Acuario, se oponen en la rueda zodiacal a los de las luminarias de la carta, que son Cáncer (‘casa’ de la Luna) y Leo (la ‘casa’ del Sol), cuando resulta que la Luna y el Sol, el par primordial, originan la vida material y simbólica.
Saturno es es el último planeta del septenario clásico y significador del límite, la restricción, la cristalización, el tiempo, el envejecimiento y la muerte, el límite más radical de todos. Como planeta mayor, aspira a influir en su entorno social. Representa altas jerarquías, patronal; la autoridad, pero exigente, severa, estricta, implacable. En su mejor versión representa lo que no es agradable pero sí absolutamente necesario: estructura, responsabilidad, moderación, límites. Saturno sólo otorga su recompensa al paciente, al perseverante y a quien siembra a tiempo.
Si Saturno se “encarna”, lo hace en un tipo físico bastante concreto: lo primero que nos viene a la mente es un hombre delgado, huesudo. Aunque es moreno, está algo pálido puesto que no suele estar al aire libre o expuesto a la luz del día, porque no acostumbra a socializar; prefiere su estudio, la soledad de su taller, su lugar de trabajo o retiro. De aire distante, algo hay en su aspecto que denota falta de armonía: puede ser feo o solamente inquietante. No parece alegre o amigable ni la mejor compañía para quedar atrapado en un ascensor, porque además, según se decía antiguamente, Saturno “hiede”. Pero hasta ahora hemos hablado solamente del planeta. Veamos el “ropaje” zodiacal que envuelve el planeta en la actualidad y que puede alterar o reforzar sus atributos naturales.
Escorpio, signo frío (elemento Agua), análogo a los procesos otoñales de deterioro y muerte, empeora la malignidad de Saturno porque refuerza el frío: aumenta en el planeta la oscuridad, el secreto, el misterio, la capacidad para la intriga y el daño. Al ser Escorpio la casa de Marte, es un signo predispuesto a la agresividad, la coacción. Escorpio es uno de los signos enfocados hacia la dominación, pero no directa y evidente (cualidad de frío) sino del tipo persuasivo (en positivo) o manipulador (en negativo). Aquí, Saturno, que ya está predispuesto a la autoridad, quiere controlar, someter… castigar.
La recepción se revela fundamental para entender el alcance y efectos de Saturno porque en Escorpio es, además, el mayor enemigo de los dos planetas que en general suelen representar a las mujeres y mucho más: la Luna (cuidados, seres dependientes, nutrición, empatía, público) y Venus (valores, afectividad, dinero), a las que daña enormemente durante este tránsito, porque a su propia naturaleza de planeta maléfico se añade que se halla en el signo de caída de la Luna y exilio de Venus. En clave personal, las relaciones personales y afectivas se ven muy perjudicadas si se llega a sufrir un tránsito tenso de Saturno en Escorpio a estos planetas.
Podemos también buscar y encontrar analogías constructivas para Saturno en Escorpio, claro que sí, aunque nunca serán “simpáticas”: como ejemplos, la consideración de la eutanasia como muerte (Escorpio) controlada o regulada (Saturno); la investigación (Saturno) sobre todo tipo de residuos o cadáveres (Escorpio) o incluso la aproximación científica a la inmortalidad, son ejemplos de aplicación constructiva -esperemos, ejem- de Saturno en Escorpio.
Pero recordemos que tanto Marte como Saturno son ‘maléficos': si Marte “roba”, Saturno “expolia”. La humedad de Escorpio aporta a Saturno un resquicio de vida (humedad) ajena (Escorpio: recursos de los demás) que el planeta del tiempo, conforme a su naturaleza esencial, absorbe (frío) con codicia (frío extremo), para sí (sequedad). Así, Saturno toma (frío) desposeyendo (sequedad). La absorción es extrema, puesto que también es extremo el frío de Saturno, aumentado en Escorpio. A estas alturas de la descripción, seguro que hay algo que nos va resultando familiar…

Un símbolo, una personificación para Saturno en Escorpio



Drácula emergiendo de las sombras nocturnas
El 26 de mayo de 1897, con Saturno transitando también -como ahora- por el signo de Escorpio, salía publicada la más célebre novela de Bram Stoker y Drácula entraba por todo lo alto en el imaginario colectivo del horror. Lejanamente basado en un personaje histórico, Drácula no fue el primer relato sobre vampiros, pero sí el más importante, hasta el punto de que su protagonista es el chupa sangre no muerto más famoso de la cultura occidental. Stoker, el atormentado progenitor, un nativo solar de Escorpio con la Luna también en ese signo, alumbró un personaje que sin duda habitaba sus pesadillas. El autor tenía además su Sol en 15º de Escorpio, grado Avatar, señalando una aportación significativa de marca escorpiana (miedo, muerte) al gran público: su creación personal correspondía en realidad a una demanda del inconsciente colectivo y de ahí el alcance del personaje.
Este nuevo arquetipo fue llevado al cine (el gran medio de difusión colectiva de la imagen) en muchas ocasiones, siendo de las más relevantes Nosferatu (1922), Drácula (1931), Drácula (1958) y Drácula de Bram Stoker (1992). De estos cuatro estrenos, sólo el de 1931, con Bela Lugosi de protagonista, no tiene ningún planeta en Escorpio, pero se reestrenó en 1947, esta vez con la Luna y Júpiter en Escorpio. Otra película, también muy célebre, es Entrevista con el vampiro (1994), estrenada el 11 de noviembre, con Mercurio, Venus, Nodo Norte, Sol, Júpiter y Plutón en Escorpio. En 2008, con el Sol y Marte en Escorpio se estrenó una de mis películas favoritas: Déjame entrar, bellísima historia de horror y amor vampírico con un guión de los que ya no se hacen. También en noviembre de 2008 dio comienzo la saga Crepúsculo, estrenada con Sol y Mercurio (adolescentes) en Escorpio. En la actualidad, con Saturno transitando por Escorpio, tenemos de nuevo a Drácula en danza, tanto en formato serie como en film. Drácula, la leyenda jamás contada, se estrenó en España el viernes 24 de octubre. Y vampiros aparte, parece que el descenso a los infiernos que implica Saturno en Escorpio ha fomentado el auge y éxito de público de lo macabro en la ficción televisiva: The Walking Dead, American Horror Story, Penny Dreadful… una forma inofensiva de exorcizar la maldad y la angustia que nos provoca.

El vampirismo literario o cinematográfico como metáfora

Así, desde 1897, el vampiro comparte espacio con otros mitos y arquetipos fundamentales de nuestra cultura y de nuestros sueños. Pero, ¿qué relevancia puede tener un personaje de ficción? Mucha. Por un lado, el cerebro no distingue entre los estímulos reales o los imaginarios a la hora de crear respuestas emocionales y efectos físicos, somatizaciones. Por otro, l@s -verdader@s- artistas actúan como canales para las demandas colectivas y alumbran de vez en cuando iconos, arquetipos, es decir, personajes con significación universal, que por eso mismo tienen tanto impacto. De manera simbólica, estos personajes “encarnan” una información significativa que en el “mundo real” puede cobrar otras formas, perfiles, diseños, identidades, pero cuyo fondo es idéntico. Dicho de otro modo, podemos decir que los “vampiros” son reales porque en este mundo hay personas o grupos de personas que despliegan un dominio taimado y perverso sobre los demás con el objetivo de “succionar” sus recursos vitales, emocionales, materiales… y tras dejar “exangües” a sus víctimas, salen inmediatamente en busca de las siguientes. Este proceso es tan antiguo como la humanidad, que es tan antigua como sus mitos y se produce tanto en el plano personal como colectivo. Pero conforme avanzan los tiempos se está desarrollando en una escala cada vez mayor y con más alcance, como en el argumento de los muertos ‘caminantes’ de Walking Dead. Es el tiempo de los depredadores nocturnos invadiendo el ámbito diurno. La pesadilla hecha realidad.



Los vampiros suelen atacar a víctimas sumisas…

Con Plutón colaborando en Capricornio, domicilio de Saturno y signo íntimamente relacionado con el capitalismo, el mundo empresarial y su estructura vertical, para el que el tránsito de Plutón parece haber desatado una crisis desde su entrada en 2008, Saturno en Escorpio puede haber favorecido que los cargos públicos, responsables del bienestar de la ciudadanía, adopten medidas que expulsan a las personas de su zona de seguridad, resguardo, supervivencia (Escorpio y Capricornio son los signos de perjucio para la Luna: público, nutrición, cuidados). Los grandes organismos internacionales ganan terreno mientras las naciones pierden soberanía, decretando (Saturno) progresivos recortes (Escorpio) con la excusa de atajar la deuda (Escorpio) o el deterioro (Saturno) de la economía, en todas las áreas que hasta hace poco eran ámbito de derecho consolidado, al menos en lo que se conoce como primer mundo. Las medidas, por supuesto, consisten en el trasvase de recursos -vitales para el país y su población- desde lo público a lo privado, hasta que el Estado quede finalmente exangüe. Crece alarmantemente la pobreza en la base de la población mientras aumentan con constancia el número de nuevos millonarios y las grandes fortunas de ‘toda la vida’. Según los últimos informes, parece que España se aplica y progresa adecuadamente, empleando el lenguaje que entienden l@s niñ@s formales y obedientes. De hecho, estas mismas dentelladas que ahora se aplican al cuerpo social occidental ya fueron aplicadas en África y América Latina en otras décadas con los resultados conocidos.
Los símbolos astrológicos se materializan frecuentemente de manera muy literal y estos organismos envían a sus emisarios, los “hombres de negro” (el color de Saturno), unos señores muy serios y muy discretos que acuden a tutelar que las medidas se implementen según lo previsto. Otra gran manifestación del símbolo: los grandes fondos multinacionales, que unos llaman de riesgo y otros directamente “buitres” (más Saturno en Escorpio: el animal carroñero acechando pacientemente un futuro cadáver), acuden a los países cuyas economías están en fase de “reestructuración” (Escorpio) o más bien de demolición controlada para adquirir (succionar) los recursos públicos a precio de saldo. Edificios centenarios, recursos y zonas naturales, empresas públicas, viviendas… gangas que los



Los discretos ‘hombres de negro’ de la Troika.
Gobiernos, con argumentos cortoplacistas, venden medio regaladas a los dichosos fondos, cuya principal virtud, como los buitres, es la capacidad de espera (Saturno, señor del tiempo) porque a largo plazo es previsible que estas gangas recuperen su valor y entonces puedan ser revendidas con un margen considerable de beneficio. Los efectos de esta devastación se pretende que sean permanentes, que supongan un cambio de modelo para la actual y siguientes generaciones. Vampirismo institucionalizado como único plan de acción gubernamental.
Yendo a ámbitos más modestos, muy de actualidad en España son las “tarjetas black” de Caja Madrid (de nuevo el color negro de Saturno, porque simboliza ocultación, opacidad, engaño), dinero ajeno para la fiesta incesante de los caraduras que hundieron la entidad, entre la apropiación indebida del dinero de los clientes, la incompetencia y la desfachatez. Y qué decir de la estafa de las ‘preferentes‘. La corrupción, tan generalizada y extendida, análoga a la muerte y a Saturno (se corrompe lo que está muerto). Las ramificaciones con otros ‘tinglados’, financiación ilegal de partidos incluida, son extensas y la inmundicia en este país ya es cuestión de desborde, aunque al menos está saliendo a la luz, casi siempre gracias a filtraciones y denuncias de particulares o algún implicado. Día a día llega el enésimo escándalo para una ciudadanía con una paciencia finita, simultaneado estas pasadas semanas con el de la pésima gestión del primer contagio del Ébola fuera de África, en este país tan cerca de África. Sangre y recursos materiales encuentran en todos estos casos su paralelo, tanto en lo personal como en lo mundano, porque en el modelo actual el dinero es la sangre que mantiene vivo el cuerpo social.
Qué ‘coincidencia’ que el presidente del Gobierno español de esta etapa digna de recordarse, Mariano Rajoy, tenga a Saturno en Escorpio en su propia carta natal. Recordemos que las cartas natales de los dirigentes públicos pasan a ser juicio general; esto quiere decir que son cartas de significación natal e individual pero también colectiva, mientras dure el mandato. La solemne toma de posesión, tanto de Mariano Rajoy como de todos sus ministros, se produjo entre los días 21 y 22 de diciembre de 2011, con la Luna (pueblo, empatía) esos días en Escorpio, signo de su caída y uno de los peores para la Luna y los asuntos públicos.
Otras recientes materializaciones del siniestro Saturno en Escorpio son, por ejemplo, la Operación Margen Protector, entendiendo ‘margen’ como frontera (Saturno), operación militar que ha desplegado Israel este verano con gran violencia contra los palestinos de Gaza, con la escorpiana excusa de la ‘autodefensa’. También la gran expansión del Ébola en África, para la que el primer mundo apenas está destinando recursos y su llegada a Occidente, que he mencionado más arriba, como si se tratara de la amenaza de una peste moderna que desafía las fronteras, porque el agua de Escorpio destruye los límites. Precisamente una de las medidas ‘defensivas’ implementadas por los países africanos afectados por la epidemia -también por la escasez de recursos- ha sido el cierre de fronteras, otro ‘margen protector’. Ah, y las dañinas e indignas vallas (más fronteras en versión maligna) en Melilla…
Terminando de escribir este largo post me encuentro con información sobre otra siniestra amenaza para la ciudadanía, mayor si cabe que las descritas, que ha tratado de pasar lo más desapercibida posible, porque ya sabemos que los vampiros encuentran protección en las sombras, que es lo mismo que decir la ignorancia del gran público. Se trata de la discreta fase final de la preparación del tratado transatlántico de libre comercio (TTIP) entre EEUU y Europa a lo largo de esta estancia de Saturno en Escorpio, que si llega a su completa aprobación por parte de la Comisión Europea (el rechazo de un solo Estado miembro



El sigiloso TTIP trae las uñas y los dientes muy afilados. ¿Nos pillará durmiendo?
lo imposibilitaría), supondrá la preeminencia absoluta de los grandes lobbies empresariales multinacionales sobre la soberanía nacional y derechos de la población (sanidad, derechos laborales, medio ambiente, patentes agrícolas, propiedad intelectual, regulación de Internet, regulación bancaria, etc). En definitiva, quedan afectados principalmente los ámbitos mencionados antes de la Luna y Venus, así como los de Cáncer y Leo por su conexión con la solidaridad de las comunidades y soberanía, autonomía y dignidad de los pueblos de Europa.
“El TIPP es el acuerdo económico y comercial más importante del mundo que, si entra en vigor, abarcará más del 40 por ciento del PIB mundial.” El acuerdo incluirá una cláusula que permitirá a las multinacionales demandar a los estados cuyos gobiernos aprueben leyes que afecten a sus beneficios económicos presentes o futuros, lo que ya ha sucedido en otros países que han suscrito acuerdos de esta índole. En lo que respecta a nuestro propio país, el Gobierno ha estado negociando este acuerdo a espaldas de la ciudadanía. Es, más, el pasado 6 de mayo, los grupos políticos PP, PSOE, CiU, UPyD y PNV rechazaron en el Congreso español la propuesta de Izquierda Unida (IU) de celebrar un referéndum sobre este asunto, lo que como poco habría dado a conocer el tratado al público de este país, rechazo que consta en el diario de sesiones para cualquiera que quiera consultarlo. Al mismo tiempo, este tratado y su elaboración permanecen ausentes de los principales medios de comunicación así como de todo debate político. Sólo medios y formaciones alternativas están tratando de darlo a conocer, que se nutren de nuevo de filtraciones y denuncias de activistas. Es la gran sombra que se cierne sobre nuestro futuro y el de las siguientes generaciones como ciudadanos europeos, convenientemente escondido detrás de los ‘entremeses’ de los entretenidos debates sobre los escándalos que brotan cada dos días, últimamente sobre las ‘tarjetas black’ y la reciente Operación Púnica, bastante graves de por sí, pero que tienen solución.
Si había alguna duda respecto a la identificación del TTIP con Saturno en Escorpio, resulta que el tratado, que se pretende firmar a finales de este año, tendrá una vigencia de 30 años (!!!), que es prácticamente el ciclo de Saturno. Pero es más, exactamente dentro de 30 años, a finales de 2044, Saturno estará finalizando el próximo retorno a Escorpio. De nosotros depende -todavía- el significado de ese retorno.
Si finalmente gana Drácula y se establecen el tratado y sus cadenas, casi dará igual quién salga elegido en las próximas y sucesivas elecciones.

El antídoto

Estaca, ajos y crucifijo aparte, el archienemigo de los succionadores de sangre es la Luz. La fuente física y simbólica de la luz es el Sol y su mayor reflejo, la Luna. Como he dicho al principio, la Luna y el Sol son el par primordial generador de vida, los reyes del septenario y están al mismo nivel en la jerarquía simbólica. ¿Qué simboliza esta Luz? Tanto las luminarias como sus domicilios (Cáncer y Leo) nos dan la respuesta, el antídoto para Saturno en Escorpio.
La Luz es la vida, el día, la consciencia, el conocimiento y también la fe. La Luz se opone al secreto, al disimulo, la mentira y a la manipulación. Contra la oscuridad y la opacidad, luz y exigencia de transparencia. Conocer y difundir la información es pues, el principal antídoto, pero para ello hay que sortear la censura vigente, la manipulación y la mentira desde los medios oficiales, a sueldo de las grandes corporaciones y la banca. Hagámoslo a nuestro nivel, aunque nuestra esfera de influencia sea pequeña, porque no hay que subestimar la acción en red solidaria y la inteligencia colectiva.
Como he dicho antes, llevo algún tiempo elaborando este post sobre vampiros y antídotos, pero precisamente hoy sábado que lo estoy terminando, leo que Susan George, conocida figura del activismo internacional, ha expresado la principal estrategia contra el TTIP con estas mismas palabras: “Para conseguir la victoria debemos utilizar la estrategia del vampiro: sacar a la luz lo que se está negociando, para matar su plan.” Creo que tenemos el bicho perfectamente identificado.
En sus versiones más luminosas (*), Cáncer (Luna) y Leo (Sol) nos explican algo más.
Cáncer simboliza la solidaridad afectiva y activa (signo cardinal), la compasión, cuidados, nutrición, el sentido de clan (familia) y de pertenencia; el respeto a los orígenes, al pasado familiar y social, la idiosincrasia colectiva. Mirando hacia el pasado, Cáncer observa lo que nos es común a todos y construye comunidad. La humanidad sobrevivió sus primeras y durísimas etapas prehistóricas y hemos llegado hasta aquí precisamente por la solidaridad y la compasión, porque desde el inicio de los tiempos ha habido comunidades, clanes, en los que se cuidaba y protegía incluso a los miembros del grupo que no podían hacer una contribución efectiva, según ha demostrado el hallazgo de esqueletos prehistóricos de personas necesariamente dependientes. ¿En qué iglesia o doctrina aprendieron el desinterés aquellos humanos primitivos? A lo mejor es que forma parte de nuestra naturaleza. La seguridad de un grupo protector defiende la vida, disipa el miedo y contribuye a que aflore lo mejor de sus integrantes; esto es válido para cualquier época, cultura y rincón del mundo. La gran familia humana.
Leo, por su parte, simboliza principalmente la generosidad y un estándar de dignidad al que no se puede renunciar porque de lo contrario no puede haber autoestima, ni individual ni colectiva. Los grupos humanos que trabajan solidariamente con compasión elevan (Fuego) el espíritu grupal y nos dignifican a todos.
Descorramos las cortinas para que entre la LUZ y tod@s los vampir@s queden reducid@s a cenizas.



(*) En sí, no hay unos signos mejores que otros, sino unas ‘versiones’ o expresiones de los signos mejores o más constructivas que otras. Todos los signos son valiosos y expresan funciones fundamentales.



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