miércoles, 15 de julio de 2015

Progresiones secundarias.









Las Progresiones planetarias




El sistema de las Progresiones secundarias (o el método de un día por un año) son mejores para entender los desarrollos psicológicos y los periodos de evolución personal y crecimiento intenso, aunque a menudo corresponden a acontecimientos específicos y también a experiencias mayores. La confiabilidad de tales Progresiones es bastante buena cuando usamos los aspectos del Sol progresado y la Luna Progresada, pero resulta más cuestionable cuando empezamos a usar estas Progresiones de los otros planetas. Esto puede indicar simplemente que las personas están más en contacto con los ciclos de crecimiento y desarrollo mostrados por el Sol y la Luna Progresados. Un aspecto exacto de Marte, Mercurio o Venus Progresado corresponderá a menudo a tendencias notables de la vida individual, pero de ningún modo todas las personas podrán identificarse o relacionarse con su significado supuesto. De ahí que sea una cuestión de cuán al tanto esté el individuo de sus cambios y dinámicas interiores, pues algunas personas afirman que pueden advertir una clara "influencia" de casi todos los aspectos exactos de las Progresiones secundarias, mientras otras sólo armonizan con los del  Sol y de la Luna. Antes que avancemos con más pormenores en la interpretación de las Progresiones especificas, es necesario discutir una cuestión preliminar más: a saber, la diferencia entre los Tránsitos y las Progresiones, tanto en significado como en alcance de aplicación. Lo primero que debe recalcarse es que el aserto, repetido a menudo, de que las Progresiones sólo muestran desarrollos internos y que los Tránsitos muestran primordialmente cambios de medio ambiente y de circunstancias es un intento de simplificar en exceso la situación, ignorando muchos hechos importantes. El intento de discriminar entre estas dos técnicas de este modo se basa en una dicotomía artificial entre interior y exterior, personal y ambiental. El mundo externo es un reflejo de nuestro karma y de nuestra situación, y todos hemos experimentado cómo un cambio de humor o de actitud nos puede dar una visión enteramente nueva de las circunstancias externas. Una Progresión particular corresponde, a veces, a acontecimientos del mundo externo, en otras ocasiones a cambios de nuestra conciencia, y a menudo a ambas cosas; y lo mismo puede decirse de los Tránsitos. Cuando nuestro karma y destino se manifiesta en el mundo externo como circunstancias que parecen ocurrirnos a nosotros depende en gran parte de nuestro nivel de autoconsciencia. Un conjunto dado de símbolos astrológicos puede manifestarse de muchos modos. Los Tránsitos indican cómo el simbolismo de nuestra vida se desarrolla en el tiempo, exactamente como lo hacen las Progresiones, aunque los Tránsitos dan mayores pormenores sobre corto alcance. Las Progresiones indican una estructura más genérica en un tiempo más prolongado. También descubrimos que los Tránsitos se refieren a una armonización más especifica de la energía que puede sentirse realmente con gran inmediatez, mientras que la mayoría de las Progresiones es índice de humores, nuevos intereses y nuevas orientaciones en la vida que habitualmente no son acompañadas por un conocimiento de una diferente modalidad de corriente energética dentro del campo energético total. Es como si los planetas, al nacer, establecieran nuestra armonización inicial o nuestro "condicionamiento cósmico" de nuestra pauta energética, y luego continuamos vibrando con este ritmo y esa frecuencia a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, los cambios en el medio ambiente cósmico (Tránsitos) indican periodos en los vibramos (o resonamos) en armonía o en discordancia con nuestra armonización natal básica. Un Tránsito puede de hecho, alterar temporariamente nuestra pauta energética natal, añadiendo otra vibración a nuestro modo habitual de ser. En ocasiones, esta nueva corriente energética simplemente terminará luego que concluya el Tránsito, revelando que fue poco el cambio ocurrido cuando estuvo en efecto. En otros casos, sin embargo, el individuo parecerá haber asimilado algo de esa energía (que manifiesta como un alterado enfoque de alguna dimensión de vida), y evidentemente ocurrió un cambio mayor en la personalidad. Por otro lado, las Progresiones revelan la periodicidad fija o la pauta cíclica que todos atravesamos durante nuestra vida; en otras palabras, el campo energético con que estamos armonizados desde nuestro nacimiento experimenta natural y regularmente periódicos cambios rítmicos desde dentro y estos cambios son indicados por las Progresiones. Pero, la interpretación de las Progresiones ha de personalizarse, o sea, relacionarse con la naturaleza fundamental del individuo (y por ende con el mapa natal). Es sólo de este modo que el uso de las Progresiones (y de los Tránsitos) podrá ser una técnica constructiva y llena de intuiciones en pro de un mejor entendimiento personal. Para expresarlo de otro modo: el efecto de toda Progresión o de Tránsito depende de la naturaleza de nuestra armonización natal con las energías implícitas en la configuración particular en consideración. 

El Sol Progresado

Aunque los aspectos del Sol Progresado respecto de los planetas natales pueden interpretarse de muchos modos y con muchas clases distintas de lenguaje, la información siguiente representan los modos de expresar y entender tales aspectos. Lo que principalmente hay que recalcar en el uso del Sol Progresado son los aspectos que aquél efectúa sobre los planetas o ángulos natales. Hay que también prestar atención a las épocas en que está cambiando de Signos o Casas, pues estos periodos de transición son a menudo importantes y el individuo siente que son fases de reorientación energías potentes durante un periodo extenso, es casi inevitable que un individuo empiece a tomar conciencia de algún grado de intensidad interior e impulsos hacia el cambio, aunque los indicadores simbólicos de este desarrollo sean los denominados aspectos "menores". Si usamos un orbe de 1 grado aplicándolo al (y separándole del) ángulo exacto, entonces un aspecto del Sol Progresado se sentirá durante dos años. Aunque los aspectos menores del Sol Progresado y sus Trigonos y Sextiles  también proporcionan autotransformación y indican potencialmente una época en la que la persona puede integrar conscientemente una parte destacada de su naturaleza. Si la persona está armonizada con las dimensiones más sutiles de las experiencias cotidianas, tal vez tome conciencia de que se está activando una mayor pauta kármica, introduciéndole en la luz de la conciencia. Para quienes no están tan sensibilizados al progreso de su vida interior, estos periodos empezarán a menudo con algún acontecimiento o experiencia mayor que, por así decirlo, los obliga a tratar una parte particular de ellos mismos. E inician una fase de desarrollo de la personalidad y una acrecentada madurez que conscientemente no hubieran juzgado necesarias. Cuando el Sol Progresado aspecta a un planeta natal, nos volvemos más semejantes a la naturaleza de ese planeta, tal aspecto muestra un periodo de llegar a ser más de lo que éramos antes. Y este proceso de llegar a ser ocurre ya sea que la persona sea consciente de él o no, indica un lapso en el que estaremos metidos activamente en un desarrollo y un crecimiento rápido, y el alcance de nuestra expresión con el que nos sentimos cómodos para expandirse considerablemente en tal época.

La Luna Progresada

La Luna Progresada por Progresiones Secundarias es una herramienta especialmente valiosa, puesto que su velocidad relativamente rápida hace posible usar no sólo los aspectos concernientes a los puntos natales sino también la posición de Casa que ocupa como lineamentos interpretativos. Además el lapso del ciclo completo de la Luna Progresada a través del mapa de un individuo (aproximadamente 27-28 años) sirve de complemento perfecto del ciclo de Saturno en Tránsito (28 y 1/2 - 30 años). La posición de Casa de la Luna Progresada indica, entre otras cosas, que estamos tomando conciencia de ese ámbito de nuestra vida y de ese campo de experiencia; nos sentiremos atraídos hacia aquello y nuestras mentes tienden a entretenerse en esos asuntos casi constantemente. Por contraste, la posición de Casa de Saturno en Tránsito, representa específicamente un ámbito de vida y de expresión en el que estamos trabajando conscientemente o que las circunstancias nos están obligando a esforzarnos al respecto. La posición de Casa de la Luna Progresada puede indicar también algo de lo que sigue:
-Que tienden a patentizarse viejas pautas de respuesta y actitudes subconscientes (karma de vidas pasadas) hacia ese ámbito de vida y que se concentrará mucha atención en ese ámbito de experiencia durante todo el tiempo que la Luna esté en esa Casa.
-Que intereses cambiantes se patentizarán cuando la Luna Progresada cambie de Casa (y especialmente cuando aspecta estrechamente a los planetas natales).
-Que nuevos contactos, encuentros o relaciones también tenderán a ocurrir cuando la Luna cambie de Casas o cuando aspecta estrechamente a los planetas natales.
-Que nuestra disposición anímica total será simbolizada por la posición de Casa, y por tanto que definidos desarrollos psicológicos tienden a ocurrir cuando asimilamos esta nueva experiencia. (Nótese que la Luna se relaciona estrechamente con la nutrición, la alimentación, el cuidado materno, y, de esta manera, con la asimilación del sustento, de ahí que podríamos decir que nos alimentamos en ese ámbito de experiencia durante la época en que la Luna está en cierta Casa).
-Que en algunos casos la posición de la Luna Progresada, muestra las circunstancias y el medio ambiente cotidianos; pero en casi todos los casos revela lo que está preocupando a nuestra mente.
-Que su posición muestra adonde van nuestras energías vitales, hacia qué campo de la experiencia y tipos de intereses somos atraídos, y hacia qué ámbito de nuestra vida somos particularmente afectos y sensibles.

Cuando la Luna Progresada (lo mismo que Saturno en Tránsito) está en una Casa Angular, tiende a corresponder a un periodo de actividad marcada, cuando está en una Casa Sucedente con una época de consolidación y construcción o búsqueda de seguridad, y cuando está en una Casa Cadente con muchas experiencias nuevas y muchos acontecimientos nuevos, provenientes, a veces, de viajes y tareas educativas. El movimiento de la Luna Progresada (y hasta cierto punto esto es también aplicable a los Tránsitos tanto de Saturno como de Júpiter) puede explicarse más clasificando las Casas según los elementos de los Signos con los que se correlacionan:

Paso a través de las Casas de Aire (la 3, 7 y 11): estimula la planificación, las ideas nuevas, las relaciones nuevas, el intercambio de ideas, y la obtención de una perspectiva desapegada de las cosas.
Paso a través de las Casas de Fuego (la 1, 5 y 9): estimula fuertes deseos de acción y compromisos en cosas que haremos o crearemos, o a las que aspiramos. Fuertes compromisos con el mundo externo.
Paso a través de las Casas de Agua (la 4, 8 y 12): estimula la reflexión, necesidad de retirarse del mundo externo, y aprendizaje profundo. Puede ser un periodo de marcado crecimiento espiritual y acrecentada sensibilidad psíquica.
Paso a través de las Casas de Tierra (la 2, 6 y 10): estimula un conocimiento de necesidades y asuntos inmediatos relativos al trabajo, deberes prácticos y, en general, cómo encajar en el mundo externo. En ocasiones mostrará también periodos en los que se debe soportar cargas o pagar un Karma especifico mediante arduo esfuerzo.
Debe notarse que la posición de la Luna Progresada en una Casa de Fuego o Aire indica habitualmente un humor más alegre en general, en la vida cotidiana que si la Luna estuviera en una Casa de Tierra o Agua. De hecho, a menudo es sorprendente cuán notable es el cambio de humor cuando la Luna Progresada cambia de Casas (o de Signo). Las energías vitales parecen correr más libre y espontáneamente cuando está en una Casa de Fuego o Aire, mientras parecen estar abatidas o inhibidas cuando están en una Casa de Agua o Tierra. Otro factor apropiado para el uso de la posición de Casa de la Luna Progresada es el fenómeno común de un acontecimiento o experiencia decisivos que tienen lugar precisamente antes de que la Luna esté a punto de abandonar cierta Casa y de entrar en la siguiente. Cuando un planeta está al comienzo de una Casa, a menudo tenemos que "tomar decisiones" o, por lo menos, llegar a comprender más conscientemente una nueva dirección de nuestra energía y nuestro crecimiento; cuando está al final de una Casa, se manifiestan, a menudo muy clara y concretamente, los resultados de nuestros planes y esfuerzos (lo mismo que la pauta de nuestro karma en ese ámbito de vida). Es como si las posibilidades que al principio sólo eran abstractas -sólo vivas en el nivel de las ideas y las imaginaciones- se canalizaran en forma especifica. Y, una vez que ocurrió esto, a menudo descubrimos que todo el ámbito de vida mostrado por esta Casa se estableció más y que ahora se siente más cómodo y familiar para la persona. Hay otro paralelo también entre Saturno en Tránsito y la Luna Progresada: a saber, el regreso de cada uno a su lugar natal entre los 27 y los 30 años de edad. Mientras el regreso de Saturno se ocupa de la aceptación de nuestro destino, especialmente en relación con el mundo exterior, el regreso de la Luna Progresada es un asunto más intimo y subjetivo. Algo parecido al regreso periódico de Saturno, es época de aprender a aceptarnos como realmente somos y aceptar nuestras necesidades y sentimientos interiores como reales y vitales. Pero quizás la implicancia más importante del regreso de la Luna Progresada sea que nos da la oportunidad de estar finalmente cómodos con nosotros mismos. Las presiones paternas, sociales, religiosas y educativas se combinaron todas para volvernos inseguros sobre quiénes somos y, realmente, indecisos sobre si siquiera está muy bien que seamos lo que somos. Por tanto, la mayoría de nosotros desarrollamos desconfianza respecto de partes de nosotros mismos, y a menudo nos sentimos vagamente incómodos con las partes de nuestra naturaleza que no recibieron el sello aprobatorio de alguna fuente de autoridad. Pero cuando la Luna Progresada regresa, podemos dejar detrás nuestras inseguridades infantiles y a afianzarnos en ser lo que llegamos a saber que somos, sin culpa, sin tensión, sin tímida torpeza. El Signo y los aspectos de la Luna natal son importantes de notar a este respecto; pues el Signo natal de la Luna muestra ciertas cualidades que podemos empezar ahora a expresar más libremente, y sus aspectos revelan el grado de tensión que ahora puede liberarse y transformarse en energía constructiva y creadora. Puesto que el mapa natal es una totalidad integrada, el modo ideal de analizar el significado de la Luna Progresada es combinar las cualidades del Signo con el significado característico de su particular ubicación de Casa.

Los aspectos de la Luna Progresada

Los importantísimos aspectos formados por la Luna cuando progresa a través de cualquier mapa, como ya se mencionó, son la Conjunción, la Cuadratura y la Oposición. En la mayoría de los casos, cuando la Luna hace estos aspectos a los planetas natales, habrá un desarrollo o una experiencia perceptible, aunque que hay excepciones ocasionales. Sin embargo, las Conjunciones de la Luna Progresada nunca dejaron de correlacionarnos con acontecimientos, experiencias o conocimientos significativos y notables; de modo que se considera que la Conjunción es, en gran medida, el aspecto más poderoso y confiable, al que le sigue en orden la Oposición y luego la Cuadratura. Además, es útil advertir todo otro aspecto exacto, incluido los aspectos menores, pues si bien tales aspectos no corresponden regularmente a desarrollos importantes, también se los verá "actuar" decisivamente en algunos casos. La Luna Progresada es tan significativa no sólo porque, a menudo, se correlaciona con cambios interiores sino también porque sus aspectos marcan tan frecuentemente importantes acontecimientos externos: encuentros con nuevas personas que serán importantes en nuestra vida en algún tiempo futuro; nuevos intereses y actividades que se desarrollarán en el futuro; e importantes transiciones, viajes y decisiones. De hecho, los aspectos de la Luna Progresada se manifestarán como claros acontecimientos externos, incluso en un porcentaje mayor de tiempo que los aspectos del Sol Progresado. Es como si la Luna Progresada simbolizara la aguja de un reloj que indica acontecimientos y situaciones kármicos que necesitamos encontrar en el mundo externo. El uso de un orbe rígido de un grado o dos para estos aspectos no es casi tan útil como utilizar un orbe de tiempo. Como guía general, se recomienda el uso de un máximo de un orbe de un mes (antes y después del aspecto exacto), tiempo durante el cual puede manifestarse la situación potencial indicada. Este parece ser el enfoque exacto; y la razón de ser de esto es, simplemente, que muchas Progresiones (y también Tránsitos) no parece "actuar" hasta que la Luna en Tránsito los conecta. De ahí que, usando un orbe de un mes, habrá dos tiempos diferentes en los que la Luna en Tránsito entra en Conjunción con cada punto implícito en el aspecto Progresado. Los aspectos lunares Progresados actúan habitualmente durante un mes más o menos, a no ser que haya Conjunción u Oposición, que son los aspectos más potentes y pueden actuar durante un periodo algo más prolongado.

La Luna Progresada a través de las Casas

Casa 1: El inicio de un nuevo ciclo, cuando la persona a menudo cree que está ingresando en lo que le es propio, después de que toda clase de factores escapaban a su control y sentía que se le impedía, ahora sí, está en lo suyo. Surge la sensación de la necesidad de una mayor libertad, inmediatez y espontaneidad, al mismo tiempo existe una falta de certeza. Se dan cambios fundamentales en la vida: matrimonio, divorcio, nacimiento de un hijo, cambio de profesión. Más profundamente hay un comienzo en el nivel del carácter. Cualquier decisión en Casa 1 es como un contrato. Es algo que nos ata. Somos influenciables en ese periodo. La indecisión se vuelve parte del carácter. Existe una nueva visión de quienes somos. Es importante observar la impresión que tenemos de la gente cuando la conocemos. No tenemos idea de lo que estamos haciendo ¿Cómo no cometer errores? Es un periodo para ser egoístas, todo pasa rápido y las cosas suceden sin control, hay un sentimiento alocado de liberación.

Casa 2: Surge la necesidad de establecer un ritmo de trabajo, de ganarse la vida y planificar con más coherencia. Se inician los cimientos de muchas clases de seguridad (especialmente la material), sobre la base de valores más profundos y prácticos. La Casa 2 es la del dinero y ¿quién tiene suficiente dinero? Nunca nadie tiene suficiente dinero, la pobreza es humillante y generalmente se esconde a través de la arrogancia, aunque también hay ricos arrogantes. Si tenemos dinero nos sentimos con confianza, con seguridad, con una sensación de poder hacer lo que necesitamos y queremos y hasta darnos lujos materiales; Podemos concretar las cosas, los proyectos, los sueños; sin embargo no es sólo el dinero en otro plano es la autoestima, los recursos, las relaciones, la seguridad. Cuando la Luna progresada pasa por la Casa 2 todo esto se pone a prueba, en Casa 1 se tiene el valor, la visión, pero en Casa 2 tal vez no se tienen los recursos para continuar. En este periodo debemos entender lo que nos hace sentirnos seguros o inseguros, en cuanto lo resolvamos se recupera la confianza en uno mismo.

Casa 3: En la Casa 3 nos volvemos sensibles a los demás, nos percatamos de la importancia de los hermanos, vecinos, necesitamos información y tomamos consciencia de que podemos aprender de los otros, el ser se llena de curiosidad, frecuentemente existe una apertura y un fuerte deseo de tener una variedad de experiencias que nos parecen interesantes, cosas impredecibles ocurren, estímulos diferentes, así como el sentimiento de que necesitamos aprender y ser más versátiles, no olviden que es la Casa de la comunicación y de los estudios, por tanto, es un buen momento para iniciar algún proyecto pendiente en este sentido.

Casa 4: Tomamos consciencia del final de un ciclo y las agitaciones de uno nuevo. Casi siempre es una época reflexiva en la que necesitamos intimidad y alguna clase de "vientre" social, doméstico o familiar en el que nuevas partes de nuestra personalidad se incuben y se desarrollen en una atmósfera protectora. Es la hora de saber en qué nos hemos convertido; en Casa 1 es el comienzo material, el nacimiento, el cuerpo; en Casa 4 el nacimiento es interior, invisible. La personalidad va juntando las experiencias para el alma, después de 7 años el alma ha cambiado, ahora necesitamos descubrir quienes somos. Época de preparación y de profunda reflexión, es muy posible que nos quedemos más en casa. Es un buen periodo para actividades terapéuticas, momentos en silencio, observar los sueños, estar tranquilos, invitar el inconsciente a hablar y solo a través de la calma lo logramos.

Casa 5: Más confianza y exuberancia. Al percibir nuestras aptitudes más exactamente y al comprender más claramente nuestras posibilidades de triunfo y creatividad, empezamos a afrontar riesgos al expresarnos y al satisfacer nuestras necesidades de reconocimiento, amor, goce. Época de que “tomemos medidas” para ver cuánto podremos realmente realizar si tenemos y nos damos la oportunidad. Nos sentimos renacer, volvemos a lo sencillo, lo simple, nos volvemos como “niños”, es más corto y más intenso. Periodo de Fiestas, aventuras amorosas, (crecimiento espiritual a través del sufrimiento), tiempo para recargar las baterías del placer, los compañeros de juego pueden ayudar. Los amores no necesariamente son eróticos. Estos amores no duran mucho o solo son platónicos, lo cual no quiere decir que sean superficiales. Solo que estamos en resonancia con la juventud.

Casa 6: En este periodo es bueno para hacer una purificación de nuestra personalidad, es como hacer un inventario de lo que se ha hecho mal, no se trata de sentirnos culpables, no hay que resolver nada, solo reconocerlo. De no hacerlo y no reconocer no querer ver el mal, pues nos enfermamos. La enfermedad es una realidad compleja, puede ser psicológica la enfermedad, no solo física. Y nos “retrasa” físicamente para instarnos a que volvamos a evaluarnos mejor. A veces es un poco deprimente, cuando advertimos todo lo que anda mal. Podemos también buscar alguna senda de disciplina o de desarrollo personal o discipulado; un gurú nos enseña a trabajar con nosotros mismos, y puede ser desde una persona hasta la misma vida y sus problemas cotidianos los que sean el gurú. Durante esta época, la felicidad proviene principalmente del trabajo dedicado y del servicio que podrá absorber nuestra energía mental. La 6 es la Casa del trabajo y las responsabilidades por las que fácilmente éstas se verán incrementadas. Las soluciones involucran otras personas, y se van resolviendo después en la Casa 7.

Casa 7: Sensación de que nos atraen vigorosamente hacia la participación y el compañerismo. Más energía ingresa en las relaciones individuales o en los tratos con el público (o ambas cosas). Nuevas relaciones comienzan y terminan las viejas, especialmente cuando la Luna avanza hacia el final de la Casa. Más proclividad hacia compromisos sociales de toda clase. Emerge en nosotros una sensación de vigorosa atracción hacia los demás, recordemos que la 7 es la Casa del matrimonio y de los socios. Las relaciones se ven enfatizadas, renovamos nuestras amistades a las cuales les platicamos nuestros problemas, son quienes nos complementan en estos momentos. Es importante en este periodo darnos el tiempo para estar con la gente. 

Casa 8: Profunda orientación hacia los sucesos de la vida. Para muchas personas, una de las épocas más pesadas y profundas de sus vidas. Son comunes los intereses de orden ocultista, metafísico y espiritual, cuando hay preocupación por la polaridad negativa y sus manifestaciones: codicia, egotismo, tacañeria, y todo lo cual causa a menudo fuertes conflictos interiores y sufrimiento. En el mejor de los casos, época de depuración personal y de la búsqueda de valores más profundos, habiendo roto con bastantes tabús, tras haber visto como superficial y vacíos nuestros valores condicionados por lo social. A menudo tenemos la sensación de estar en el purgatorio.

Casa 9: Orientación hacia la expansión de nuestros horizontes, hacia el conocimiento de cuál es, en última instancia, nuestra personalidad verdadera, en desarrollo y mejoramiento, y hacia la búsqueda de un modo claro e idealista de vida o de un conjunto de creencias. Para quienes están buscando, éste es un periodo de búsqueda e indagación incesante. Para quienes creen haber encontrado algo, ésta es a menudo, una época de compartir eso con los demás mediante conversaciones, pláticas, publicidad, etc. Viajes de vastos alcances, en lo interno o en el externo, son un fuerte impulso.

Casa 10: Entramos a otro ángulo, otro comienzo, es el último inicio, estamos maduros, algo muy desarrollado, la Casa 10 representa a la comunidad, y nuestro destino en la comunidad. Hay muchos sentidos en la palabra “trabajo”. ¿Qué tan creativo eres? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos a la distancia en este contexto social? ¿Hay cambios?, necesitamos una nueva expresión de lo que somos. Las oportunidades van a surgir, hay que estar alertas. Es cuando estamos maduros para dar. La felicidad depende de jugar, el rol significativo en la comunidad, puede existir una posibilidad después de todo. Ambiciosa orientación, pensamiento constante sobre el logro de algo o sobre el trabajo en pos de algo. Enfoque impersonal de la vida, en el que los demás encajan con nuestros objetivos prácticos o no encajan para nada en nuestra vida. Fuertes deseos de lograr algo o darnos cabida en el mundo. Con más frecuencia, esto indica un pico en el esfuerzo en pos del logro que el hecho de realmente alcanzarlo, especialmente para personas de menos de 35 años.

Casa 11: Desarrollo de un creciente compromiso social, de la responsabilidad social, y del deber, donde comprendemos nuestra finalidad en relación con muchos otros seres humanos (o sea, cómo encajamos en sus vidas y qué necesidades de ellos satisfacemos). A menudo, sensibilidad hacia nuestra popularidad o falta de ésta, y a ser aceptado por los demás. Puede ser época de servicio para muchas personas, derramando a veces nuestro conocimiento sobre ellas.

Casa 12: Época importante en los que nos sentimos volcados sobre nosotros mismos y lanzados a la deriva desde de todas las viejas amarras que otrora dieran orden y significado a nuestra vida. Puede ser tiempo de soledad (debido a las circunstancias o a nuestra necesidad interior de retirarnos del mundo). Época en la que ocurre todo lo que puede ocurrir, dejándonos sólo con la esencia y el significado espiritual de experiencias pasadas. Es una Casa profundamente humana, no es lógica, si se pasa bien el viaje de la Casa 11 es fácil llegar a la Casa 12. Las cosas que se tienen que ir se va a ir, y las que se tienen que quedar se van a quedar. En esta época nos sentimos volcados sobre nosotros mismos y lanzados a la deriva desde todas las viejas amarras que otrora dieran orden y significado a nuestra vida. Puede ser tiempo de soledad (debido a las circunstancias o a nuestra necesidad interior de retirarnos del mundo). Este momento nos deja solo con la esencia y el significado espiritual de experiencias pasadas.

La posición del Signo de la Luna Progresada debe recibir también alguna consideración en todo mapa, aunque raras veces simboliza algo extraordinariamente importante si se lo considera separadamente de su posición por Casa. Sin embargo, puesto que un mapa natal es una totalidad integrada, el modo ideal de analizar el significado de la Luna Progresada es combinar las cualidades del Signo con el significado característico de su particular ubicación de Casa.