viernes, 14 de agosto de 2015

Una mirada sobre el momento actual. Por May De Chiara.











UNA MIRADA SOBRE EL MOMENTO ACTUAL

May De Chiara


En la complejidad del mundo contemporáneo, la comprensión de la psiquis es inabarcable para una sola mirada. La psicología alcanza a describir algunos comportamientos y otros quedan abiertos a la investigación de otros conocimientos.

La astrología, que bien llamó C. Jung “hermana mayor de la psicología”, ha desarrollado en los últimos tiempos, más allá de ser un saber ancestral, una comprensión energética, simbólica y de unidad con los ritmos naturales del universo. Este paradigma tan rico y con múltiples matices, ofrece la posibilidad de una indagación más amplia del individuo.


El autoconocimiento es una vía de reconocimiento de nuestra esencia y también una forma de aprehender en nosotros mismos la complejidad de la vida y de encontrarnos con las cualidades y dones que traemos para entregar al mundo, aportando desde cada individualidad aquello que nos singulariza y que contiene algo del todo al cual pertenecemos.


En este momento histórico están presentes en el cielo energías potentes que impregnan la Tierra en lo social y en lo cultural, y también al psiquismo de los seres humanos, habitantes de este planeta.

La humanidad atraviesa un tiempo especialmente transformador que implica grandes cambios y también grandes incógnitas.


Es un tiempo de incertidumbre más que de certezas, y esto es lo que lo hace interesante y lleno de posibilidades, que para ser desarrolladas dependen de lo que cada uno de los seres humanos haga para que podamos dar respuestas creativas, nuevas e inteligentes a los desafíos de la actualidad.

Son tres las energías que están más potentemente presentes en este momento en el sistema solar, nuestro lugar en el inmenso universo.


Estas energías activan el inconsciente colectivo y la psiquis individual.

  • Energía de inicio, aceleración y movimiento, pone en acción procesos de cambio acelerado y comienzos que dejan atrás lo viejo. Marca un nuevo rumbo todavía sin una dirección clara. En lo personal genera procesos internos que requieren una rápida asimilación.
  • Energía activadora de desmoronamiento de estructuras civilizatorias y personales, que ya no son necesarias. Posibilita un proceso íntimo en cada individuo de resquebrajamiento de lo viejo que nos ha sostenido y que ya no es necesario.
  • Energía profunda de sensibilización, resonancia y apertura de canales receptivos, todavía no explorados, que permeabilizan la mente y las emociones a nuevos registros más sutiles.



Este comienzo de siglo nos invita a estar atentos a todo lo que tiene que dejar lugar a lo nuevo, transitando la incertidumbre como único camino realmente posibilitador de lo diferente.


Abandonar creencias, certezas y formas de vincularnos con el otro, son las propuestas del cielo como una gran oportunidad de crecimiento para toda la humanidad.


Algo nuevo se gesta y esa gestación requiere de una conciencia activa, atenta, dispuesta y receptiva.