domingo, 13 de septiembre de 2015

La Predicción Astrológica. Por Silvina Simonovich.











 
LA PREDICCION ASTROLOGICA
 

 por Silvina Simonovich


Cuando surge el tema de la predicción astrológica se ponen en juego de modo inmediato la imaginación, las fantasías, tanto en quienes practican la Astrología como en quienes no; tanto en los que gustan de ella como en quienes la rechazan. Luego se pasa a lucubraciones más intelectuales. Algunos no aceptan ni la mera posibilidad. Otros sí la consideran y, aunque la encuentren my pequeña, ésa los estimula a buscar. Y aún otros la contemplan como un medio de poder (con lo que han despojado de belleza a su universo).

Tratemos de mantener por un momento el espíritu inicial, abierto y la buena disposición hacia una búsqueda. Puede uno entonces preguntarse si es posible adelantarse en el tiempo a los hechos y, en ese caso, qué objetivo tendría.

La respuesta no es un directo sí, ni un no. El “no” proveniente de quienes practican la Astrología con un grado aceptable de conocimientos tiene su razón en el hecho de que ella es un sistema simbólico y, como tal, sus símbolos pueden tomar infinitos significados, por lo tanto es un albur dar con la combinación que se corresponda con la realidad. Por otro lado, es completamente habitual escuchar acerca de aciertos notables; todo practicante serio los tiene, e incluso personas con poca experiencia. ¿Cómo se compatibilizan estos dos planteos? ¿De dónde provienen los aciertos?

Uno de los motivos es casi obvio. Aunque en teoría una combinación de símbolos puede dar lugar a múltiples significados, en la práctica no se la aplica a un ente teórico, sino a un ser humano cuyo pasado y presente a veces conocemos, es decir, no pronosticamos basándonos en una tabla rasa. Por esta razón, las muchas posibilidades se reducen a algunas pocas.

Se puede argumentar que aún si las opciones son pocas, todavía hay que optar, con lo cual no se está muy lejos del principio: no sería posible la previsión basada en la información que brinda la Astrología.

Tal vea la respuesta sea que, en realidad, en el proceso de predicción entran en juego tanto factores técnicos astrológicos como la acertada percepción del astrólogo. Si se acepta esto, entonces la previsión es posible con la fórmula “astrología más astrólogo”. Es la buena combinación de ambos la que puede dar lugar a buenas predicciones. Esto explica también, de paso, los resultados diversos de los distintos practicantes de la Astrología.

Siguiendo esta línea de pensamiento, la posibilidad de realizar una buena predicción depende también de cómo ponen en evidencia la situación que se está estudiando las distintas técnicas astrológicas que se aplican. A veces lo hacen de modo obvio y fácil, y otras casi no es posible salid de la duda y la perplejidad. Es necesario entonces admitir que, o bien la Astrología es una disciplina con limitaciones y/o los astrólogos son limitados. Cualquiera que sea la razón, la consecuencia es que, aún para un buen astrólogo, no es posible un ciento por ciento de pronósticos certeros.

Con respecto a la primera limitación a la que se alude (la de la Astrología), sin entrar en muchos detalles se puede estar de acuerdo en que con los conocimientos actuales, ningún astrólogo debería pecar de omnisciente. En cuanto a la segunda, es claro que los seres humanos poseemos grandes limitaciones, tanto a nivel personal como en lo astrológico. Por esto, la fórmula “astrología más astrólogo” no siempre funciona bien.

En conclusión, la posibilidad o no de la predicción astrológica se asemejaría a “a veces sí, a veces no”, y por eso conviene siempre recordar que existe un margen de error, con cuantificado, que afecta a la Astrología tanto como a otras disciplinas que intentan adelantarse en el tiempo.

Un párrafo referido a la consulta astrológica: no todo estudio predictivo se realiza con vistas a una consulta. Cuando es así, aparece un tercer elemento en el sistema astrólogo/astrología, que es el consultante. Este, indudablemente, sabe más de su propia vida que el astrólogo, y entra a participar también en el proceso de predicción. Si lo hace de buena fe, las posibilidades de dar con previsiones certeras sin duda se acrecientan.

La siguiente pregunta que puede hacerse es ¿para qué la previsión? ¿de qué sirve saber lo que va a suceder? Esta pregunta encierra una verdad. Quien está bien en su presente, en general no desea saber qué sucederá. De todos modos, esa misma persona puede disfrutar de un estudio de este tipo con el objeto de obtener algún vislumbre o idea valiosa, o quizás la satisfacción filosófica de ver plasmado astrológicamente el antiguo lema “lo que es arriba es abajo”.

Para quienes no gozan de un estado tan positivo, la experiencia muestra que la ansiedad disminuye ante la apertura que aporta la visión astrológica. Esto puede ayudarlos a comprender mejor su presente y, por lo tanto, aliviar la inquietud sobre su porvenir. Éste es quizás uno de los puntos más interesantes de aplicación de las técnicas de la Astrología Predictiva: ayudar a que se encuentre un sentido a lo que está ocurriendo en el presente de un ser humano, tanto interna como externamente. Si esto se consigue, es probable que sea de poco interés el “qué va a pasar”. Aunque tratemos del futuro, el intento es de realizar el ejercicio de “entender el presente”, por considerarlo el aporte más valioso que puede entregar la Astrología Predictiva.


(Introducción de Técnicas de Predicción: Astrología del Devenir (2004). Kier, Buenos Aires)  



 http://www.astrolcaba.com.ar/prediccionastro.htm