lunes, 19 de octubre de 2015

Matices de los Decanatos y su interpretación. Por Arturo Mata.








Matices de los Decanatos y su interpretación
Signos y Decanatos

Los Dioses Planetarios aportan diversos matices acordes con nuestra tradición simbólica a los Decanatos controlados por ellos. Decíamos que los tres Dioses que aparecen en el signo, matizan a todo el signo, independientemente de que tenga una influencia más visible en su Decanato. Sostengo además, y creo que con éxito, la hipótesis de que los Signos que presentan idéntica serie de Decanatos están vinculados. Veamos unos ejemplos (unos 12 bastarán).

Los Decanatos de Aries

Aries está dominado por Marte/Nergal, Sol/Shamash y Venus/Ishtar. La relación de Marte y Sol con la individualidad y la masculinidad es evidente para cualquier principiante en la Astrología. Pero, ¿Venus?. Para empezar Venus es el símbolo principal del “Otro”, del Tú. cualquiera que haya observado de cerca a los Aries más prototípicos, habrá visto que se afirma en función del otro. En Aries la consciencia de ser el primero, uno de sus impulsos básicos, necesita obviamente que haya al menos un segundo. No se puede competir sin rivales, y esto es cierto en cualquiera de los Decanatos de Aries. La competencia reproductiva, la afirmación y transformación personal a través de la sexualidad simplemente, el cambio fisiológico y personal que se produce en la maduración sexual, nos ponen en contacto con la fertilidad venusiana y el principio del placer. Añadamos que el cuerpo es la fuente única del placer (así como del dolor, de la alegría, el miedo y cualquier otra sensación), y está representado por el Ascendente, correspondiente simbólico del Signo de Aries. El placer guarda íntima relación con la sexualidad y posteriormente en el sexual Escorpión se repetirá la misma secuencia de Decanatos. Como observación particular podemos notar que los Ascendentes del tercer Decanato de Aries no son menos irreflexivos ni lanzados que los otros dos, pero sí menos agresivos en su trato y más afectivos y conciliadores. Igualmente es lógico el orden de desarrollo. Del impulso inicial, casi meramente corporal (Decanato de Marte), nace la consciencia de uno mismo (Decanato de Sol), al adquirir esa consciencia podremos desarrollar la consciencia del Otro (Decanato de Venus).

Los Decanatos de Tauro

En este signo de Venus y exaltación de la Luna nos encontraremos a Mercurio/Nebo, Luna/Sin y Saturno/Ninurtu. La tendencia al bienestar y a los pequeños placeres cotidianos de los sentidos, especialmente en alimentación, es evidentemente lunar, al igual que el cuidado que pone el agricultor o el ganadero en su trabajo, actuando como “Madre” de sus plantas y animales proporcionándoles cuanto necesitan (para comérselos, como las madres a sus hijos en algunos mitos femeninos). El espíritu trabajador o comercial de los Tauro prototípicos también es conocido, este corresponde al simbolismo Mercurial. La capacidad de reflexión, previsión, estabilidad, paciencia y materialismo y extrema sosez, son claramente saturninas. ¿Sigo? Hay una imagen muy extendida de Tauro, particularmente de Luna en Tauro, que más que la de un signo fijo, parece la de un signo paralítico o artrítico, ¿esto no es saturnino y más específicamente lunar/saturnino?. Pero también hay algo que molesta mucho a los Astrólogos modernos, y somos los Tauro inquietos, que nos ponemos a escribir como enloquecidos o nos escribimos un libro entre la paella y el café (por ejemplo un país de dinámica claramente Tauro/Escorpio como es Alemania tiene un gran número de autores de obra densa y escasa pero clásicos en todas las ramas del pensamiento). El sistema de Decanatos Caldeos nos permitirá ver al llegar a Sagitario la relación entre la Filosofía y la Teoría por un lado y la Experiencia Sensorial de Tauro. Este aparente desfase entre el simbolismo y la realidad, responde al olvido del Decanato mercurial. En cuanto al desarrollo del signo y por poner un ejemplo claramente taurino, nos encontramos com Siembra/trabajo/Mercurio, Crecimiento/regadío/Luna y Maduración/cosecha/Saturno. Si queremos ver como se desarrolla el signo desde Aries, veremos que a un Decanato final de Aries de Venus, el Otro y el placer material, sigue como primer Decanato de Tauro un Mercurio indicando el principio del contacto.

Los Decanatos de Géminis

A Géminis le corresponden Júpiter/Marduk, Marte/Nergal y Sol/Shamash. Júpiter/Marduk nos trae cierta confusión, ya que por la dialéctica Géminis/Sagitario podemos encontrar justificación a cualquier tendencia jupiterina en Géminis sin recurrir a los Decanatos. Ello es cierto, pero no es menos cierto que este primer Decanato Júpiter sigue a un Tercer Decanato Saturno en Tauro. O sea a la concentración, acumulación y solidificación producida en Tauro, sigue la expansión y el desarrollo teórico propio de este signo de Aire. Cuando se resuelve el problema alimentario en una comunidad aparece la expansión material, crecimiento de la comunidad, el comercio (Géminis) que lleva a la importación y exportación (Júpiter y Sagitario como complementos), y la posibilidad de hablar, teorizar y dedicarse al arte, la filosofía, el conocimiento y la religión. De aquí nacerán nuevas formas de consciencia del Yo, simbolizadas por los Decanatos de Marte/Nergal y Sol/Shamash, pero ahora menos motoras y sensoriales y más conscientes. En lo que respecta al Sol, y en parte a Marte, al establecer una forma de comunicar las ideas mediante el lenguaje y más tarde la escritura, nos encontraremos conque el individuo ya no depende de su propia experiencia y de sus genes para aprender y ser consciente, la relación con sus semejantes, la aparición de tradiciones y la transmisión de conocimientos permitirán que en ciertos aspectos pueda continuar el trabajo donde otros individuos lo han dejado (Más adelante veremos la profunda relación que indican los Decanatos entre signos tan dispares en una aproximación superficial como Géminis y Capricornio). Consciente el individuo de que hay algo alrededor, se siente finalmente centro por relación dialéctica de conceptos, este es el valor solar final de Géminis. En un nivel más elemental podemos ver la presencia agresiva de Marte/Nergal en cuestiones como la competencia comercial, la agresión verbal y la polémica, incluso en temas como los vecinos, especialmente si lo llevamos al campo nacional, se aplica el lema militar “Todo punto de contacto es potencialmente un punto de conflicto”.

Los Decanatos de Cáncer

Los Decanatos de Cáncer están regidos por Venus/Ishtar, Mercurio/Nebo y Luna/Sin. El Sol en que acaba Géminis es como decíamos un centro, un punto alrededor del cual los individuos pueden localizarse y focalizar esfuerzos de todo tipo. El individuo aquí toma consciencia de su pertenencia a un colectivo (Venus/Ishtar, cualquier forma de asociación o unión), sea familiar, sea local, sea nacional. Esto es consecuencia de la capacidad de comunicación desarrollada en Géminis (la principal seña de identidad de una nación no es tanto el territorio, como el idioma y las naciones nómadas son una prueba palpable). Esto está reforzado por la presencia de un Decanato Mercurio/Nebo que siempre habla de comunicación. Comunicación supeditada a lo lunar/inconsciente del signo, pero comunicación, Cáncer da con frecuencia escritores, especialmente de cuentos, fantasía, psicología o historia. El tercer Decanato pertenece a la Luna, Señora de todo el Signo, por lo que poco se puede añadir aparte de indicar que de la unión venusiana y de la comunicación y relaciones de vecindad mercuriales surgen la tribu, la localidad y la nación (Luna como símbolo del pueblo), o la integración del individuo en su familia (Venus = Unión, Mercurio = Hermanos). En conjunto estamos en el mundo en el que se forman los Mitos y los Símbolos, aquí de forma inconsciente, local, como máximo planetaria. Pero la misma serie de Decanatos aparecerá en Acuario, otro Signo relacionado con el Símbolo, pero puesto este en los cielos, y con una clara tendencia a establecer unidades suprafamiliares y sobre todo supranacionales.

Los Decanatos de Leo

La serie de Decanatos de Leo está compuesta por Saturno/Ninurtu, Júpiter/Marduk y Marte/Nergal. La tradicional relación de Leo con la realeza, la aristocracia y en general el gobierno en sus formas clásicas es evidente. Saturno es el poder ejecutivo, Júpiter el legislativo y religioso (solo recientemente separado en las apariencias) y Marte el militar. Veamos ahora su desarrollo desde el Decanato Luna en que termina Cáncer. Empezamos por Saturno/Ninurtu (“Sol de la Noche”), que crea un orden, una organización, una jerarquía de cualquier tipo. Así la colectividad nacida en Cáncer se organiza, el blando Decanato Luna en que acaba, se ve protegido por una sólida cubierta saturnina. Empieza por establecer unas estructuras, unas normas surgidas generalmente de costumbres íntimamente relacionadas con la necesidad de sobrevivir del grupo (el último Decanato del Signo anterior es la Luna). Esta fase, aparentemente la más organizada tiene todavía un fuerte componente instintivo. Luego nos encontramos con Júpiter/Marduk, aparece la religión, la filosofía, la ley, los rituales (y de ellos el teatro, tan vinculado con Leo), y la transmisión estructurada de conocimiento que necesitan esta actividades (educación). De aquí surge una nueva consciencia individual representada por el Decanato Marte. Este Decanato indica también que como resultado de lo anterior aparece una nueva fuerza, una nueva capacidad de acción, creación, ataque y defensa, esta vez basada en lo colectivo, y en las ventajas que este proporciona al individuo (Marte). El sentido de unicidad y de personalidad que Leo ha conscienciado de la vivencia Cáncer, nos llevará a pensar en la posibilidad de entidades superiores al individuo en las que este esté integrado, y así llegaremos al sentimiento de disolución del Ego en un todo mayor que indica la repetición de esta serie de Decanatos en el Signo de Piscis. También podemos estudiar aquí las tres fases de la redistribución de bienes en las sociedades primitivas, muy relacionadas con Piscis. En la primera etapa el que aspira a ser una “gran hombre” convence y moviliza a parientes y amigos para producir más de los necesario, luego procede al reparto de este excedente en una fiesta quedándose solo con lo peor. Es una situación muy similar a la de los estajanovistas, el individuo se sacrifica (Saturno y Piscis) a cambio de fama y respeto (Leo). En sociedades con más medios el “gran hombre” organiza el trabajo ajeno y se convierte en un “río para su pueblo”, en un “gran árbol”, da grandes regalos e incluso destruye y despilfarra (Júpiter/Leo, ceremonias del potlatch en Canadá) para demostrar su riqueza con la finalidad de atraer más gente a su comunidad, pero ya empieza a quedarse con parte de lo mejor, no es él el que hace el trabajo principal e incluso emplea prisioneros de guerra. En la tercera etapa el “gran hombre” ha adquirido fuerza militar y puede organizar a la comunidad para dominar y esclavizar a otras (Marte/Leo, Marte/Piscis).

Los Decanatos de Virgo

Los Decanatos de Virgo están regidos por Sol/Shamash, Venus/Ishtar y Mercurio/Nebo. En Virgo acaba la etapa individual/inconsciente, aparece la lógica y la capacidad de análisis, la capacidad de dividir. El Decanto Sol indica claramente que estamos en una principio de consciencia bastante madura, que siempre sigue a la acción de Marte, último Decanato del Signo anterior. Consciencia de lo evidente, obtenida de lo que vemos y sentimos, que requiere por lo tanto una elaboración intelectiva por un lado y una plasmación concreta por otro. Aplicando la fuerza marciana obtenida en Leo podemos actuar sobre la materia, podemos romperla, manipularla, cambiarla, ya no dependemos de nuestros propios medios para sobrevivir. La consciencia grupal anterior nos permite ver no solo que nosotros somos parte de algo, sino que en todo hay partes y estas pueden ser lo bastante pequeñas o nuestro grupo lo bastante grande, para poder manipularlas. Es el primer paso para la aparición del trabajo y del análisis intelectual, basado todavía en la materia. Usamos esta capacidad y obtenemos una serie de beneficios (alimentos, arte, herramientas) que nacen de la unión que siempre proporciona Venus (ahora segundo Decanato). El sentido colectivo primitivo desarrollado hasta Leo y conscienciado en el Decanato Solar de Virgo empieza a dar sus frutos. De esta unión, y de la capacidad de ver aunque solo sea a nível material la relación unión/parte surge la capacidad de análisis, de trabajo y comienza también la ruptura (la desmembración del rey de Leo, de los rituales antiguos) de la personalidad puramente individual. Así el Decanato final de Virgo indicará no solo la capacidad de trabajar, sobre todo en las labores de la tierra, sino también la de poder asimilar (Virgo rige el intestino delgado), todo lo que hemos desarrollado en este cuadrante inferior/individual/inconsciente de la carta. Ahora podemos ver primera vez con ojo crítico y lógico cuanto hemos hecho inconscientemente, o en procesos más avanzados, analizar cuanto hemos llevado al inconsciente por cualquier motivo, para elaborarlo, conscienciarlo y luego en Libra re-integrarlo. Esta fase de análisis y des-integración de la unidad adquirida en Leo, es única como serie de Decanatos, la secuencia vista aquí no vuelve a repetirse.

Los Decanatos de Libra

La serie de Libra es Luna/Sin, Saturno/Ninurtu y Júpiter/Marduk. En Virgo hemos obtenido un montón de partes y hemos llegado a la plena consciencia de que nosotros también somos partes (es muy distinto limitarse a ser una parte, que saber que se es una parte). Vistas las partes surgen dos ideas compararlas, que es tanto medir y pesar, y reunirlas. Al medir, pesar y comparar (La balanza del Signo), elevamos la simple práctica de Virgo a nivel de conocimiento, podremos llegar a conclusiones sobre la materia solo con su estudio. Al intentar reunir las partes, sean las de objetos, conceptos o simplemente los individuos que forman las sociedades nos encontramos con un nivel de unión superior al de Cáncer. Entra aquí el concepto de sociedad, no ya como familia, clan, tribu o nación, basadas en la sangre, el idioma y el territorio, empezamos con las abstracciones. La integración se hará mediante la Luna, todavía queda un resto de inconsciencia en la primera etapa, de no ser así habría empezado con Venus/Ishtar, y además la unión aquí no se realiza solo de individuo a individuo (unión de base reproductiva que se da en Cáncer), pueden intervenir grupos y masas preexistentes. Ahora seguirá un proceso de organización análogo al de Leo, pero más rápido y sobre todo no dependiente de la voluntad de un individuo dominante, aquí no es necesario ya cambiar de Signo para realizarlo. Saturno crea la cobertura institucional protegerá al grupo, que esta vez tiene un carácter voluntario. Podemos pues mantenernos al margen, o bien el grupo puede marginarnos, pero sin que esto suponga necesariamente una especie de condena a muerte. Se están estableciendo acuerdos y asumiendo responsabilidades (no se trata ahora necesariamente de imponer). Júpiter realiza ahora funciones similares a las que tenía en Leo, pero ya no es necesario que cree rituales, sino que organice los mismos para un amplio colectivo, ya no encarna la ley una persona, ahora la ley es la Ley. También debe establecer las normas. La Luna/Sin primaria en su forma de Hécate es la Diosa de la Justicia, por regir la memoria, clama venganza y la obtiene. Las cosas cambian, la justicia que aparece aquí es más fría, no es una simple venganza; hay que comparar y sopesar lo sucedido según unos criterios aceptados. Surge la mediación , la negociación, los límites a la venganza (ajustar la pena a la ofensa y a las circunstancias). Se crea un marco para el pacto libre y el contrato. Las nuevas circunstancias dan vías de expansión al individuo y a la sociedad (Decanato final de Júpiter), pero la expansión en el individuo tendrá unas consecuencias mucho mayores. Al descubrir el Tú, y aceptar plenamente al Otro, se tiene que redefinir a sí mismo. Esta redefinición tendrá también su manifestación fisiológica, de niño se pasa a adulto, de cría se pasa a reproductor. En Escorpión todo debe volver a empezar. Al igual que en Virgo la secuencia de Decanatos de Libra no tiene paralelo en el Zodiaco. Esto sucede exactamente en la zona correspondiente a los 0ºd, la del Tú. Sí observamos que aparecen todos los dioses Planetarios del septenario clásico, excepto Marte/Nergal representante del Yo y de la agresividad. Es obvio que si hubiese aparecido Marte en Libra o en Virgo, la falta de objetividad haría imposibles los acuerdos y el análisis por que se habría implicado el propio sujeto.

Los Decanatos de Escorpión

Se repite la secuencia de Aries (Marte/Nergal, Sol/Shamash, Venus/Ishtar), pero la situación ha cambiado mucho. Desde aquí a Piscis hay que repetir todo el proceso que se hizo entre Aries y Leo, pero a una escala superior y más compleja. Lo que antes era inconsciente, instintivo, automático es ahora consciente, cada avance es evidente y los adultos no nos cuidan ni nos ayudan para lograrlo. Si empezamos por Marte es obvio que debe haber nuevamente corporeidad. Hay en efecto una transformación corporal en la adolescencia, pero mientras en especies muy inferiores esta transformación se realiza en fase de crisálida nosotros nos la tenemos que tragar bien despiertos. En la crisálida hay una disolución que correspondería a una fase Piscis. Pasada la violenta etapa inicial de revoltijo biológico, el Sol nos da una cierta consciencia de lo que estamos sufriendo y exige que nos replanteemos nuestra personalidad. Lo que en Aries se solucionaba como una consciencia básicamente motora, aquí requiere que el individuo se aclare emocionalmente y pronto intelectualmente. Lo que en Aries no podía llamarse plenamente egoísmo, ya que ni se planteaba la existencia de los otros, en Escorpio sí lo es porque nuestros deseos incluyen al Otro y nos damos cuenta. Pese a la opinión de los padres el sujeto que hay ahora es biológica y psicológicamente distinto al niño, que podemos considerar muerto en función del simbolismo del Signo. Si no hemos matado al niño durante esta fase, peor para él, pues ahora ocupa un cuerpo con unas necesidades que no son las suyas y al que se la van a exigir unas responsabilidades que no puede cumplir. Con el pleno desarrollo de la sexualidad nos encontraremos con la aparición de la forma más intensa, transformadora y conflictiva de placer, y como no podía ser menos ahí tenemos a Venus/Ishtar, Diosa del Placer y de la Fertilidad para aclararnos adonde debemos dirigirnos y buscar la solución de los nuevos problemas.

Los Decanatos de Sagitario

Para mayor sorpresa y deleite de grandes y chicos el filosófico e idealista Sagitario repite la serie de Decanatos del sensorial y pragmático Tauro: Mercurio/Nebo, Luna/Sin y Saturno/Ninurtu. Recupérese y siga leyendo. Sagitario es un Signo conocido por su afición a la bebida, la comida y la alegría de vivir, pero estas condiciones son muy distintas de las equivalentes de Tauro y perfectamente asumibles por su regencia jupiterina. Sagitario corre riesgos, a Tauro no le gustan ni de lejos. Veamos primero como plantear el desarrollo desde Escorpio y luego intentemos ver si es posible encontrar ese factor común entre Sagitario y Tauro, mucho más difícil de asumir que entre Aries y Escorpio. Desde el Decanato Venus de Escorpio se sigue que tiene que haber comunicación (al menos esos nos pasó el hemiciclo anterior), ciertamente es así, pero el nivel cambia mucho, lo que se comunica ahora son grandes conceptos, la sacudida de Escorpio nos obliga a pensar sobre lo que somos, la experiencia de Venus en Escorpio es demasiado profunda. En Escorpio apareció el ¿quién soy? y por si solos aparecen ahora las demás grandes preguntas: ¿de donde vengo? ¿adonde voy? Los valores se han trastocado, debemos desarrollar unos nuevos y aunque no hablé de la muerte en Escorpio, también hemos llegado a la consciencia de ella, y eso también da que pensar: la filosofía y la religión han aparecido como entidades propias. Y también todas las demás teorías, necesitamos concepciones del mundo, esquemas en los que movernos, para protegernos. Tras el juego mental, de las dudas del Decanato de Mercurio empezamos a tomarnos en serio el asunto, nuestra sensibilidad (el Decanato lunar de Sagitario) necesita expandirse, crecer y al mismo tiempo volver a protegerse. Esta expansión la dan las ideas, las filosofías, las religiones (llama la atención que la necesidad religiosa aparece con más frecuencia en mujeres que en hombres). Asumida esta necesidad nos queda construir una sólida coraza conceptual y de valores que de sentido al bla-bla de Mercurio y proteja a la Luna. El establecimiento definitivo de las teorías se dará con Saturno como regente del tercer Decanato. En campos más concretos podemos jugar con Sagitario como significador del extranjero. Aparece la consciencia de que hay otras comunidades, que hablan (Mercurio) de manera distinta, son de raza (Luna) distinta y se organizan (Saturno) de manera distinta. El choque consiste no solo en aceptar que hay que relacionarse con otros, sino que estos otros pueden ser algo totalmente alejado, extraño y por ello quizá temible (Saturno/Luna) o interesante (Mercurio/Luna).
La repetición de la serie de Tauro requiere una mención especial. No se suele concebir un Tauro filósofo, pese a su obvio natural rumiante y contemplativo. La relación existente entre los dos Signos es la de la experiencia del mundo real, especialmente de la vida en todas sus formas y de la necesidad de solucionar nuestros problemas de subsistencia de Tauro, y que de ello nacen necesariamente las teorías. En nuestra era las teorías parecen haber adquirido cierta autonomía, pero las únicas que valen son aquellas que nacen de la experiencia vital directa, lo demás son metateorías. Igualmente nuestra concepción del mundo surgida en Sagitario puede afectar nuestra economía o capacidad de disfrute en Tauro. La Economía se basa ante todo en esperanzas, no cuenta tanto lo que hay ahora como lo que esperamos que suceda a la hora de ahorrar, invertir, gastar o sembrar; su supuesta objetividad es un canelo en el que creen más los políticos, los pequeños inversores y los votantes que los economistas y grandes inversores. Una de las pocas cosas que espanta más la inversión que los impuestos altos es una política fiscal imprevisible, nuevamente la relación estabilidad económica/estabilidad legal. Como indicamos en Géminis el desarrollo intelectual y por lo tanto de lo legal, filosófico y religioso solo es posible cuando alcanzamos unos mínimos de subsistencia y excedentes. Un ejemplo histórico interesante es el Egipto Antiguo, sociedad esencialmente Tauro, que puede considerarse una de las sociedades más religiosas jamás conocidas. Finalmente destacar la profunda relación que debe haber entre teoría y práctica.

Los Decanatos de Capricornio

Capricornio repite la serie de Géminis: Júpiter/Marduk, Marte/Nergal y Sol/Shamash. Adelantaba en Géminis la relación entre los dos Signos. A primera vista la mayor parte de los Astrólogos no encontraría una relación directa, pero el lenguaje cotidiano la encuentra continuamente. Capricornio rige a los políticos y la mayor parte de los que no trabajan en política ve relación entre político y ladrón, política y medios de comunicación, política y comercio, política y mentira, política y falta de principios, política y cambio de chaqueta, las dos caras de los políticos… es decir, entre Capricornio y las facetas más chorizas e inmaduras de Géminis. Desde un punto de vista menos crudo pero más profundo no se suele pensar en que la estructuración Capricorniana de una sociedad o grupo al establecer sus formas de gobierno o desgobierno, está íntimamente relacionada con las capacidades de comunicación. Igualmente el sistema de costumbres y tradiciones de Cáncer, que sostiene buena parte del esquema de poder requiere como indicamos en su momento el desarrollo del lenguaje. Una transmisión eficaz de información hacia arriba y de órdenes hacia abajo es la esencia misma de la eficacia de las jerarquías. En los problemas de organización y decisión se usan constantemente dos teorías matemáticas muy geminianas: la Teoría de la Información y la Teoría de Juegos. El Decanato inicial es sorprendente para muchos por los criterios actuales de Júpiter. Me remito a las ideas de Sinesio Rodenas sobre la Expansión post-Saturnina y la Depresión post-Jupiteriana. Mi interpretación primera y manifiestamente mejorable es que tras una estabilización y formalización de las ideas en el Decanato Saturno con que termina Sagitario, es posible una expansión del individuo y de la sociedad en el plano estrictamente material. Y esta parece ser la función principal de Capricornio. La aparición posterior de Marte/Nergal, indica que tras esta expansión es posible actuar con agresividad, conquistar, realizar. Capricornio es el signo de exaltación de Marte, que aquí adquiere estabilidad, constancia, disciplina y enfría sus impulsos primarios para poder aplicar su agresividad con cabeza y no a cabezazos. Las legiones romanas o los tercios españoles, ambos imbatidos durante largos periodos, son posibles solo gracias a la creación de grandes estructuras de mando dotadas de enormes recursos materiales y humanos, es decir provenientes de una expansión material indicada por el Decanato de Júpiter en Tierra. Finalmente esta actividad material, y la lógica asunción de responsabilidades del individuo al encontrarse abandonado en la intempérie del día a día material (no en vano todo el signo está bajo el control de Saturno), formará una nueva consciencia través de su papel social simbolizada por el Decanato final del Sol y, aunque por una vía necesariamente dura, habrá conseguido su independencia y por ella la madurez. También el grupo social formará una nueva unidad al institucionalizarse y jerarquizarse.

Los Decanatos de Acuario

Repetimos aquí la serie de Cáncer: Venus/Ishtar, Mercurio/Nebo y Luna/Sin. Aparece aquí la relación de amistad. Al tener un nuevo papel como ser social, el individuo establece relaciones que no tienen vinculación necesaria con su origen familiar o local. Las preferencias, la ayuda mutua, las ideas comunes, el desarrollo libre, o simplemente la diversión y la expansión personal (polaridad con Leo, el Ocio) toman el relevo de la disciplina Capricorniana. Así se establece el contacto (Venus), de ahí la comunicación y la proximidad (Mercurio) y finalmente nace un tipo de comunidad o colectivo (Luna) nuevo no basado en las necesidades reproductivas o económicas, y que no renuncia a la recién conquistada independencia individual de Capricornio. Si quiero recalcar que Acuario y Cáncer tienen una estrecha relación con el mundo de los símbolos. Empezaremos por algo obvio, la Astrología es Acuario, ya que Acuario es el Cielo, especialmente el Cielo Estrellado. La materia prima del Astrólogo es el Símbolo leído en los Cielos, no el simple número y la materia (simbolizados estos por la dominante Saturnina de Acuario). Sigamos tirando del hilo: el Símbolo es un concepto subconsciente, por lo tanto Canceriano y Terrestre (Cáncer representa el hogar – Planeta Madre -, pero también el simple Suelo contrapuesto al Cielo. He aquí que de dos maneras distintas la serie Venus/Mercurio/Luna nos lleva al manejo del Símbolo. Se desarrolla este en Cáncer al poner a Mercurio entre la feminidad de Luna y la de Venus. En Cáncer es todavía inconsciente, inmaduro y adaptado al terreno y a la cultura local. En Acuario se repite, pero esta vez no sentimos los Símbolos en nuestro interior, los vemos en los astros. Y los astros son iguales para todos. El Sol siempre sale por el este, las estrellas brillan de noche y Marte es un puntillo rojo que se mueve de manera extraña por mucho que varíe nuestro lugar de observación. Acuario coge el Símbolo Canceriano y a través de la elaboración intelectual propia de los Signos de Aire convierte lo local en universal, lo planetario en espacial. La interacción continua de ambas tendencias lleva a la construcción de lo que muchos llaman la Tradición Unánime, la continua repetición bajo distintas formas de los mitos religiosos, y en psicología a la aparición de los mismos Símbolos bajo multitud de formas en los sueños de los humanos de cualquier parte del mundo (Inconsciente Colectivo). La manía de muchos pueblos neolíticos carentes de escritura, de dedicarse a tallar los sólidos platónicos en piedra, anotar las fases de la Luna en colmillos de mamut construir observatorios con megalitos de toneladas, indica la fascinación que durante este periodo evolutivo de desarrollo canceriano ejerce el Cielo. Si no tenemos en cuenta la relación Cáncer/Acuario en esta fase de desarrollo esas actividades son insensatas, pero gracias a ellas aparecen las civilizaciones de manera brusca al establecer el contacto con los Genios, regidos unos por el Decano de Mercurio en Cáncer y otros por el Decanato de Mercurio en Capricornio. También destacaré que si Acuario tiene que ver con el Cielo, que es el único lugar más alto que las montañas de Capricornio, y representa por ello una ascensión más allá de la materia, también tiene que ver con los ríos y cualquier otra forma de canalizar energía, fluidos o gases. A través de Acuario tomamos el camino para separarnos de este planeta alcanzando la unidad indiferenciada del vacío espacial, y volvemos a la Tierra Primaria alcanzando la unidad indiferenciada del Océano representado por Piscis.

Los Decanatos de Piscis

Piscis repite la serie de Leo: Saturno/Ninurtu, Júpiter/Marduk y Marte/Nergal. No debería sorprendernos demasiado ya que en Leo están exaltado Júpiter y Neptuno y se dan actividades tan fantasiosas como el teatro. La Luna final de Acuario necesita como paso siguiente el orden, la protección y la concreción de Saturno, pero este es un Saturno un tanto disuelto, está en un Signo de Agua y por lo tanto no cumplirá su función de la manera normal (obsérvese la tendencia depresiva de Piscis). En Piscis ya tenemos desarrollada plenamente la individualidad (independencia de Capricornio) y desde Acuario el individuo solo puede trascender esa individualidad (progresión hacia el útero)3 o disolverla patológicamente (regresión hacia el útero). La fase uterina de Piscis es inevitable, el que se produzca una “progresión” o una “regresión” dependerá en gran medida del desarrollo sexual en la fase Escorpio. Meditando sobre las escasas prohibiciones sexuales de los egipcios, he llegado a la conclusión de que consideraban peligroso para el Maat, y por lo tanto para la Estabilidad que tanto valoraban, las prácticas que podían implicar retorno hacia el útero materno o huida, temor o rechazo del mismo: homosexualidad masculina e incesto madre/hijo. En cambio las que iban en el sentido de desarrollar consciencia y experiencia de un útero distinto del maternal estaban permitidas: lesbianismo, incesto padre/hija y todas las prácticas heterosexuales. El monoteísta faraón loco Akenatón, el “hijo del dios único” que arruinó su país, infringió ambas prohibiciones. Decíamos que Saturno, la soledad, está un poco fuera de tiesto en el agua. ¿Cómo se puede estar solo en el mundo de los sentimientos? ¿Como establecer barreras en el campo de las emociones? Podemos emplear la represión (Piscis puede ser mucho más represivo que Capricornio), pero también podemos aislarnos del exterior para proteger nuestra individualidad y crecer hacia el interior. En las sociedades esta tendencia se refleja en un incremento de las actividades místicas, religiosas y ocultistas, en una expansión hacia el exterior por los océanos (características ambas de la España Conquistadora), y en un futuro ya visible puede tener que ver con la expansión de nuestra especie por el espacio. Vemos que hablando de Saturno hemos llegado a la expansión Jupiterina del segundo decanato. Tras la expansión debe venir una concreción en una individualidad (Marte). Que la individualidad que aquí nace vuelva a ser simplemente personal o suprapersonal al encontrar el sujeto su ego impersonal en el contacto con el Todo, es un problema de evolución individual y oportunidad material. En cualquier caso hemos llegado a una definición del individuo y a un nuevo nivel de consciencia, lo que nos enlaza con el simbolismo solar de Leo. Recordemos que la soledad y el aislamiento son un punto importante a la hora de definir nuestra personalidad, ya que nos obligan a desarrollar un concepto de nosotros mismos ajeno a las referencias externas. También recordar que ciertas actividades creativas (Leo) solo se desarrollan adecuadamente en aislamiento. De hecho si no está bien resuelta la dialéctica Acuario/Leo, Piscis tiende a despreciar y aniquilar la individualidad. Acabar algo y llevarlo a sus últimas consecuencias, y más si es un ciclo vital, requiere en algún momento una gran cantidad de energía final y valor, y ambos los da el Decanato de Marte que cierra el ciclo. En un terreno práctico o simplemente anecdótico podemos encontrar en las órdenes religiosas y monásticas, la tendencia a la represión y el aislamiento de Saturno, a la alegría interior o exterior (los mejores vinos y cervezas de Europa se lo deben todo al segundo Decanato jupiterino de Piscis, tan manifiesto en la figura del fraile golfo y borrachín). Y la tremenda agresividad que demuestran las organizaciones, sectas y grupos religiosos piscianos con su militancia e incluso violencia nos dan la clave de la acción de Marte en el tercer Decanato. También nos falta estudiar una última forma de agresividad, después de la de Aries (conquista y agresión frontal), Géminis (competencia y agresión verbal), Leo (primacía grupal y conquista erótica), Escorpio (destrucción, asesinato y agresión sexual), y Capricornio (colectiva, institucional, de dominación social) y esta es la pura y simple traición, que corresponde  a Marte en Piscis.
3 Los conceptos de “regresión” y el más novedoso de “progresión hacia el útero” se explican en El Desarrollo de la Conciencia, de Sinesio Rodenas, Ed. A.C.A. Kepler, Dist. Alfaomega (Madrid).