lunes, 9 de noviembre de 2015

Plutón en Capricornio : La Edad Oscura. Por Alejandro Fau.






 

Plutón en Capricornio: La Edad Oscura...

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Los carenciados de la mínima conciencia humana, popularmente llamados “cerebros lisos”, llamarán a esta época como heroica... Heroica porque es cuando se pretendió defender los “sagrados ideales que nos legaran nuestros ancestros” (los de ellos, claro), y que debíamos sostener a sangre y fuego: El “sagrado deber” de gobernar el Mundo contra la “Barbarie”, o los “Igualistas”, o los “Marxistas”, o los “Anarquistas”, o los “Comunistas”, o los “Socialistas”, o los “Populistas”, o los “Choriplaneros”, según el caso... o el “Pueblo”, en cualquier caso.
Alejandro Fau | Plutón en Capricornio: La Edad Oscura...
“Las conspiraciones son cosas de una aristocracia ociosa, sire,
el pueblo no tiene tiempo para eso; ésto, es una Revolución...”
Maximilian Robespierre
Estas son épocas interesantes. No es dable sin emoción, históricamente, vivir tiempos comparables a éstos sin importar desde dónde se los viva. Desde el más puro llano, o desde el lugar en donde se libra la batalla. El tiempo en donde el mundo cambia es una época gloriosa, donde aparecen los héroes legendarios y los infames traidores que serán igualmente devorados por la historia. Causa cierta gracia el haber dicho desde el principio que ésto sucedería mientras todos te miraban como a un alucinado que olvidó tomar su medicación a tiempo, cierta gracia porque en verdad es humanamente doloroso el ver morir y sufrir a tus congéneres aunque no sintieras por ellos un genuino aprecio o una particular cercanía, pues cada sufrimiento cuenta, y cada vida, aunque la creamos equivocada o indigna, cuenta. Da pena, pena de verdad y encoge el corazón, e igualmente duele muy, muy adentro. Pues es otro tú quien padece, otro tú, un igual a ti. Confieso que celebré (sí, celebré y bebí y bailé como un endemoniado) el 11S, y también lloré a mares por aquellos que murieron allí. Porque no eran ellos quienes merecían morir sino otros, o su inconsciencia, los que siempre perviven y quedan impunes. Lloré por la llamada “carne de cañón”, porque me se a mí mismo carne de cañón para los mismos, tan solo un daño colateral fríamente calculado, un número, solo un número en alguna parte, como en cualquier parte de nuestro inhumano mundo, cuando la batalla es solo entre unos pocos para obtener una mayor y miserable cuota de privilegios sobre los otros, y de poder... sobre los otros, claro.
Ya hablamos anteriormente, en otros artículos referidos a Plutón en Capricornio, lo que este tiempo implica: Xenofobia, calculado descrédito, violencia irracional, siempre unos culpables externos, y egoísmo, un profundo egoísmo... y muerte, claro, una muerte sin fin. No hace falta repetir... ¿o sí? Tal vez sí, la gente olvida, o la hacen olvidar los medios de (in)comunicación masiva. Los programas de concursos, los de chimentos de la farándula, los nuevos IPhones, la ilusión de un dólar muy barato y los viajes del “deme dos” a Miami, las fantasías de Disney siempre renovadas y ese ideal de libertad (totalmente ficticio, claro) siempre re-editado... Tal vez sí, tal vez sí debamos repetirlo... pues la mayoría tiene un momento presente cada vez más corto, comparable al de los niños, pues siguen siendo tan infantiles como cuando nacieron a esta “civilización” tan bruta y primitiva como lo es desde hace 5.000 años...  ¿Que qué es el momento presente al que me refiero? Pues... a nuestra perspectiva de futuro. Por ejemplo, los niños lloran porque les duele la panza como si a fuera dolerles para siempre, pero las madres saben que que con una purga, o con unas gotas de “Reliverán”®, se les pasará en un rato. Más tosco aún (no Agustín, que te admiraré por siempre y te llevaré en mi corazón hasta que muera)... un niño tiene una espina en el dedo, su madre, que tiene una perspectiva de la vida del niño muy amplia e imagina su futuro, toma una aguja y tras hurgar un rato y con un par de pinchazos la extrae... pero el infante cree que su madre es cruel, pues le hace doler (un dolor que cree será eterno) y la odia por ello... ¿Quién está errado aquí?  Porque eso también se llamaría un “daño colateral” en cualquier caso. La humanidad resiste tanto la “Revolución”, desde siempre, por el daño colateral que ella implica, pero lo acepta como natural en la “defensa de los ideales”, bochornosamente arcaicos, también siempre... pues es para defender lo que siempre ha sido, y lo que siempre nos dijeron que debe ser, dicen... ¿Curioso, no? El ideal (o fantasía) de lo eterno, siempre con Plutón... Enmascarando el egoísmo, sin más ni más, un puro egoísmo propiciado por un vetusto “amo” externo... nunca por un nuevo ideal de lo colectivo más inclusivo, no, no... nunca! Eso nunca! Pues lo importante ha sido hasta ahora el “Yo”, así, con mayúsculas, un Yo por encima de los otros...
chinoChina, ese “gigante dormido” según el imperio de occidente, hace apenas un par de décadas se ha despertado al mundo y hoy es el principal “mercado” mundial le pese a quién le pese, y es ella quien dicta las reglas del mercado, de ese mercado de todos. Ahora, China ha devaluado su moneda a un valor que nadie hubiera creído que fuese posible... ¿y a quién le importa eso?, me dirán. Pues... nos importa a todos, o al menos eso debiera. “El 2008 era una fiesta, lo peor vino después”, titularán las cónicas económicas de esta época... Allí en 2008 comenzó la debacle, o la caída, según se la entienda. Ahora estamos iniciando la fase de 7 del tránsito plutoniano, según decimos nosotros los astrólogos, y hemos anunciado que sería así, según algunos recordaran, en el último artículo de esta serie allá por Diciembre del 2014... Pero bien, nadie en la televisión dijo nada aparte de balbucear algo sobre la caída de la Bolsa de Valores en algún abstracto lugar de otro mundo, y todos, como siempre, siguieron mirando hacia otro lado. Mirando la tele y confundiéndola con la realidad, comprando smartphones ultra-modernos que serán obsoletos en un par de meses aunque tardemos un año en pagarlos, comprando pizzas por internet con plásticas tarjetas de crédito virtual y endeudándonos con dinero real, y obedeciendo la ley según dicta la tradición que debe ser, como nos han dicho siempre que debe ser. Nunca fue como nosotros creamos que es o deba ser, pues el poder cambia de manos y nunca nos toca a nosotros sino al siguiente de una muy muy corta lista, hasta ahora, pero dentro de muy poco... bueno, eso ya se verá más adelante en vivo y en directo. Pues el Imperio tira sus últimos manotazos de ahogado, aunque se está cayendo literal e irremediablemente a pedazos, y no puede ya reinventarse a sí mismo nuevamente. Lo intentará claro está, seguro que lo intentará, a costa de sangre y fuego como siempre, a costa de nuestra sangre y de su fuego; y los próximos cuatro años serán un tiempo en verdad terrible, una auténtica edad oscura planetaria, y luego, luego habrá que reconstruir la economía planetaria a partir de unas inservibles ruinas. Si es que queda alguno vivo para poder hacerlo, claro.
Ahora el tema más sonado es la crisis de la inmigración en el “primer mundo”... aunque debiéramos llamarlo en verdad por su propio nombre: Los auto-exiliados desplazados por la guerra. Gente que huye de su propia tierra porque es continuamente bombardeada, violada y masacrada por los mismos que se niegan a recibirlos en sus países; mientras alegan como excusa que es un problema de todos, de todo el Mundo, pero los recursos expoliados son propiedad exclusiva, sí, de ellos. Dolorosa hipocresía en verdad, de ésta especie humana que conformamos todos. Claro está que el pueblo liso y llano de sus tierras opina y actúa de otra manera, a veces hasta de un modo infantil. Podemos ver en televisión comités de bienvenida improvisados en estaciones de trenes alemanas, recibiendo a los refugiados con ositos de peluche y rostros de semblante sonriente; cuando esa gente, en realidad, necesita que les devuelvan sus vidas, sus casas, su tierra, sus costumbres ancestrales, sus posesiones, su dignidad perdida, y no peluches. No necesitan barracones donde vivir hacinados, empleos de esclavo, otras culturas y el desprecio de sus nuevos vecinos. Eso es lo que necesita el imperio, no ellos. El imperio necesita mano de obra cada vez más barata para maximizar sus ganancias, y recursos baratos y abundantes que otrora pertenecieran a esos mismos esclavos. Sí, el pueblo de los países imperiales tiene buenos gestos, humanos sí, hay sitios donde reparte alimentos (generosamente donados por el mismo pueblo y no por el gobierno) a los que están en tránsito. Pero no depende de ellos que puedan quedarse allí, no depende ellos controlar las fuerzas de seguridad que los apalean y expulsan. Solo son hermanos que apenas están un poco mejor que ellos, esclavos residentes que comprenden y se duelen de lo que les pasa, nada más... y también nada menos.
BuchenwaldAhora, a nivel gubernamental es otra cosa... muy otra cosa. Plutoniana, además, como debe ser en estas épocas en donde el inconsciente aflora y las máscaras se caen a pedazos. Alemania, principal destino de los desplazados por la guerra, “generosamente” ha abierto las puertas del Buchenwald para acogerlos. Sí, sí, el tristemente célebre campo de exterminio nazi donde fueron masacrados otrora en sus cámaras de gas decenas de miles de prisioneros (gitanos, homosexuales, judíos, extranjeros indeseados, etc.). Luego, ante el bochorno internacional, interrumpió el flujo de trenes desde Austria para evitar que lleguen los refugiados a su territorio por esa vía. Ahora, mientras los políticos deciden qué es lo que debe hacerse sin quedar demasiado expuestos, han cerrado sus fronteras con estrictos controles en todos los pasos fronterizos para evitar el ingreso de cualquiera que no posea un pasaporte europeo en toda regla... todo tiene un tufo a pasado no resuelto, dirían mis amig@s psicólog@s, que apesta. Croacia, Hungría y Bulgaria construyen muros para cerrar sus fronteras y evitar el flujo de “ilegales” a sus tierras. El “Schengen” (acuerdo de libre circulación en la Unión Europea) se ha roto, y la mismísima UE tambalea ante éste funesto escenario. Monsieur Hollande (quien se dice a sí mismo socialista), presidente de Francia, afirma que se deben apoyar fuertemente, y que son inevitables, los bombardeos en Siria a fin de acabar con el “terrorismo”... mientras lo que se bombardea son la infraestructura del país y los cuarteles del gobierno democráticamente elegido por el pueblo por parte de EE.UU. y sus aliados, como lo son ellos mismos junto a Alemania, Israel, Arabia Saudita -único Estado Monárquico absolutista del planeta- y Gran Bretania, mientras se envían cargamentos de armas mucho más modernas y destructivas y cuantiosos recursos económicos al EI (Estado Islámico) al que dicen como excusa en sus medios de (in)comunicación masiva, que están combatiendo. Época de hipocresía sin fin... Orwell y su “1984” un poroto, vea vecina.
“¡Cuidado que vienen los Rusos!”, gritan a diestra y siniestra los líderes occidentales. ¿Por qué? Bueno... Rusia apoya a los separatistas en Ucrania que se oponen al gobierno de facto que derrocó al gobierno democráticamente elegido por el pueblo, golpe apoyado y financiado por occidente, para instaurar un estado fascista funcional a los intereses de las corporaciones internacionales occidentales... y por brindar su apoyo en recursos y armas al gobierno Sirio, elegido democráticamente por su pueblo, que se opone a ser expoliado por las mismas corporaciones que pretenden quedarse con todo en todas partes... lo mismo pasa con China, porque... “¡Bueno... son Chinos! ¡No son de los nuestros! ¡Quieren gobernar para su pueblo y no para nosotros, como debe ser!”, realmente patético. Lo mismo pasa con la campaña presidencial en los EE.UU. Los principales candidatos a la presidencia hacen gala abiertamente de una xenofobia nunca antes vista, salvo en el siglo XIX. Que hay que expulsar a los inmigrantes, que los negros no merecen ser ciudadanos con pleno derecho, etc., etc., etc,... mientras en sus calles se suceden asesinatos impunes a manos de las fuerzas de seguridad por el simple hecho de ser “distintos”, latinos, afroamericanos, negros; y la pobreza crece vertiginosamente de la mano de los recortes en salud, educación, asistencia social y jubilaciones debidos a la “crisis financiera” de los bancos, que son los únicos merecedores de ser rescatados y no las personas. La decadencia del imperio de occidente es clara y manifiesta en todas partes...  Como en Latinoamérica... pero bueno, Latinoamérica merece un capítulo aparte.
ninA través de sus neo-colonias, Colombia, Perú, Chile y Paraguay,el Imperio de Occidente busca desestabilizar la región (dejaremos aparte a México, cuyos cerebros lisos neo-colonizados sostienen la fantasía de que ellos son Norteamericanos de dientes rubios y ojos rubios, y no unos “negritos” latinos como los demás). Amén de sus grupos paramilitares y profesionales de la CIA enmascarados en ONG's que dicen proteger los derechos ciudadanos, y que financian los grupos de ultra-derecha que ejecutan su agenda de protestas y disturbios patéticamente calcadas de la maniobra Ucraniana para intentar derrocar las democracias populares que se oponen a este neo-colonialismo del siglo XXI que pretenden imponer a toda costa y en todas partes. Los gobiernos regionales pasaron de ser “populistas” a ser directamente “Tiránicos”, y ante cualquier elección ganada en las urnas por esos oficialismos, el grito de “¡Fraude! ¡Fraude!” colma el éter y las páginas de los medios de (in)comunicación masiva bajo control directo de las cadenas internacionales propiedad del Imperio. Se promueven a partir de allí todo tipo de disturbios y actos violentos, incluso asesinatos, para desestabilizar a los gobiernos; corridas cambiarias; cortes de rutas; y un largo etcétera que sería engorroso enumerar, en la promoción de “golpes blandos” cuando no violentos, como son los fallidos en Bolivia, Ecuador y Venezuela. En Argentina y Brasil sucede más o menos lo mismo, los sicarios locales del Imperio elevan su virulencia. En Brasil tras las elecciones movilizaron a manifestaciones donde se pedía la destitución, aún a través de la intervención del ejército, de la mandataria recién re-electa por su pueblo. En Argentina, con los comicios en ciernes, una oposición apátrida y corrupta amparada por un poder judicial funcional y eternizado desde los años más oscuros del último gobierno militar, busca asaltar el poder a cualquier precio.
La tensión internacional y la guerra se expanden como una fórmula ya gastada por lo repetitiva a lo largo de la historia, como un intento de reactivar la economía de unos pocos y su insaciable voracidad por mayores beneficios, y de paso disciplinar al pueblo de a pié procurando, ya abiertamente, sumirlo en un neo-feudalismo inédito en la historia por su escala. La escalada de violencia geométricamente se multiplica día a día ya traspasado su punto de no retorno. La inoperancia de los gobiernos para menguarla o detenerla en el cada vez más urgente corto plazo, hará que sean arrasados por el tsunami de la historia una vez más. ¿Despertará la consciencia humana hasta ahora anestesiada ante tal catástrofe globalizada? Confiemos que sí... cada vez en más lugares la gente se despierta, resiste y lucha. El gran terror de los imperios es que aquellos que han huido de sus tierras tras generaciones de ser bombardeados, masacrados, expoliados y humillados algún día se despierten; no ya liderados por alguien identificable que pueda ser asesinado descabezando la revuelta, sino como un conjunto. Es fácil para la mente imperial combatir un enemigo por más grande que este sea, lo difícil es combatir a millones y millones de enemigos. Un guerrero valiente tiene posibilidades de matar a un enorme tigre, dicen los chinos, pero debe saber que su batalla está de antemano perdida si busca enfrentarse a un enjambre de pequeñas avispas, si lo hace no será ya un guerrero poco sabio, sino solo un hombre estúpido...