miércoles, 2 de diciembre de 2015

Astrología y Sincronicidad. Por Alejandro Christian Luna.








En su libro “La interpretación de la naturaleza y la psique”, Carl Jung analiza el fenómeno de la sincronicidad, con la que pretende dilucidar ciertos casos extraordinarios, “coincidencias significativas”, imposibles de explicar causalmente.
La sincronicidad puede definirse entonces como una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicado algo más que el puro azar. Dicho de otra manera, sería una coincidencia en el tiempo de dos o más acontecimientos no relacionados causalmente que tienen el mismo o similar significado.
Una sincronicidad es un puente entre un hecho físico externo y un hecho psicológico interno. Esta idea ha tenido una excelente recepción por parte de muchos astrólogos como explicación del funcionamiento de la Astrología.
De esta manera se explica por qué un hecho externo físico como el movimiento de los planetas corresponde con el contenido psicológico de las personas y con los hechos de su destino.
Sin embargo, el astrólogo costarricense Juan Antonio Revilla hace unas objeciones muy válidas con respecto a esto, haciendo notar que las técnicas de interpretación que usan los astrólogos no se basan en la sincronicidad, pues no existe sincronía temporal entre un diagrama del cielo actual (tránsitos) y el diagrama del cielo radical (la carta natal) ocurrida tiempo atrás. Él no dice que no haya correspondencia entre ambas cosas, sino que esta correspondencia no tiene que ver con la sincronicidad.
¿Dónde debemos poner la atención, en la simultaneidad o en el significado? Se dice que los eventos sincronísticos ocurren a cada momento, sin embargo se transforman en sincronicidades recién cuando se hacen concientes.
Aquí ya nos movemos en otro nivel, el mental y psicológico, ya que a un significado no se lo puede medir ni pesar, a lo sumo se lo podrá sentir, pensar, vivenciar y compartir.
Pero el significado no proviene de la coincidencia en sí sino de la conciencia de la persona que la experimenta. Y esto es particularmente importante, ya que un mismo hecho externo (objetivo) puede tener diversos significados según la conciencia del sujeto.