sábado, 28 de enero de 2017

Cuando se utiliza la Astrología contra otros. Por Pepa Sanchis.








Una carta astral es una fuente de información sobre una persona, tanto su carácter como su destino.  No obstante, esa información no es fidedigna al 100%.  Existen muchos factores que la pueden alterar:
1-Por un lado, cada persona interpreta la realidad externa según su propia dinámica interna.  Uno suele encontrar en el otro lo que tiene en su cabeza.  Según la psicología captamos 11.000.000 de bits de información por segundo, pero procesamos sólo 40.  Eso significa que los 40 que "vemos" de verdad son los que queríamos ver.  El astrólogo no es una persona distinta de los demás, así que verá en el otro aquello que encaja con su propia forma de interpretar el mundo.
Por otro lado, las relaciones humanas son interactivas: cada uno saca del otro cosas distintas.  Uno puede ser muy buena persona con A y un mal bicho con B.  Puesto que en toda relación humana hay un 50% de cada parte, si sacamos lo peor del otro siempre habrá una parte de responsabilidad nuestra en ello.  Porque el otro a menudo reacciona según cómo lo tratamos o cómo somos nosotros.
2-Por otro lado, una carta es algo sometido a factores externos.  Una mujer nacida en Londres de una familia muy devota no tendrá la misma vida que otra nacida en Arabia Saudí de una familia también muy devota.  La familia, el país, la raza, la época histórica son otros tantos factores que modelan la personalidad y constriñen o limitan lo indicado por la carta.
Partiendo pues de la base de que una carta astral sólo nos da indicaciones aproximadas sobre el otro, fiarse de nuestras impresiones sobre esa carta es algo aventurado.  Con el tema de nacimiento uno puede saber si tal o cual persona es más adecuada para un trabajo concreto, o tiene ciertas tendencias, pero no mucho más.
Por otro lado, existe el problema ético de hasta qué punto podemos usar la carta astral de otro en beneficio propio.  Buscando la definición de magia negra encontré esto: "La magia negra es el conjunto de recursos destinados a conseguir poderes extraordinarios con la explícita voluntad de dominar o controlar la naturaleza o a otras personas" .
Existen pues dos usos de la astrología muy cercanos a la magia negra:
1-Usar la astrología para manipular al otro.  Por ejemplo, si uno quiere conseguir un favor de otra persona, calcular cuándo los astros la harán más accesible, de mejor humor.  No obstante, este uso no es tan fácil, porque si el cielo está muy favorable para el otro sólo le podremos proponer cosas buenas para él.  Hay manipulación, pero no daño.
2-Usar la astrología para dinamitar la autoestima de otro, poniendo en tela de juicio su personalidad a través de la astrología.  He oído a lo largo de mi vida, de varias personas distintas y dirigidas  a interlocutores diferentes, barbaridades como éstas:
"No te pongas quejica, que todos los Marte en Piscis vais de víctimas"
"Normal que me lleves la contraria, con un Sol opuesto a Saturno no sabes aceptar la autoridad"
"Tú eres una persona histérica por ese aspecto de Plutón que te da problemas sexuales no resueltos"
"Mira, ya sabes que tienes un Mercurio flojo, así que fíate de mí"
"Es que los de Venus en Géminis sois todos unos frescos"
¿Qué está haciendo el astrólogo cuando hace esto?  Evidentemente, usar una información privilegiada en contra de  esa persona, para desautorizarla, rebajarla y manipularla.  Curiosamente, siempre dicen defectos, nunca cualidades.  En realidad, es un tipo de maltrato psicológico.  Cuando oyes esos comentarios y ves la situación desde fuera,  a menudo compruebas que esa lectura del otro es falsa, que sólo se le está intentando amedrentar o hacerle callar la boca.  Pero es que, aunque fuera verdad, usar la astrología como fuente de poder contra otros sería magia negra.
Por todo ello recomendaría a la gente que no hagan nunca caso de un astrólogo (ni de nadie) que les diga lo que son o dejan de ser para imponerse en un debate, y, si usan de esta forma la astrología, ya están dando claras muestras de cuál es su escala de valores.  Cada persona tiene su esencia y no es asunto de nadie definir dicha esencia.  Si la libertad sólo existe en nuestra mente, no dejemos que nadie nos la arrebate.