domingo, 5 de febrero de 2017

El Selenodromio de David y Salomón. Por Pablo A. Torijano.







El Selenodromio de David y Salomón

Pablo A . Torijano
 Universidad Complutense
Resumen
En las siguientes páginas se traduce a una Iengua moderna el texto astrológico Selenodromio de David y Salomón. Este texto constituye un ejemplo de un género astrológico llamado Lunarium y de su adopción dentro de un ambiente judío de lengua griega. La traducción del texto está precedida por una breve introducción en la que se estudiam cuestiones referentes a la cronología, origen y lengua del texto, así como la estructura del mismo.
El estudio de la astrología, la adivinación y la magia dentro de los fenómenos religiosos de la Antiguedad Tardía han ido cobrando una creciente importancia en el mundo acádemico, después de algunos años de relativo abandono1 . De hecho la popularidad de la astrología y de los principales géneros literarios astrológicos se manifiesta en el carácter mixto de su práctica, pues encontramos ejemplos de los distintos géneros dentro de las diferentes manifestaciones religiosas (paganismo, cristianismo, judaísmo). Es precisamente dentro de ese contexto de renovado interés en que se han de encuadrar las siguientes páginas, en las que se analiza un ejemplo del carácter transconfesional de ciertas prácticas religiosas. Así continuamos aquí con el estudio y traducción de ciertos textos judíos de tipo sincrético, relacionados con la figura del rey Salomón, y que son un buen ejemplo de la popularidad e importancia de funciones religiosas que quedaban relegadas a las fronteras, y aún más allá, de la ortodoxia teólogica judía y cristiana3.
1 Para uma historia del estudio de la magia, sus problemas y las modernas posturas véase H. Remus, “Magie, Method, Madness’ Method and Theory in the Study of Religion 11-3 (1999) 258-298.
3 Así vid. P. A. Torijano, “La Hygromanteia de Salomón” Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones 4 (1999) pp. 327-345; idem, Saloman the Esoteric King: From King to Magus. Development of a Tradition. Leiden: 2002 (en prensa).
El texto que ahora nos ocupa, titulado Selenodromio de David el Profeta y su hijo Salomón, se ha de encuadrar dentro del ambiente sincrético que caracterizaba la práctica del exorcismo, la magia y la astrología en la Antiguedad Tardía. Nos hallamos ante un texto griego, transmitido en un medio cristiano, pero que preserva con bastante seguridad un ejemplo judío astrológico. Entre los géneros más importantes de libros de ómenes o manuales de interpretación de fenómenos naturales podemos citar el kalendologion, que versa sobre el día de la semana en que cae el día de Navidad, el brontologion, sobre el sonido del trueno y la época de la luna en que se oye, el astrapelogion, sobre los relámpagos y el día y mes en que caen, el horarium, sobre las horas buenas y malas, y el selenodromion o lunarium. La mayor parte de este tipo de literatura nos ha llegado profusamente cristianizado, aunque su origen y desarrollo es anterior.
Nuestro texto es un lunarium, género que gozó de gran popularidad en la Antiguedad Tardia y la Edad Media de acuerdo con los distintos ejemplos que se pueden encontrar en diferentes manuscritos5. El género de lunarium o selenodromion -predicciones basadas en el curso de la luna-, tiene una historia bastante larga y se desarrolla progresivamente. En la forma más temprana, los diferentes días del mes lunar son enumerados y se dice para qué es bueno o malo cada uno de ellos. Algunas de las asociaciones entre un día particular y una determinada acción se retrotraen a Los trabajos y los dias de Hesíodo (700 a.C.), donde se puede observar cómo algunos días estaban vinculados al nacimiento de dioses o figuras mitológicas6. Otros ejemplos de este género astrológico no justifican ninguna de las órdenes que conservan; otros indican cuál es el aspecto de la luna para cada uno de los treinta días, indicando la claridad del astro nocturno del cual dependen sus influencias en la vida cotidiana.
5 Vid. A. Delatte, Catalogus Codicum Astrologorum Graecorum X, 121 para una lista de manuscritos que contienen lunario atribuidos a diversas figuras Aristóteles (CCAG VIII, 3, 17), Esdras (CCAG VIII, 3, 88, Cod. Athen, 26), Melampodo (CCAG VIII, 4,9). Para otros ejemplos dentro del Catalogus, cf. CCAG IV:142, CCAG VIII, 4, 105, CCAG, XI, 1, 135. Vid. también Bouché-Leclerq, Astrologie Grecque (Paris: 1899) 459-470; idem, Histoire de l’adivination dans l’Antiquité (Reimpr. de la cd. 1879-1892; New York: Amo Press, 1975.
6 Vid. F. Cumont, “Les Présages lunaires de Virgile”, L ‘Ántiquité classique II (1933), pp. 259-270; E. R. Coodenough, Jewish Symbols in the Greco-Roman Period (13 vols.; Bolingen Series; New York: 1953-1968).
El principio que estructura este tipo de textos puede relacionarse con el concepto de simpatía cósmica, aunque modificada por la relación temporal que se establece entre el nacimiento de una figura particular, un día del mes y las acciones que se pueden llevar a cabo en tal día7. Así, el Selenodromio de David el Profeta y su hijo Salomón se encuadra dentro de este género, excepto por un detalle: casi cada referencia a dioses paganos ha sido reemplazada por referencias al nacimiento de figuras o a situaciones bíblicas8 .Estas referencias abarcan desde Génesis hasta Samuel, y con ellas el texto ha sido judaizado. No hay nada específicamente cristiano en el género de los Lunaria en general, o en este lunarium en particular. De manera que es bastante probable que los lunaria con adaptaciones veterotestamentarias fueran elaborados por judios en un contexto helenístico de carácter sincrético. Nuestro Selenodromio muestra claramente cómo la astrología llegó a estar vinculada a Salomón, hasta el punto de que el «pretexto» de la demonología, tradicionalmente relacionada con él, ha sido abandonado, y sólo el nombre del rey sabio y de su padre David proporciona cobertura pseudoepigráfica al texto. El hecho de que la lista de los días y de las figuras bíblicas relacionadas con ellos terminen con la mención del profeta Samuel refuerza esa atribución pseudoepigráfica, lo que denota un plan más cuidadoso de lo que la sencillez aparente de la estructura de la obra sugiere.
7 Vid. J. M. Hull, Hellenistic Magic and the Svnoptic Tradition (Studies in Biblical Theology 28; London: SCM, 1974), p. 37: “The basis of the system is a belief in non-human, superhuman usually invisible powers, including the gods themselves, the angelic beings, demons of various orders and the souls of heroes and men. But the distinctive development is a belief that these superhuman, supernatural entities are linked by invisible bonds of sympathy to visible and material things which are thus ‘symbols’ of the power to which they adhere – plants, minerals, animals, times and seasons. A further development leads to the theory that by knowledge of the powers, their sympathies and antipathies and their symbols, it is possible to influence the supernatural world. The art of magic is to collect such knowledge and apply it correctly so as to swing the enormous forces of the universe in the desired direction”. Sobre los conceptos de simpatía y antipatía véase también Hull, Hellenistic Magic, 41-61; Festugiére, La révélation d’Hermés Trismégiste, (3 vols; Paris: Belles Leltres, 1986) p. 90 y esp. ji. 91: “Elle [la doctrina de la unidad del cosmos] est le fondement indispensable des pseudo-seiences -astrologie populaire ou savante, médecine astrologique. alchimie, – de la magie, de la gnose pénétrée de magie, de la théurgie et de tout l‘art divinatoire quelles qu’en soient les formes…”.
8 Sin embargo, observaremos eí origen no cristiano del texto en el día séptimo del mes, donde el dios Apolo aparece junto con la mención del asesinato de Abel a mamios de Cain.
La lengua original del texto parece ser la griega y podemos fecharla en un lapso temporal que va del siglo V al VIII de «nuestra era». Su lugar de composición pudiera ser Egipto, apoyándonos sobre todo en las frecuentes menciones a las huidas o «retiradas» de esclavos y trabajadores semi-esclavos del campo egípcio, que constituyeron un problema económico y social muy grave tanto para los gobernantes romanos tardíos como para sus sucesores bizantinos.
Al analizar la estructura del Selenodromio vemos que cada día del mes es relacionado con un episodio bíblico o un personaje, aunque no se sigue una secuencia estricta en lo que se refiere a la genealogía o la sucesión de acontecimientos; por ejemplo, el nacimiento de Matusalén se menciona antes que el de Noé. Además, no hay relación interna entre los distintos episodios citados. Dentro de ellos el texto proporciona abundante información de carácter misceláneo, sobre el tipo de trabajo que se puede emprender, el carácter y destino de los nacidos en ese día, o el pronóstico medico de un enfermo. Cada día sigue grossa modo el siguiente esquema: 1.— referencia bíblica; 2.— acción correcta e incorrecta para ese día: 3.— características de los nacidos en el día, dependiendo de su sexo; 4.— menciones repetidas de fugitivos, esclavos o persona enfermas; 5.— ocasionalmente, hay referencias a una visión o sueño que se hace realidad». La vinculación de un dia a una acción específica se relaciona claramente con el capítulo de la Hygromanteia sobre las acciones adecuadas para cada hora del día. La importancia del momento adecuado es subrayada en ambos textos y apunta hacia el Salomón de Sabiduría 7:18-19; de nuevo actúa el trasfondo «hermético». Quizás deberíamos preguntarnos si los autores de estos textos reinterpretaron el texto griego de Qoh 3:1-8 en clave astrológica; asi el momento apropiado (kairov) del texto bíblico sería transformado en un concepto astrológico. Otros paralelos posibles son proporcionados por dos textos pseudoepigráfícos, el Tratado de Shem («¿primer siglo antes de la era común?») y las Revelaciones de Ezra (¿anterior al siglo noveno de nuestra era?), que tienen algunos puntos en común con nuestro texto13. Ambos textos pertenecen al género de los calendologia que describian el año según el día de la semana en el que comenzaba; así se predecían distintas condiciones naturales -metereología, cosechas, catástrofes varias-. Ambos textos son atribuidos a figuras bíblicas y su contenido astrológico apoya la importancia e influencia de la astrología en determinados contextos judíos.
El Selenodromio constituye un ejemplo claro de la judaización de un género en principio completamente extraño al espíritu judío14. Sin embargo, es aun más interesante la atribución del texto a Salomón, realizada con la sencilla mención del nombre del rey al principio y al final de la obra. Esto podría significar que astrología y Salomón estaban tan identificados que se consideraba innecesario desarrollar una ficción pseudoepigráfica tan compleja como la que podemos encontrar en la Hygromanteia.
13 Sobre estos textos vid. J. H. Charlesworth, The Old Testament Pseudepigrapha (2 vols; Garden City, NY: Doobleday, 1983-1985), 1: pp. 473-486; 601-604.
14 Como Cumont (“Les présages lunaires de Virgile”) dice claramente: «Considerons d’abord les indications tirées de l’Écriture qui ont pris la place des nativités païennes. Leur caractére artifíciel et livresque saute aux yeux; e’est une construction arbitraire d’un érudit de cabinet. Les naissanees des patriarques et autres événements mémorables de la Génese et de l’Exode s’y suceédent conformément á la chronoligie biblique et le mois offre ainsi, comme par miracle, dans ce trente jours un raccourci de l‘histoire des Hébreux depuis Adam jusqu’á Samuel. D’autre part, ni dans ce premiers mots des trente paragraphes, ni dans les présages qui suivent, ne se recontre aucune allusion à l’Evangile ou à l’Église. Ce type de selenodromia bibliques doit avoir été crée par un Juif qui a voulu rendre acceptables les almanachs des Grecs à ses coreligionnaires enclins à la superstition mais hostiles au paganisme, el sí, comme nous le croyons, les selenodromia mythologiques ont été constitués en Egypte, ce Juif était probablemuent alexandrin».