miércoles, 8 de febrero de 2017

Pseudepígrafos de la Astrología Antigua. Por Aurelio Pérez Jiménez.






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Pseudepígrafos de la Astrología Antigua



Aurelio Pérez Jiménez
Universidad de Málaga
Edición Javier Martínez. Mundus vult decipi. Estudios interdisciplinares sobre falsificación textual y literaria.
Pseudepigrafia (do grego ψευδεπιγραφία) é o estudo dos pseudepígrafos ou pseudo-epígrafos, que são textos antigos, aos quais é atribuída falsa autoria.

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Si en otros géneros literarios los escritos de autoría falsa han sido importantes, en el de la astrología (y la alquimia) están extraordinariamente bien representados. A esto han contribuido dos razones especiales: 1) la necesidad de prestigiar con la autoridad de figuras míticas o ya prestigiosas en la época helenística y romana una doctrina que se sentía ajena en el occidente mediterráneo y cuyo origen se asociaba a Mesopotamia o Egipto. De ahí que la astrología cuente en la tradición grecorromana no sólo con iniciadores mitológicos como Prometeo, Atlas, Heracles, Hiperión, Minos, Orfeo, etc., sino también con autores que sistematizaron sus doctrinas, bien porque las recibieron directamente de la divinidad, por revelación, como Hermes Trismegisto o Nequepso y Petosiris, Adán, Seth, Henoch, porque su actividad o su filosofía tenía que ver con la adivinación y los astros (Abrahám, Daniel, Zoroastro, Ostanes, Pitágoras, Hipócrates, Demócrito, Platón,  Aristóteles, Galeno) o porque con su sabiduría estaban capacitados para el magisterio astrológico entre los griegos (Salomón, Manetón y el mismo Alejandro). 2) El otro motivo, difícilmente diferenciable del primero, es la intención de ocultar la práctica astrológica a la que responde la redacción de estos escritos; práctica que es discutida por los filósofos providencia listas (como los platónicos), por los escépticos e incluso perseguida por los decretos de expulsión que se dictaron en Roma desde la época republicana hasta los primeros siglos de oficialidad del cristianismo (IV y V), cuando toman el relevo las proclamaciones de anathema que leemos en los Concilios. Así, puesta bajo el nombre de autores respetados por todos  y, en el caso de los cristianos, de sus patriarcas y otros héroes bíblicos, los autores de estos saberes heterodoxos esperaban eludir su responsabilid y poner a salvo los contenidos que divulgaban. Y certamente lo consiguieron, a juzgar por la cantidad de tratados o fragmentos de ellos que conservamos en los manuscritos occidentales y bizantinos.
La forma en que se presentan las enseñanzas de estos apócrifos tiene mucho que ver con el espíritu novelesco de la época en que se configuraron, el período helenístico-romano. Unas veces hay revelación directa por divinidades cuyo carácter sapiencial las hace idóneas para ello: el dios dicta sus conocimientos al discípulo elegido (Hermes-Thoth) o lo hace a través de ángeles y démones (Seth); otras veces se trata de visiones extáticas (Nequepso) similares a la del Escipión ciceroniano o bien de ha llazgos fortuitos de un papiro o de una estela que contiene estos escritos (Ostanes-Demócrito), al estilo de Evémero y su historia de Panquea; pero lo habitual, com o señala Festugière, es la historia de un rey instruido por un sabio mediante la correspondencia epistolar (Nequepso Petosiris, Alejandro-Aristóteles).
Pues bien, en el caso de la astrología, si prescindimos del problema sobre los iniciadores legendarios (dioses como Prometeo o héroes como Heracles) de la adivinación astral, los tratados astrológicos cuentan con una buena cantidad de apócrifos o de pseudepígrafos griegos puestos bajo el nombre de personajes prestigios os de los cuatro grandes pilares de la cultura esotérica helenístico-romana: los egipcios, los persas, los judíos helenizados y los propios griegos.


1. Pseudepígrafos greco-egipcios
Una parte importante de la tradición literaria griega atribuía a los egipcios el origen de la astrología, lo que parece ser una reivindicación patriótica de los alejandrinos de época tolemaica.5 A ello debió contribuir, además del carácter astral de la religión de Isis y Osiris y de la proyección mitológica y religiosa de los antiguos indicadores celestes del calendario egipcio (los decanos), la sistematización, probablemente iniciada en época tolemaica, de lo de los dos corpora que sirvieron de fuente a prácticamente toda la astrología grecorromana a partir de mediados del II a.C. y que continuaron manteniendo su prestigio esotérico en la época medieval y moderna: los tratados de Hermes Trismegisto y de Nequepso6Petosiris.
5 Cf. BOUCHE-LECLERQ 1899: 35-39. Sobre la ambientación tolemaica de los estadios más antigos de los textos astrológicos, sigue siendo útil el libro de Cumont 1934.
6 Adaptamos a las normas de transcripción propuestas por Fernández Galiano el nombre griego de este astrólogo (Νεχεψώ), conocido en la literatura moderna como Nechepso o Necepso.
Hermes Trismegisto, también llamado ‘Hermes el Tebano’ no es sino la helenización del dios egipcio Thot, tutelar de la ciencia, la escritura y, en particular, de la astrología y la astronomía. Habría dictado su saber a sus sacerdotes de Menfis y, según al gunos testimonios, la obra estaría escrita en secretos libros y estelas. La denominación Hermes Trismegistos remonta al siglo III a.C., a la época de Tolomeo IV Filópator (221-204). En la tradición posterior aparece como último dios y primer hombre.
La información más precisa sobre los Astrologoúmena (ἀστρολογούμενα)* de Hermes la debemos a Clemente de Alejandría que menciona 42 tratados, de los que se encargaban distintos grados de sacerdotes: treintiséis (el número corresponde a los decanos egipcios) contienen toda la filosofía egipcia y, de ellos, los 4 de astronomía (constelaciones, planetas, sol y luna) eran custodiados por el horoscópos. El resto trataba de cuestiones diferentes (cosmografía, corografía, justicia, religión, derecho y educación. Los seis que nos dan la cifra de 42, custodiados por los pastóphoroi contenían la iatromatemática: anatomía, enfermedades, instrumental médico, remedios curativos, afecciones de la vista y afecciones de las mujeres. Es probable que estos libros, tal vez conocidos por Clemente, procedieran de algún rollo conocido por los griegos desde el siglo IV (Eudoxo) y traducido al griego a comienzos del III, durante el reinado de Tolomeo II Filadelfo. La incorporación posterior de tratados teológicos, místicos y filosóficos, de orientación gnóstica (núcleo del Corpus Hermeticum), llegó a cifras exageradas como los 20.000 libros de que habla Jámblico (c. 330 d.C.) o los 36.52515 de Manetón. En época árabe Massala menciona sólo veinticuatro libros astrológicos: dieciséis sobre horoscopia individual, cinco sobre astrología catártica (predicción del momento oportuno para iniciar atividades), dos sobre monomoiríai (propiedades astrológicas de los grados de cada signo) y uno sobre la Sphaera Barbarica (constelaciones ajenas a la observación de los griegos). El material astrológico contenido en los fragmentos y libros atribuidos a Hermes Trismegisto incluye: 1) Tratados de astrología universal: Geniká entre los que destacan las Apokatastasis (ἀποκατάστασις) o doctrinas relativas a los ciclos astrológicos del mundo (en particular el Thema mundi ** u horóscopo del universo) y tratados sobre eclipses, brontología, cometas, terremotos y predicciones del nuevo año; 2) los Salmeschiniaka,20 libros en los que, según Porfirio, se recogían los nombres de los principales dioses astrales (planetas, Zodíaco, paranatéllonta, regentes de las horas y decanos), se describían remedios contra las enfermedades, y se hablaba sobre las ascensiones y ocultaciones delas estrellas y su importancia para e l conocimiento del futuro; 3) el Panáretos, un tratado citado sólo por Pablo de Alejandría (IV d . C.), que contiene la doctrina de las siete suertes (klêroi) de los planetas y que debió ser utilizado además por Fírmico Materno y por el astrólogo del 379; 4) tratados de medicina astrológica entre los que se incluyen: Iatromathematiká (citados por el astrólogo del 379, en ellos se indicaba la posición de ciertos planetas en determinados decanos como causa de enfermedades y se fijaba una melotesia decánica); Iatromathematica de Hermes Trismegisto al egipcio Ammón (con pronósticos sobre enfermedades: fue utilizado por el Ps.-Galeno en sus Prognostica de decubitu; también se trataba la cuestión del macro cosmos y microcosmos, la melotesia planetaria y zodiacal y la importancia de la luna para de terminadas enfermedades; Libro sagrado de Hermes a Asclepio (que contenía otra melotesia decánica); Sobre los ojos (se indicaban en esta obra los grados del Zodíaco que condicionan las afecciones de la vista); Organon de Hermes Trismegisto (describía diversos métodos para predecir y conocer la salud de las personas y sivivirá o no el paciente); 5) tratados sobre horoscopia de los nacimientos, e influencias de las casas de la dodecátropos, utilizados por primera vez por Serapión y luego por Trasilo y otros autores; en el mismo grupo habría que incluir el tratado de horoscopia catárquica llamado Methodus mystica con el que se quieren responder cuestiones relacionadas con la naturaleza y condición de lo que va a nacer (humano, animal o monstruo) y con su profesión, carácter y formación; 6) Liber Hermetis Trismegisti: es la obra más completa que conservamos; está en un manuscrito de 1431, publicado por primera vez en 1936 y podría ser la traducción de un tratado griego de época de Hiparco,25 tal vez manejado por Fírmico Materno, entre otros astrólogos. Consta de 37 capítulos y se abre con un catálogo de los decanos (que incluye una melotesia y una corografía), único capítulo atribuible a Hermes Trismegisto, que fue utilizado en su versión primitiva tal vez por Teucro de Babilonia. Del conjunto destaca un catálogo de estrellas (cap. 3), cuya terminología e indicaciones corresponden al catálogo de Hiparco, y el cap. 25, De stellis fixis, in quibus gradibus oriuntur signorum, es decir, la doctrina de las monomoiríai, aunque el contenido es más amplio, ya que incluye pronósticos astrológicos de los grados zodiacales, referencias a los términos además de los paranatéllonta*** y sus influencias, coincidentes con Teucro de Babilonia; 7) tratados de botánica astrológica: bajo el nombre de Hermes Trismegisto circularon también relaciones de plantas o hierbas regidas por los planetas, los signos del Zodíaco o los decanos, casi siempre con indicaciones iatromatemáticas; en los códices astrológicos griegos se menciona en varias ocasiones el Libro de Hermes Trismegisto a Asclepio, sobre las plantas de los siete planetas y el Libro de Hermes Trismegisto a su discípulo Asclepio, sobre las plantas de los doce signos del Zodíaco, a los que remontan los catálogos de plantas que nos han llegado bajo los nombres de Alejandro, Tésalo, el rey Salomón, Tolomeo, Alexio, las Ciranides y otros anónimos; 8) además de las obras mencionadas, hay que citar la conocida por Fírmico Materno como Myriogenesis, dirigida también a Asclepio y que recoge las influencias de los 360 º de la eclíptica, así como una Sphaera Barbarica mencionada por Proclo): por último, con la astromagia tiene que ver el libro Pteryx (Ala) citado por un papiro mágico de Leiden (395 d .C.) que adscribe los perfumes a los planetas y el Anillo de Hermes al que hace referencia un papiro del British Museum. El Centiloquium Hermetis, conservado en la traducción latina de Antonio Lauro, es ya un producto medieval donde se mezclan doctrinas astrológicas árabes con los elementos antiguos.
* Terminologia mística que continha todos os ensinamentos importantes sobre astrologia helenística.
** La carta de la creación del mundo que tiene a Cáncer ascendiendo con Aries en el Medio cielo. Consecuentemente, Rhetorio llama a Cáncer el “Horóskopos del Cosmos” y a Aries el “Medio cielo del Cosmos”.
*** Además del Zodíaco y los Decanos, la importancia astrológica de la esfera celeste se completa con la descripción de los paranatéllonta, iniciada por Eudoxo y preocupación constante en los autores de catasterismos.  Pero la gran contribución helenística (en concreto de Teucro de Babilonia) fue atribuir significado astrológico a las constelaciones de la llamada sphaera barbarica, en especial a la dodecaoros egipcia, tratada además en el cap. 25 del Liber Hermetis.
15 Resultado de multiplicar por 25 los 1.461 años que contiene un período sotíaco.
20 El nombre, del que se ha discutido su origen babilonio, se ha demostrado (THIELE 1995: 53) que es de origen egipcio (significaría “marcha de las influencias”).
25 GUNDEL 1936: 3. GUNDEL 1966: 18, datación discutida por PINGREE que sugiere como terminus post quem el VI d.C. (1963: 227) e incluso data la compilación en el IX-X (1977: 219). Sin embargo, las longitudes estelares del catálogo del cap. 3 remontan al III/II a.C., mientras que las del cap. 25 corresponden en parte al V d.C. (FERABOLI 1994: XXI). El tratado ha sido ampliamente comentado por su primer editor GUNDEL (1936) y por HÜBNER 1995. Contamos ahora con una excelente edición nueva de FERABOLI (1994).
Muy ligado a Hermes Trismegisto, en cuyas obras astrológicas y teosóficas figura como discípulo suyo, el dios griego de la salud Asclepio (Imuthes/Imhotep)32 aparece como autor de tratados principalmente iatromatemáticos. Algunos libros los escribe por dictado de Hermes, como un catálogo de decanos y sus influencias en talismanes. Pero otras veces él mismo dicta su obra a otros, como ocurre con la experiencia mágico-religiosa de Tésalo en su templo, donde la divinidad le revela las propiedades curativas de las plantas.33
 32 Véase sobre el culto en época grecorromana a este dios egipcio, identificado con Asclepio, el estudio reciente de CIAMPINI 2009: 226-232.
33 Cf. PÉREZ JIMÉNEZ 2009 y, sobre el significado mágico-religioso de esta experiencia, SFAMENI GASPARRO 2009, espec. pp. 298-302.
La otra gran contribución del Egipto tolemaico a la historia de la astrología antigua es el tratado de Nequepso (nombre de un faraón del siglo VII) y Petosiris (‘Regalo de Osiris’, identificado erróneamente con un sacerdote del siglo IV, cuya tumba se ha encontrado en Hermópolis, en el Alto Egipto; ni si quiera la denominación del personaje como ‘sacerdote’ está documentada en los textos, se trata sólo de una hipótesis) redactado hacia 150-120 a.C. A veces se les cita como autores de un manual de astrología conjunto en 15 libros como mínimo, refiriéndose a ambos por su nombre o como ‘Los egipcios’ o ‘Los antiguos’ y, a veces, por separado, como autores de tratados especializados. El autor del papiro astrológico Salt sugiere que ambos (el nombre de Nequepso aparece como Nequeo) reunieron los astrologoúmena de Hermes y Asclepio. En cuanto a Nequepso como autor individual de tratados astrológicos, nuestra fuente principal es Vetio Valente (II d.C.) que le atribuye en e l libro XIII del manual una lengua mística y presenta su iniciación astrológica en forma de viaje celeste en el que se le revelan los movimientos de los planetas. Especialmente Valente le adjudica doctrinas sobre las suertes y la octátopos (esquema de ocho casas, en lugar de doce); el XIV trataba de iatromatemática y versaba sobre las veinti cinco piedras curativas y plantas; este libro lo consultaron en la biblioteca de Alejandría Harpocración (época de Augusto) y Tésalo (Claudio-Nerón). También Galeno se refiere a la iatromatemática de Nequepso. De Petosiris los peratas hacían un hijo de Thoth. Como Nequepso, recibió sus conocimientos astrológicos por revelación de Hermes, Hesiquio y la Suda le atribuyen obras teológicas y, según el Ps.-Manetón, recibió las enseñanzas de Hermes y Asclepio. Sus obras tratan de astrología universal, aparición de cometas, eclipses de sol y luna, ascensión de Sirio y pronósticos del año nuevo sotíaco. Frente a Nequepso y otros, concede un papel más importante a la luna que al sol en el destino individual (el signo en que está la luna en la concepción del individuo domina el nacimiento; también concede la mayor importancia a la luna en la horoscopia catártica); a él remonta igualmente una tipología y caracteriología de los hijos de los planetas y de los signos. Por último, se le atribuye una Esfera de Petosiris conservado en parte. De todos modos, la crítica moderna tiende a considerar la obra en su conjunto y los fragmentos conservados pueden clasificarse, siguiendo a Heilen,43 en 10 grupos temáticos: 1) forma literaria y método; 2) cuestiones astrológicas elementales, como el orden de los planetas, aspectos y términos, ascensiones de los signos, grados brillantes y estrellas fijas brillantes; 3) astrología universal basada en los cometas, eclipses, color del sol y ascensión helíaca de Sirio; 4) thema mundi; 5) genethlialogía; 6) horoscopia catártica; 7) iatromatemática (en especial botánica y medicina decánica: los fragmentos vienen de Tésalo y Aecio de Amida; según Galeno la iatromatemática se desarrollaba en el libro XIV del manual); 8) astromagia, contenida en e l libro XV; 9) aritmología (en este apartado debemos incluir también la Esfera de Petosiris, aunque no está claro que proceda de la redacción del siglo II a.C.); y 10) teología, teurgia y misterios.
43 2011: 25. PINGREE 1974 proponía cuatro grandes grupos: a) fenómenos astrales y meteorológicos, como los eclipses, la ascensión de Sirio y cometas en relación con los signos del zodíaco; b) revelación de Nequepso que sería la exposición en trímetros yámbicos de la horoscopia individual y catárquica: ciclos buenos y malos, viajes, descendencia, cálculo de la duración de la vida; c) iatromatemática incluyendo los decanos; d) numerología fundamentada en los signos.
 
https://espacoastrologico.org/2016/10/06/pseudepigrafos-de-la-astrologia-antigua/