miércoles, 14 de junio de 2017

Protágoras. De Platón.









Sócrates es despertado por su amigo Hipócrates, que muy excitado, le dice que acaba de llegar a la ciudad el famoso sofista Protágoras, y le conmina a dirigirse inmediatamente a la casa en que se aloja para disfrutar de sus enseñanzas. Sócrates le previene contra la habilidad de los sofistas, que considera peligrosa para el alma, aconsejándole prudencia. Ambos acuden a la residencia donde se aloja Protágoras. que se encuentra rodeado de varios filósofos y estudiantes. A partir de este momento, el diálogo transcurre entre Sócrates y Protágoras, con intervenciones puntuales de otros contertulios.
Sócrates le interroga sobre las ventajas de sus enseñanzas. Protágoras contesta que mejoran a la gente, pero el primero no se conforma con la respuesta y le pide que explique en qué la mejoran.
El tema principal de discusión es la naturaleza de la virtud. Para Protágoras, la virtud es única, pero tiene diversas partes, cada una con su facultad propia, a la manera que el rostro es uno, pero tiene cinco órganos de los sentidos. Asi mismo, la virtud se puede enseñar, lo mismo que cualquier técnica o habilidad. Los hombres pueden acceder a alguna de las partes, pero no a todas, siendo la principal, la sabiduría. Justifica el que de padres buenos salgan hijos malos, o de padres malos, hijos buenos, por la disposición de los hijos, lo mismo que si se les enseñase a tocar la flauta.
Sócrates no cree que la virtud se pueda enseñar y ambos se enzarzan en una discusión con numerosas preguntas, réplicas y contrarréplicas, en la que los demás personajes hacen de público y de jueces. Sócrates reprocha a Protágoras que elude sus preguntas con respuestas demasiado largas, para desviar la atención.
Finalmente, declaran la cuestión como demasiado compleja, declarándose mutua admiración y respeto.



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