miércoles, 21 de junio de 2017

Teoría de las Signaturas.









Con la expresión teoría de las signaturas, “teoría del signo” o doctrina de las signaturas, se alude a la convicción, presente tanto en la medicina antigua como en la medicina popular de muchos países, de que las plantas, los animales o los minerales llevan a menudo sobre sí los signos que permiten conocer sus virtudes.
La interpretación de que las plantas y otros objetos llevan el signo de sus virtudes terapéuticas o mágicas inscrito en su propio aspecto, cuando no en su nombre, es propio de muchas culturas primitivas, y tiene una larga tradición en la cultura europea. La metafísica cristiana introdujo esta noción en la teología, afirmando que el Creador ha puesto en cada ser las señas de para qué sirve.
Plinio el Viejo registra en su Historia Natural que en la medicina popular de su tiempo los órganos de los animales eran usados para tratar los males de los órganos humanos equivalentes. Por ejemplo el ojo derecho de la rana era considerado apropiado para tratar el ojo derecho humano, pero para tratar el ojo izquierdo se necesitaba el ojo izquierdo del animal. En la doctrina de las signaturas no hace falta equivalencia, homología o identidad de función, entre el órgano a tratar y el remedio, sino sólo alguna señal visual indicativa. En su variante verbal, el signo no se encuentra sobre el objeto curativo, sino que es o está asociado a su nombre.
Galeno decía que el cangrejo (καρκίνος, carcinos, en griego, y cancer en latín) estaba indicado para la cura del carcinoma o cáncer (καρκίνωμα, en griego y cancer en latín), atribuyendo el nombre del mal a su parecido con el animal. El mismo grado de identidad lo encontramos en la palabra latina uva, que indicaba por igual la fruta que el órgano situado en la garganta que ha quedado en el lenguaje anatómico en forma diminutiva, uvula (úvula). Para curar la irritación de la úvula, el médico tenía que manchar de púrpura una semilla de uva pasa, colocarla junto al órgano irritado, y recitar Uva uvam emendat (la uva arregla a la uva). También funcionaba como medida preventiva, porque si un romano encontraba una uva que estaba pasándose y, cogiéndola entre el pulgar y el anular de la mano izquierda, se la llevaba a la boca y la tragaba sin tocarla con los dientes, podía estar seguro de haberse librado de la irritación de úvula para todo el año.

 https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_las_signaturas