martes, 15 de mayo de 2018

Alfonso X y los orígenes de la astrología hispánica.Por Julio Samsó.











Obviamente la astrología es un tema infortunado cuyo interés para la historia de la astronomía no ha sido puesto de relieve hasta hace relativamente pocos años. Y si lo que acabo de mencionar puede aplicarse a cualquier texto astrológico, ¿qué podremos decir cuándo un gran maestro como el prof. Otto Neugebauer juzga de una manera particularmente lapidaria el Libro de las Cruzes alfonsí del que afirma que contiene «una enumeración interminable de combinaciones triviales de influencias astrológicas lo que revela [por parte de su autor] una torpeza de mente poco usual»?1 El punto de partida no puede ser más descorazonador y, sin embargo, una buena dosis de paciencia puede, como veremos, resultar rentable. Partamos de la base de que Astronomía y Astrología son términos habitualmente sinónimos a lo largo de toda la Edad Media y resulta obvio que Alfonso X creía en la Astrología: este monarca aprueba, en las Partidas, la adivinación del futuro mediante las estrellas realizada por los que tienen buenos conocimientos de astronomía, mientras prohíbe otras formas de adivinación, así como castiga con la pena de muerte a los que conjuren a los espíritus malignos o hagan figuras de cera, metal o de otro material, con el fin de dañar a otra persona2. Astronomía y Astrología forman parte de las siete artes liberales por las que se interesó el Rey Sabio, según el testimonio de D. Juan Manuel en el Libro de la Caza3, y a las dos disciplinas a las que me estoy refiriendo dedicaron los colaboradores de D. Alfonso buena parte de sus esfuerzos que debían concretarse en la elaboración de tres grandes colecciones misceláneas. La primera tendría carácter mágico y a ella debía pertenecer la versión alfonsí del Picatrix. La segunda sería propiamente astronómica y está constituida por los célebres Libros del saber de astronomía. La tercera sería fundamentalmente astrológica y de ella sólo conservamos parte de los Lapidarios alfonsíes. A las tres colecciones anteriores, hay que añadir varias obras independientes como la Astronomía de Ibn al-Haytam, los Cánones de al-Battānī, el Cuadripartito de Ptolomeo con el comentario de 'Alī b. Ridwān, el Libro conplido de Aly Aben Ragel y nuestro Libro de las Cruzes4.

http://www.biblioteca.org.ar/libros/134458.pdf