miércoles, 9 de mayo de 2018

Lapidario de Alfonso X el Sabio.








“Las obras que aquí editamos exploran las fronteras del conocimiento para ofrecernos una realidad fascinante” expone Sánchez-Prieto en el prólogo que abre el volumen. Una realidad -la del pensamiento del siglo XIII- en la que el saber de los astros ocupa un lugar privilegiado, en la que ciudades andalusíes como Toledo y Sevilla estuvieron a la vanguardia de Occidente para todo aquel que deseaba profundizar en la ciencia astrológica y ciertas artes mágicas, gracias a los conocimientos integrados de cristianos, árabes y judíos.
Puede que el Lapidario sea uno de los textos que mayor atractivo ha despertado entre los estudiosos de Alfonso X el Sabio. Tanto la curiosidad generada por el mundo de las piedras como el cuidadísimo códice de la Cámara Regia conservado en la Biblioteca de El Escorial han contribuido, sin duda, a despertar un vivo interés sobre lectores de toda época, que ahora se traduce al sumar este interesante tratado sobre las propiedades de infinidad de minerales al corpus alfonsí editado por la Fundación José Antonio de Castro, en el que también han tenido un lugar privilegiado la General estoria y el Libro del ajedrez, dados y tablas.
El texto se sustenta sobre la concepción aristotélica de que todas las cosas terrenales están gobernadas por el influjo de los astros, de modo que también las piedras sufren de esta influencia y a su vez pueden ejercer ciertos poderes sobre el resto de los seres según el dominio de los distintos signos del Zodíaco. Así, somos testigos del intenso afán por clasificar más de 360 minerales, esfuerzo intelectual que contribuye a un mejor conocimiento del mundo que nos rodea y pone una vez más de manifiesto la curiosidad sin límites del rey Sabio.
Editado por Pedro Sánchez-Prieto, catedrático de Lengua española y gran especialista en la obra alfonsí como quedó demostrado en su magnífica edición de la General estoria, el texto del Lapidario se acompaña en el presente volumen junto con el Libro de las formas y las imágenes que son en los cielos, un conjunto de Lapidarios más ambicioso del que solo se han conservado catorce folios de índice, en el que queda claramente demostrado el carácter nigromántico de sus tratados. De ello dan buena cuenta capítulos tales como los que conjuran a los astros para hacer “nacer a los niños sin cojones” o “fazer del agua vino”.
Por último, destacar que este cuidado volumen se ilustra con una serie de láminas del manuscrito escurialense que reflejan el trabajo exquisito del miniado medieval, incorpora el aparato crítico a pie de página para facilitar el diálogo con el texto, e incluye un pormenorizado estudio de ambas obras en el que el catedrático analiza la peripecia textual estos dos tratados y reflexiona sobre la poliédrica personalidad de Alfonso X y su pasión por el conocimiento.

http://www.xtal.iqfr.csic.es/Cristalografia/archivos_01/lapidario.pdf